Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

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sábado, 15 de febrero de 2025

El buen ejemplo de los carlistas catalanes

Noticia

Contra viento y marea, los buenos catalanes no decaen en el desaliento, y son un ejemplo de ánimo y entusiasmo para todos -mejor dicho, un ejemplo de convicciones y esfuerzo-. 

No quieren pasar a la cómoda situación de retaguardia y desaparecer por no haberse decidido a permanecer como faro de otros. Estos son precisamente los que desaparecen, y los esforzados y entusiastas en el bien son los que permanecen y transmiten. Es pena que haya carlistas ayer de pro, que finalmente pasaron a la retaguardia... viendo desaparecer sus ideales en sus hijos y nietos. Otros permanecen mientras unos terceros se suman. 

Enhorabuena a nuestros correligionarios catalanes, de quienes mucho tenemos que aprender los de otras Regiones históricas de España.

Del desagravio por la desaparición de la imagen del requeté en el santuario de Montserrat, realizado este 2025, se informa aquí:

https://somatemps.me/2025/02/15/acto-de-desagravio-en-montserrat-manifiesto-2025/


J. G. de B. 

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Cataluña por España, en la paz, la guerra y sin remordimientos

 Agenda

Aunque nosotros no lo hemos buscado, el pasado histórico está en la palestra del presente reclamando sus derechos.

El pasado histórico en la palestra del presente.


La Redacción

domingo, 14 de febrero de 2021

Algo sobre las elecciones en Cataluña: representatividad y firmeza.

 Las elecciones en Cataluña

Es que ya no hay tales maravillas.

Me refiero a la maravilla de los "castells", las famosas y enérgicas torres humanas que en su arte pudieran llegar a los diez pisos, donde están todos y además todos son necesarios.

¿Por qué, dicho metafórica y simbólicamente, los "castells"  parece que han caído por los suelos? 

1. Han caído porque nuestra Cataluña está irreconocible y semi-paralizada. Irreconocible, porque los candidatos que se han manifestado como enemigos declarados de España -todos juntos-, han obtenido más votos que el resto. Semiparalizada, porque ha existido más abstención que nunca (el 46'4%), una vez que nos han educado en que la máxima expresión política es el voto. 

Este voto separador y separatista es fruto de entregar la educación a los partidos separatistas durante décadas por parte del PP y del PSOE, y también fruto de la paulatina asfixia social. Los grandes culpables en este desaguisado tan dramático son los partidos nacionales PP y PSOE. Recuerden anteriormente el tremendo enfado del ínclito Torcuato Fernández de Miranda -por algo diría: "de la ley a la ley"- ante Suárez, marchándose a continuación y silencioso de UCD, cuando Suárez incluyó el término nacionalidades en la Constitución. Para don Torcuato eso iba a dinamitar España. Acertó, pues ahora está el PSOE de Sánchez para hacerlo, tergiversando las palabras e ideas del texto constitucional. 

2. La partitocracia ha caído en unos pobres resultados electorales. El voto separatista hay que "leerlo", porque es tremenda la abstención paralizada del 46'4%. Así mismo, el candidato "triunfador" en votos, Sr. Illa (PSOE), tan sólo ha obtenido el 23% de los votos (de los que han votado). Una ridiculez en el conjunto social, ¿no? 

En las votaciones, muchos ciudadanos se han quedado en casa, alcanzando la abstención al 46'4% del censo. Siembre Vd. miedo y luego dígales que vayan a votar. Dígales que al menos por un día el miedo es Jauja. Contradictorio y penoso. 

3. Los votos recibidos no son representativos. Así pues, dentro del sistema un hombre / un voto, los votos separatistas y los recibidos por el sr. Illa no son un resultado representativo de Cataluña. El Sr. Illa ha perdido doblemente, pues sólo tiene el 12% de los posibles votantes en Cataluña, si contamos la abstención, y por ello lleva un cartelito en el pecho que pone: "fracasado". Nunca mejor dicho: en el mundo de los ciegos, el tuerto es el rey. Pues bien, "esto" es irreal porque Cataluña es un nobílisimo Principado y no precisamente de ciegos sino con un viejo seny. 

Por maravillas del sistema que nos hemos dado, el Sr. Illa se muestra triunfante y glorioso sobre cada uno de los partidos separatistas por separado. Y no digamos los separatistas que se juntarán entre ellos para gobernar/desgobernar Cataluña y así controlar todos los resortes del Gobierno autonómico.

Creer que dicho Gobierno autonómico de votos separatistas (Izquierda Republicana etc.) representará a los catalanes, es de risa o trágico -como prefieran-. Sus votos comparativamente hablando son exiguos, son opuestos y no complementarios a otros partidos votados, y  lo que buscan es tomar el poder para "su proyecto", y un "proyecto" excluyente y además contra la España a la que pertenecen.

Perdiendo, los separatistas dicen haber ganado; y perdiendo también, el Sr. Illa se muestra ganador  ¿Estulticia o necedad, división y caos?: simplemente tontería, fractura social y una falta total de representatividad y representación. 

