Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

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jueves, 12 de julio de 2018

El separatismo nacionalista es liberal y socialista

OPINIÓN
El nacionalismo es liberal, no carlista o tradicional

Que el tradicionalismo o Carlismo sea el origen del nacionalismo y separatismo en España, es un cuento, incluso ya un mito, creado a fuerza de repetición por los liberales que quieren ocultar -muertos de vergüenza- que ellos fueron los provocadores de dicho separatismo. 

El liberalismo originó el nacionalismo separatista en España por muchos motivos aunados y relacionados entre sí. Tales son -y este es de hecho el más importante en una España originada por la vivencia de la Fe católica- el avance del descreimiento religioso o pérdida de las vivencias católicas, lo que conllevó la creación de nuevos ídolos subjetivos,  aparentemente inmateriales para así no caer en la grosería de un Baal. 

Otros motivos son el haber quebrado la Tradición, pues se enfrentó al individuo con la familia y  se anuló la verticalidad de la sucesión familiar en beneficio de la generación en una misma camada. El derecho  predominó sobre el deber que incluso se excluye. 

El naturalismo supuso la reducción de las comunidades a la naturaleza social originaria (fuerzas de la naturaleza -para algunos telúricas- más allá del pactum societatis o unionis de los escolásticos) con exclusión de la religión, de los vaivenes de la historia, de la realidad del momento ya social ya política (pactum subjectionis), y supuso también la deificación de ciertos aspectos de la naturaleza como la raza (el racismo nazi o la inmigración ya lo hacen imposible) o la lengua (el batúa, que el saber más que el hablar no ocupa lugar). 

Súmase a ello la supuesta libertad absoluta del individuo o bien -dada su imposibilidad- del grupo -también imposible-, donde aquel se cobija y sustituye, transformando el "yo" individual y desvalido por el "Yo" colectivo y socialista, el hombre real por el super hombre. El culto al "yo" del liberalismo se enfrenta con el anonimato bendecido por Dios de los hijos de la tradición, que son los que verdaderamente reafirman su ser personal. 

La creación de un contrapunto en el pasado (todo él o bien algún suceso destacado, en Navarra 1512) sería la sabia que enciende la supervivencia de la nación y su cohesión. 

El voluntarismo supone la desaparición de la transmisión familiar, las instituciones naturales de la sociedad y el Derecho, y da sentido