4. El actual sistema político no es representativo. Desde hace tiempo creo que las elecciones del sistema liberal-socialista no expresan la realidad social. La política no surge de las instituciones sociales, ni el ciudadano vota de lo que sabe y de sus propios intereses. La sociedad está desvertebrada, sólo contiene individuos, está  polarizada y maleada por las campañas, y enrarecida por las políticas de facto.  Sólo con quietud y sosiego, en el seno de la vida cotidiana, en el silencio de los hechos, y sin situaciones y presiones artificiales (promesas, favores, subvenciones y dar vueltas y más vueltas a la manivela -manubrio según mi amigo Miguel-) nos expresamos con naturalidad y veracidad, de forma complementaria y buscando el bien común.  

5. El sistema resulta irreal y corruptor. Hemos visto que el sistema es irreal. Es corruptor porque hoy la política se hace de arriba hacia abajo y con un poder casi totalitario, y no al revés.  Así España se paraliza, se desgobierna y, con las malas leyes y dejar hacer todo lo malo, se corrompe. Si se vota sobre lo que se desconoce y a quien se desconoce, se cae en un círculo dantesco.

El poder político hoy es tan total, absoluto e ilimitado, que estimula la pasión de votar. Y ello  aunque haya covid-19, a pesar que nos aterroricen frente a él, y aunque debamos protegernos de él. El 46'4% de abstención indica algo, ¿no? El sistema va contra sí mismo. Pide imposibles como imposible es él para alcanzar y aún vislumbrar el bien común. 

Más que votar, la pasión es que te voten. ¡Oh el poder absoluto y sus ilimitadas delicias...! Como el jardín de el Bosco. El sistema se sitúa por encima de todo, hasta por encima de él mismo y, desde luego, de la sociedad. Pero, claro, como ganan los separatistas en escaños....  la mayoría de los que votan estarán contentos. ¿Qué ocurriría si fuese al revés? ¿Dirían que Cataluña es constitucionalista o, mejor, españolista, España sin más? Con estas pasiones desatadas, todos perdemos salvo la casta política.

En las votaciones, todos los catalanes de la partitocracia están divididos. Ni siquiera hay dos bloques, que siempre fueron creados artificialmente: constitucionalistas y no constitucionalistas -los separatistas y hasta amigos del golpismo-. 

El término constitucionalista ya es un tanto de risa, y sólo expresa cómo se devalúa la que llaman ley fundamental. No en vano, el PSOE piensa sacar a la calle a los golpistas y así. Tan fundamental es la Constitución que hasta los amigos de los terroristas en Euzcadi y Navarra ocupan cargos públicos sin condenar el terrorismo, y Otegui da lecciones de civismo en Cataluña.

La partitocracia está cuarteada. Será mejor para ellos, que así se entretienen con pactos y dádivas.  Pero estos pactos y dádivas tampoco son representativos, sino que se hacen en la cueva de Alí Babá. 

6. Asistimos a una sociedad desajustada y a merced de los políticos. El "galletazo" que se han dado Ciudadanos de Inés Arrimadas (6 escaños), la que levantó tantas expectativas frente a los separatistas y el Partido Popular (casi desaparece con 3) se debe, sin duda, a sus continuados coqueteos parlamentarios con el PSOE, y a su discurso débil. Para eso la gente vota directamente al PSOE.

El partido Ciudadanos, unos de los grandes perdedores, dice que sus votantes se han quedado en casa. Excusatio non petita.... De pena. ¿Cuántos votantes de Ciudadanos habrán votado al PSOE como voto útil -para ellos, se entiende-?

7. El mayor realismo es necesario para mejorar resultados. Cuando los males son extremos y gravísimos, cuando en Cataluña los separatistas imponen su particular ley sharia, la gente pide claridad, sencillez y entereza para frenarles y defenderse, y eso lo ha ofrecido VOX que de cero escaños obtiene once. La sociedad quiere REALISMO. Sin embargo, el REALISMO no está solo en frenar los abusos mil separatistas, sino poner remedio a el tipo de representación (¿un hombre/ un voto o una representación institucional y con poderes limitados y concretos?), en no manipular postelectoralmente los resultados , en no aprovechar las pandemias etc. etc.

Claridad, la gente busca claridad y firmeza, y salir a la calle sin complejos. 

8. Cataluña está políticamente muy mal, y, desde la política está muy mal la sociedad. Este es el desgraciado desorden actual, que contradice el orden natural en el que la sociedad es  anterior al Gobierno y los partidos, y es distinta a la política, a la que accede mediante instituciones. 

Más todavía, el PSOE es capaz de entregar la denominada soberanía nacional a los separatistas con eso del referéndum por la autodeterminación -aunque lo pierdan o ganen a medias...-.  

Cataluña está muy mal porque los catalanes están asustados por el Covid y ahora lo estarán cuando los separatistas vayan de nuevo a por ellos y los otros.  ¿Los responsables?: hemos dicho que los políticos del PSOE y del Partido Popular que entregaron la educación a los separatistas. Los catalanes que aman a España, una en su rica diversidad, no son tontos y no debieran votar a los compañeros de viaje del separatismo. 

9. Ahora los del PP acaban de decir que son liberales, y los de Ciudadanos que prometen liberalismo. (Véase la información en TVTrece). Para que luego haya acomplejados que digan a los carlistas que no pueden llamarse tradicionalistas por ser un término "antiguo", o a los tradicionalistas que no pueden llamarse carlistas por ser un nombre de rey. Y mientras tanto, tales aplauden a don Felipe como ayer a su papá don Juan Carlos. De los acomplejados líbranos, Señor. 

10. Está visto que sin el verdadero Dios se crean nuevos ídolos, a los que todo se subordina: honor, vidas y hacienda. Los nacionalismos son separatistas en España, son un nuevo ídolo, son capaces de arruinar a la Comunidad, arrastrar los derechos humanos, manipular la política. Los separatistas más chiflados lo demuestran día a día. 

11. Mucho mejor sería un sistema representativo de veras. Y viviríamos más tranquilos. La agitación es revolucionaria o bien una respuesta a lo revolucionario. Que la Moreneta y los que del Principado fueron fieles a si mismos y al resto de España, nos protejan.

Fermín de Musquilda

viernes, 18 de octubre de 2019

Cataluña, ¡vuelve por tus Fueros!

OPINIÓN

Los errores se pagan caro, porque el Estado no debe traspasar tantas competencias a las autonomías, ya por prudencia política, ya sobre todo porque él mismo no debe tener tanto poder. Nuestros males  residen en dicho exceso de poder, más el romanticismo de lo peculiar cultural que incluso pretende arrinconar y luego sustituir a Dios Jaungoikoa.

¿Qué son y qué traen las autonomías? Las autonomías son una delegación del poder del Estado. Además, en España, esta delegación y si es de "tanto poder", conduce a la separación política. 
Por varios motivos hay comunidades históricas que nunca quedarán satisfechas con las autonomías. Primero por plantear su Estatuto como  una "delegación" en vez de como derecho propio. En segundo lugar, sobre todo por el planteamiento separatista de los partidos nacionalistas (PNV, su sucursal Geroa Bai, la vieja Ciu etc.). Ellos son tan superiores, tan distintos y tan pedantes, que necesitan algo pero que muy especial respecto a los demás. En realidad, el principal agente separatista son los mismos nacionalismos periféricos, aunque también el liberalismo del Estado liberal-socialista tenga sus culpas. 

Las autonomías son un atrevido invento de tendencia federal o confederal que destroza España desde 1978. Antes la destrozó el centralismo del Gobierno "de Madrid", su predecesor, que abonó, primero como reacción y luego por el vicio nacional separatista, lo que está ocurriendo.

Las autonomías son un invento de un Estado liberal  que sufrió un  vergonzante y acomplejado poder uniformista y centralista, modelo éste de poder que el Estado transmite por ósmosis a los poderes autonómicos sus delegados. De un Estado que -decimos- se llama soberano, aunque luego nadie -tampoco él-  sea soberano de veras. 

La España sociológica, uncida al Estado liberal-socialista, ha quedado a merced de los poderes delegados del mismo Estado -Bruselas, Vitoria y Barcelona...-. A la inversa ocurrirá a Vitoria y Barcelona respecto a los poderes llamados europeístas en el caso de una supuesta independencia. Esta trampa, contradictoria en apariencia, también la presentan los marxistas que en todos los lados se convierten en fervientes nacionalistas -¡oh buen vicio burgués!- por aquello de la lucha de clases -hoy de sexos, "culturas y Estados"-. Con ellos, el Euzcadi o Cataluña independiente y marxista sólo tendrá de propio y original la banderita y el agur... No en vano ya es penoso que los de Barcelona piensen, vistan y se diviertan como los de  Chicago. 

Como en su día el Estado delegó, ahora teóricamente pudiera recoger velas o -mejor- "sus" poderes. Esto sólo sería posible si se presenta la alternativa de los Fueros. 

Todo esto es grave, pero más grave es que si el Estado secuestró la sociedad, ahora las autonomías secuestren a ésta, e incluso, gracias al separatismo del  nacionalismo periférico, al Estado que todo les delegó. La nueva situación de un gran poder en Barcelona delegado del Estado, sería peor que la anterior, porque el controlador está más cerca del barcelonés, al que controla y esquilma mejor.  

¿Quién es siempre la única perjudicada?: la sociedad, los ciudadanos, las instituciones sociales, las familias... España o las Españas. 

¿Y qué son los Fueros? Los Fueros son la patria España -nación y poder civil supremo-.

Los Fueros, a diferencia de las autonomías, son derechos propios e inherentes a las comunidades históricas o a unas nuevas comunidades que se vayan configurando con solidez en el transcurso del tiempo. Son derechos propios, anteriores al Estado y a la comunidad mayor formada con el paso de los siglos. Una vez sumados los afluentes al gran río de España, es imposible volverse atrás. 

Los Fueros suponen un pacto entre una comunidad histórica y la Corona (una familia que gobierna a las demás familias). Así fue sobre todo en Navarra en 1513-1515, manteniendo las realidades políticas de la Corona de Aragón. 
Los Fueros son la única manera de frenar, controlar y desbaratar un Estado con un excesivo poder y muy poca eficacia -el Estado liberal-, o bien de frenar unos pseudo estados pequeños -llamados autonómicos- y aún minúsculos como Euzcadi. De la inoperancia de ésta pequeñez y de su propio credo nacional separatista, surge el expansionismo de Euzcadi y Cataluña, en sus intentos manifiestos de colonizar e imponerse en Navarra, Valencia y Mallorca... con trampas y extorsión.





La balcanización de España la produce la delegación de tanto poder, y sobre todo el afán siempre insatisfecho del separatismo. Balcanización ésta que a su vez sufrirán los entes autonómicos separatistas, debido a la ineficiencia del Estado y a ser tales entes un apetitoso bocado para los poderes mundialistas. 

Hoy día la Comunidad Foral de Navarra -la única que se llama Foral- ha sido convertida de hecho en una autonomía más: sus propios gobiernos llamados forales -de derechas o izquierdas- se han cargado el Fuero y lo han devaluado como si fuese una autonomía más. 
En efecto, las leyes positivas y políticas contrarias al Fuero Nuevo de Navarra de 1973, en materias de vida humana del aún no nacido, persona, matrimonio, familia, adopción de niños y niñas, la casa etc., son tan malvadas o más que el independentismo político, que a su vez las asume. (La calamidad estalla cuando se sabe que Euzcadi es más atea que una república soviética). 

Que el Fuero público se cargue el Fuero privado es un contrafuero manifiesto que vicia a una sociedad,  configurada de abajo hacia arriba, desde su base hasta el poder supremo y no al revés. En estas cuestiones Navarra no debería subordinarse al poder de la Constitución y la leyes centrales. Máxime cuando dicho poder -por ideológico- pretende descristianizar y desnaturalizar la misma sociedad. Una ley civil corrompida no puede convertirse en el becerro de oro, sino que debe ser lisa y llanamente rechazada. 

Pues bien y sobre todo, los Fueros suponen a su vez el respeto de las jurisdicciones sociales inferiores y por ello más cercanas a la intimidad hasta llegar a la persona, la familia, y el matrimonio. De éste núcleo sagrado, que conecta directamente de Dios como origen y finalidad ontológica, se deriva la importancia de las restantes jurisdicciones toda vez que a dicho núcleo deben servir. 
Por su parte, también el poder supremo de la sociedad -hoy día llaman Estado- deriva de Dios, ya directamente ya -según las escuelas jurídico políticas- a través de la sociedad. 

Si Cataluña tiene solución -que la tiene-, la tiene en los Fueros, lo mismo que el resto de España. Y su hablamos de Fueros, hablamos de España.

Los destructores de España son  el liberalismo-socialismo  "delegacionista" (Sr. Aznar) y el nacionalismo separatista (Sr. Pujol). Y sus constructores, los mejores españoles según don Carlos VII. 



Fermín de Musquilda

Cataluña leal al resto de España

AGENDA



jueves, 17 de octubre de 2019

Rebelión dentro del Principado de Cataluña

Noticias

Con una gran pena estamos asistiendo a los desmanes de los separatistas en Cataluña -malos catalanes-, mientras gran parte de los catalanes y residentes en el Principado permanecen en sus domicilios, callados y aguantándose las ganas que para eso pagan a la policía. Además, mañana hay que trabajar y ganarse la vida. 

Los que provocan los desmanes están encantados con la suave sentencia condenatoria a los cabecillas del procés, pero tienen que jalear su separatismo exigiendo la absolución de unos jefes que hace no mucho dieron ante toda España y por televisión, su golpe de Estado. 

El mundo separatista funciona al revés, por lo mismo que el nacionalismo enloquece a los que están poseídos por esta ideología pasional, mentirosa y disolvente del siglo XIX, que es fruto del liberalismo, al que los carlistas o tradicionalistas se enfrentaron con la vida. Es una fortuna que muchísimos catalanes de pro no sigan la actual deriva separatista, antiespañola y violenta, contraria a las propias raíces del Principado de Cataluña. 

Más españoles que nuestros mayores catalanes y vascongados no los hay en toda España. Hoy la salvación de España pasa por el núcleo SOMATEMPS de actúa en el Principado. 






F. de M. 


domingo, 18 de febrero de 2018

La partitocracia pretende fagocitar a la sociedad

ENLACE


¡Viva Cataluña, toda entera! Como España

Ofrecemos al lector un enlace para acceder a lo que el dr. Javier Barraycoa ha publicado en Somatemps, que explica el ataque de la partitocracia a la sociedades y asociacionismo catalán, que explica el objetivo de la partitocracia de fagocitar a las asociaciones no separatistas catalanas, que explica cómo Cataluña es una e individible, al igual que lo es España, y que explica que no se debe criticar a la Cataluña del interior o rural confundiéndola con el separatismo, ni a la Cataluña de la periferia confundiéndola con los señoritos. 

https://barraycoa.com/2018/02/18/con-el-asociacionismo-no-se-juega-y-menos-para-rendir-pleitesia-a-los-partidos-politicos-el-caso-de-la-misteriosa-desconvocatoria/comment-page-1/#comment-773


Destacamos dos párrafos del texto del dr. Javier Barraycoa, que espero guste al amable lector:
"Hubo un momento que a alguno ya se le iba la olla con eso de “tractoluña” y el desprecio hacia la Cataluña interior. Y por lo que me toca, me cabreó que empezaran a salir infinidad de artículos en prensa comparando la Cataluña profunda con los paletos, rurales y carlistas y los de Barcelona con los señoritos bien, cosmopolitas y modernos. Por ahí no podía pasar, claro, y escribí otro artículo sobre el verdadero sentido de La Cataluña Profunda. (...)
(...) hay que dar a a los movimientos más jóvenes a conocer ciertos recovecos que ya no gustan tanto: y me refiero al trastorno obsesivo-compulsivo de los partidos políticos de controlarlo todo y si no pueden controlarlo … entonces ahogarlo. El éxito mediático de TABARNIA, no me cabe duda, es muy goloso para los partidos políticos (...)"
Nuestro breve comentario:

Desde este Blog El Irrintzi, creemos que Cataluña está por encima de la falsa dialéctica interior/periferia, rural/ciudad, trabajador de un sector/de otro sector, Barcelona/Madrid, derecha/izquierda, centralismo/separatismo, ... en la que siempre ganan los mismos: la partitocracia de un sistema partitocrático y de control y reparto del poder, ateo para mayor calamidad,  que hace agua por todos los lados. La sociedad, si aún no está totalmente descorazonada es porque se va a convertir en brava resistente al separatismo o bien en radicalmente resistente a la partitocracia que fagocita las sociedades y asociacionismo libre. 

Desde este Blog El Irrintzi creemos que muchos catalanes del interior han sido manipulados década tras década por el nacional-separatismo y su partitocracia separatista, sin que por ello tales catalanes del interior sean verdaderamente separatistas, aunque lo parezcan. Seguramente, si el sistema y los políticos les dejan en paz, podrán mostrar que quieren otra cosa. A eso les retamos. 

Por lo mismo, creemos que muchos españoles han sido manipulados década tras década por el centralismo de la partitocracia constitucionalista. Se trata de un espejo unitario roto en 17 pedazos que reflejan exactamente lo mismo. ¿No está el poder del Estado central reproducido peligrosamente, porque permite y anima a un mayor control, en el poder de los parlamentos autonómicos? . Muchos españoles también han sido manipulados por el centralismo separatista, que comete el delito de saltarse la ley común, la que sea, como saltarse la ley que permite a Cifuentes -v. gr.- burlarse del derecho a los padres a la libertad de educación de sus hijos, que impone la llamada Ideología de Género, que se presenta como "Todo para el pueblo pero sin el pueblo". Creemos, amigos, que esta es la clave. 

No, no se debe confundir el saltarse la ley civil positiva -que no se debe hace si es moralmente justa- con saltarse a la torera compromisos de por vida, la unión de familias a millares, derechos adquiridos por todos, convivencia secular y hasta actual, decisiones históricas superiores a un acto de voluntad...

Y todos los partidos políticos de la partitocracia contentos, fagocitando a la sociedad: fagocitando la sociedad catalana del interior y rural, a la sociedad catalana del exterior o cosmopolita, a la española en general . Ojalá crezca la sociedad y disminuya el Estado hasta desaparecer como maquinaria de poder, de control y de un espíritu pretendidamente creador  -¿no creemos capaces para crear la misma naturaleza humana?- y sí muy soberbio, y como tal blasfemo. 

El asociacionismo en Cataluña española y no separatista está siendo ninguneado y fagocitado por la patritocracia del PP, CD's y PSOE. 



Fermín de M. 





miércoles, 15 de noviembre de 2017

155: Tomadura de pelo

OPINIÓN


OFRECEMOS una opinión fundada en la experiencia, la observación, y en la lucha para lograr que se escuche la voz de la Cataluña de siempre.
Pocos -o ninguno- lo han dicho tan bien como el dr. Barraycoa, tan ligado a la asociación civil SOMATEMPS.

155: Tomadura de pelo
Opinión/ 15 noviembre, 2017

Cómo aplicar el 155 en 55 días. Este también podría ser el título del artículo pero nos decantamos por el que encabeza esta columna por su claridad evidente. Los oprimidos tienen una extraña propensión al optimismo, especialmente al menor atisbo de posibilidad de cambio de su triste condición. Deben ser los restos de mesianismo cultural que aún quedan a modo de poso de nuestra alma colectiva. Cuando el Gobierno español decidió aplicar artículo 155 de la Constitución, no faltaron entusiastas que creyeron ver la tierra prometida y soñar con la llegada a un nuevo país donde manaría leche y miel. Igualmente no le faltó claca al presidente de Gobierno ni medios de derechas que le hicieran la ola, a la par que el fariseísmo nacionalista se rasgaba las vestiduras. Pero pocos se acordaron que a Moisés no le estuvo permitido, tras atravesar el desierto, entrar en el reino prometido.
A moisés no se le concedió tiempo vital para tal gracia, al igual que el Gobierno ha robado la esperanza de muchos catalanes de ver resuelto el drama que vivimos desde hace décadas. Rajoy no sólo ha aplicado el 155, sino que le ha dado la marcha atrás a un cronometro electoral que acabará su recorrido el 21 de diciembre. Los aduladores con Tribuna en los grandes periódicos alabaron esta decisión como una genialidad estratégica digna de Rommel o Patton e hicieron de voceros de la inminente salvación definitiva de Cataluña. A otros, simplemente se nos quedó cara de tontos al contemplar la incapacidad de la ciudadanía de enjuiciar lo que es una de las mayores tomaduras de pelo, y un nuevo agravio, que debemos sufrir los catalanes. Los pocos días desde la aplicación del 155 han dado para mucho y para poco.
Para mucho, lo ha sido en el sentido que el gobierno ha podido adoptar estrategias para evitar el colapso institucional de los efectos de la DUI. Recordemos que el 17 de octubre, la jueza Lamela decidía encarcelar a los “jordis” y el 21 de octubre se aprobaba la aplicación del 155. Los inocentes aplausos en un sector de la población oprimida por el nacionalismo se trocaron en terror en los despachos de la Moncloa, especialmente cuando el 2 de noviembre la jueza Lamena también dictaba prisión incondicional como medida cautelar contra medio gobierno autonómico catalán que aún permanecía en suelo patrio.
No haya nada que produzca más espanto a los políticos que dicen defender la independencia judicial, que encontrarse con un juez que ejerza el principio de la separación de poderes. La prisión de Junqueras, y adláteres, desmontaba la estrategia de Rajoy: aparecer ante la opinión pública conservadora como el salvador de España y convocar unas elecciones apresuradas elecciones para aprovechar el bajón psicológico de las huestes nacionalistas. Era una estrategia que le permitiría salirse del avispero catalán proclamando el 155 sin haberlo aplicado. Un logro más para la fama de los gallegos. Pero un escenario con potenciales candidatos en la cárcel lo cambia todo. Los sondeos no favorecen al PP; como por arte de birlibirloque el PSC resucita de la nada incorporando de la chistera a los camisas viejas de Unió Democrática y en el PP aún no se explica porque los democristianos no han llamado a su puerta; la audiencia de TV3, que estaba en estado de shock, empieza a remontar de forma galopante; la CUP decide presentarse, contra todo pronóstico para unos antisistema, a unas elecciones del sistema y Puigdemont sigue vivito y coleando comiendo mejillones en Bruselas y acaparando portadas. La única gran ocurrencia del Gobierno ante tal desborde de malas noticias ha sido arrebatar el caso a la jueza Lamela y desde ahí intentar controlar la situación; léase, conseguir que los Junqueras, y demás, hagan una campaña desde la calle, que eso da menos votos que desde el presidio. Ya se sabe que los catalanes somos muy melancólicos y ver llorar a la Forcadell o a Junqueras desde la cárcel puede llenar urnas, y esta vez de verdad.
Y, como decíamos, el 155 ha dado también para poco, para muy poco. Más bien ha dado para casi nada. El potencial electorado catalán que por cuestión de principios y coherencia moral, no puede participar de los postulados electorales de los partidos llamados constitucionalistas (cuestiones de aborto, anti-bioética e ideología de género están impresos en fuego en sus programas), se encuentra huérfanos de candidatura. No ha habido tiempo de articular otra vía electoral frente al separatismo que recoja el entusiasmo de muchísimos catalanes que han salido a la calle y no gracias precisamente a los partidos constitucionalistas. Los plazos impuestos por el gobierno lo han imposibilitado y nuevamente estamos ante un escenario cercado por la partitocracia. Ello posiciona a muchos votantes en el grave dilema de votar contra su conciencia moral o dejar que el nacionalismo siga avanzando. La partitocracia se muestra especialmente descarnada cuando obliga a elegir entre un mal o un mal. La aplicación real del 155 hubiera exigido generosidad en algunos partidos y firmeza en el gobierno. Entre otras cosas se debía haber constituido un gobierno de concentración, la intervención real en materias transferidas –como la educación- con políticas a fondo y a largo plazo, apoyadas por reformas legales; limitar el gigantesco poder de adoctrinamiento de los medios públicos catalanes; corregir unas políticas de subvenciones dignas de un estado soviético y, por fin, retrasar el calendario electoral varios años. Es necesario normalizar ayuntamientos, Diputaciones, policía autonómica y delirantes políticas económicas que ha llevado a Cataluña a una quiebra técnica. Pero de todo esto, nada de nada. Ha sido aplicar el 155 y empezar la carrera electoral.
Mientras tanto, aún late una Cataluña que ahora ilusionada acabará abandonada a escasos meses de la celebración de las elecciones. Es una Cataluña viva pero que los partidos políticos ya están carburando cómo devolverla a sus cómodos sillones de casa. La política es para los  profesionales. A modo de ejemplo, de forma popular este fin de semana ha sido espectacular para el movimiento cívico hispánico-catalán: viernes 10 de noviembre, apoteósica concentración ante el Ayuntamiento de Sabadell para reclamar la reposición de la bandera española; sábado 11: marcha sobre el barrio de Vilaroja en Gerona para apoyar al vecindario más español de toda Cataluña y por la tarde concentración en Reus; domingo 12: manifestaciones patrióticas en Manresa y Lérida. Y la cosa continúa, este viernes hay convocatoria en Igualada, ante el Ayuntamiento, para pedir que también se reponga la bandera española y se anuncian más movilizaciones. Todo este más que meritorio esfuerzo ciudadano o bien ya ha sido manipulado como campaña preelectoral. Por ejemplo en la concentración de Sabadell, aparecieron a última hora lacayos de los partidos constitucionalistas para atribuirse la convocatoria de la concentración. De ello se hicieron eco todos los medios. Pero cuando los partidos no han podido controlar estas concentraciones, los actos han sido ignorados o maltratados por los medios “conservadores”.

En conclusión, no hay dos Cataluñas, hay tres: la nacionalista, la dominada por la partitocracia constitucionalista, y la que siendo catalana y no queriendo renegar de su españolidad pero tampoco de principios fundamentales, quiere encontrar su espacio. El 155 ha sido una medida ajustada e ideal para las dos primeras. Por el contrario, para la tercera, ha sido desengaño y tomadura de pelo.
Javier Barraycoa

Dr. en Filosofía y Sociología

Publicado en LaGaceta
Publicado en Somatemps

domingo, 12 de noviembre de 2017

Hacia el próximo asalto separatista de los golpistas

HEMEROTECA

Mejor no se puede decir. Recias palabras conforme a recias verdades. Tomado  de HispaniaFortius. 

Confiamos en el pueblo; no en los líderes del sistema.

AGENDA
Por qué no estamos tristes

CATALUÑA -si se nos deja hablar así- está despierta, y mira a sus hijos los catalanes de siempre. 

Cataluña no mira a los advenedizos que importan un nacionalismo ególatra y separatista, anticatalán. No sé por qué, pero la gran comunidad musulmana guarda un total silencio... supongo que para no alarmar, para  no espantar a los nacionalistas separatistas, y cautivando después el voto separatista. 

Pero no queremos separar a los que viven en el noble Principado de Cataluña, ni ahondar el abismo que los nacionalistas separatistas han creado entre la población. Digamos que todos son catalanes si lo eran sus padres y si hoy tienen un vivir arraigado en Cataluña, formando así una comunidad fundamental de civilización hispánica y de raíces y desarrollo cristiano que no pagano. Cataluña será cristiana o no será (Torras y Bages, Verdaguer y tantísimos otros). 

El pueblo catalán de veras se agrupa y manifesta en Sabadell, San Cugat, Lérida, Santa Coloma, Gerona Vila-roja, Reus, Manresa.... No sólo es Barcelona, la ciudad condal, sino por toda la geografía catalana. 

No, no hay que estar tristes por el pueblo. Confiamos en él como ocurrió en mayo de 1808. Hay que estar muy tristes por en qué manos ha caído en un lado y en otro ya desde hace décadas. Por eso buscamos algún faro que ilumine y dirija sin querer al pueblo, un faro que sea independiente porque siempre haya perdido y sólo quiera servir.


Ante el Ayuntamiento de Sabadell, para que el sr. alcalde "separata"
exhiba con honor la bandera de España por imperativo legal y por amor a España y  la Hispanidad.
El pueblo no es la suma de los concejales "separatas" tras las elecciones,
ni un arañar lo que no hay: votos y democracia.  Fuente: pantalla de la Web de SOMATEMPS

F. de M. 

domingo, 29 de octubre de 2017

De alarma en alarma: los peores temores

OPINION




HERMANN TERTSCH

Estupefacción y sospecha


La guinda a los peores temores la puso ayer el ministro portavoz


HERMANN TERTSCH 29/10/2017 02:53h  Actualizado:29/10/2017 15:42h



VUELVEN a salir ayer y hoy los españoles a la calle a defender a la Nación y su unidad frente al separatismo.
Pero es muy posible que pronto salgan para defenderla a la Nación y su dignidad frente al Gobierno. Porque en 48 horas se han multiplicado los indicios alarmantes de que hay intenciones políticas ya cimentadas con acuerdos subterráneos que pueden herir tanto a los españoles como la intolerable escena del parlamento catalán del viernes, la mayor humillación sufrida en generaciones. Millones de españoles no olvidarán jamás la ofensa que tenía el deber de haber evitado el gobierno de Mariano Rajoy y su gran especialista en Cataluña, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaria.

Lo que parecía primero una digna y solida decisión de afrontar el crimen delgolpe de Estado con el artículo 155, firmeza y consecuencia, se convirtió primero en una débil e incierta respuesta con unas elecciones dentro de siete semanas, sin tiempo de cambiar nada en el aparato separatista. Pronto ha quedado en la intensa sospecha de una componenda inconfesable. Que implica la voluntad de colaboración con los delincuentes que han sometido a España a esta insufrible e inolvidable agresión. Unos delincuentes que no renuncian a alcanzar sus fines en un próximo intento. Tendrán como fácil interlocutora en Cataluña a la vicepresidenta a la que han engañado siempre que han querido. La que ha fracasado con estrépito en todo lo que ha hecho allí. La guinda a los peores temores la puso ayer el ministro portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, al decir que el gobierno «vería con agrado» que Carlos Puigdemont, el cabecilla del golpe de Estado, se presentara otra vez a las elecciones. La estupefacción ante esas palabras era ayer general. Medios políticos parecen dar por hecho que Oriol Junqueras, el segundo implicado en la trama criminal, también va a participar en las elecciones. Como si Tejero, Milans y Armada hubieran presentado lista electoral propia tras el 23-F. Y se hubieran puesto a su disposición unos cuantos canales de televisión. Quizás no hubieran salido mal parados.


Cada vez son más los españoles que creen que Rajoy no quiere derrotar a losgolpistas, llevar a los responsables ante los tribunales y desmantelar el aparato de un régimen separatista antiespañol con vocación totalitaria. Cada vez hay más convencidos de que se busca un acuerdo para volver a la «normalidad» de la hegemonía separatista e imponer una reforma constitucional pactada con la izquierda que equivale en la práctica a la dinamitación de la España de ciudadanos libres e iguales y la ruptura de la soberanía nacional. Es esa lógica de la concesión a los separatistas de todos sus objetivos de forma aplazada pero con garantías e impunidad. Los españoles no pueden ni deben tolerar esto. Que supone ni más ni menos, por mucho que se disfrace, de la desaparición de la España unida y soberana que el Rey ha llamado a defender y de la que su Majestad y los Ejércitos son garantes últimos.


HERMANN TERTSCH

El Partido Popular merece ser demolido por traición

OPINION



ALGO QUE DECIR
La penúltima traición del PP
/ 27 octubre, 2017

El Partido Popular no merece otra cosa que ser demolido por entero y reconstruido desde los cimientos. O quizá ni eso.

“No hay ninguna controversia ni conflicto con la educación en Cataluña”. Lo ha dicho en la tribuna de las Cortes don Íñigo Méndez de Vigo y Montojo, IX barón de Claret, ministro de Educación y portavoz del Gobierno. Es asombroso. Es la penúltima traición del PP.

Si existe alguna certidumbre en Cataluña, esa es precisamente la gravedad del conflicto en la Educación, que desde hace cuarenta años viene siendo utilizada por el separatismo como un instrumento de “construcción nacional” (catalana). Lo sabe todo el mundo al menos desde 1990, cuando se filtró el Programa 2000 del Gobierno Pujol, que prescribía expresamente “impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes”. Lo sabe todo el mundo, sí, y nadie ha hecho nunca nada. ¿”Ningún conflicto”? El señor ministro acumula sin duda muchos defectos, pero entre ellos no se encuentra el de ser un imbécil. Por consiguiente, el señor ministro miente y sabe que miente. Pero la hija única de don Íñigo Méndez de Vigo y Montojo, IX barón de Claret, jamás tendrá que estudiar en un colegio público de Mollerussa.

¿Por qué miente don Íñigo? Sin duda, porque la voluntad del Partido Popular –como la del Partido Socialista- es mantener el statu quo y favorecer que la educación siga en manos de los separatistas. Nada se entiende en el marasmo político de España si no se parte de la base de que nuestra democracia reposa en realidad sobre un reparto neofeudal de esferas de poder. Dentro de ese reparto, la porción que corresponde a los nacionalistas (vascos o catalanes) es tan intocable como la de las oligarquías financiera, sindical o autonómica. Es la misma razón por la que hace pocos días, en idéntica tribuna del Congreso, la diputada del PP Elena Bastidas, la misma que antes había criticado el adoctrinamiento separatista en la enseñanza valenciana, se contradijo a sí misma para proclamar que “casos aislados es posible que los haya, pero no se puede criminalizar a todos los docentes”.

¿Contradicción? En realidad, no. Simplemente, estamos ante la penúltima traición del PP. Traición a su electorado y a los principios que dice representar. ¿Enumeramos? Mantenimiento del plan Zapatero sobre ETA e institucionalización política de los terroristas, desmantelamiento de las plataformas cívicas y mediáticas de la derecha social, ejecución de una política fiscal confiscatoria y destrucción de las clases medias, consolidación de la Ley Zapatero-Aído del aborto, consagración de la ley de matrimonios homosexuales, implantación de políticas liberticidas al dictado del lobby LGTBI, mantenimiento de la Ley de Memoria Histórica… Cosas todas ellas que el PP en su día criticó y denunció, pero que Rajoy y Soraya han abrazado como propias. ¿Es preciso seguir? Faltaba alguna otra traición manifiesta sobre el asunto catalán, y don Íñigo Méndez de Vigo y Montojo, IX barón de Claret, nos la ha servido en bandeja. No, no hay contradicción. Sólo hay traición. Programada y deliberada.

El Partido Popular de Rajoy y Soraya se ha manifestado como lo que realmente es: no un partido de representación, sino un partido de neutralización. El objetivo del PP no es representar a la derecha social, sino neutralizarla: capturar su voto y mantenerlo cautivo bajo el miedo a que gane “la izquierda”. Y así cautiva, a la derecha social no le queda otra que resignarse a ver cómo su partido aplica la política del enemigo, ya se trate del nihilismo social o de la cesión ante el separatismo. Esta de dejar a los padres de familia catalanes a los pies de los caballos separatistas ha sido la penúltima traición. O sea que no será la última. Habrá más. Por ejemplo, pergeñar una reforma constitucional, de facto o de iure, que satisfaga las ambiciones del nacionalismo en Cataluña. Lo veremos.

El Partido Popular no merece otra cosa que ser demolido por entero y reconstruido desde los cimientos. O quizá ni siquiera eso. Bastará con dejar una pequeña columna con una inscripción que diga algo así como “La traición es la astucia de los cobardes”.

La Gaceta

(La imagen adjunta la añade nuestra Redacción)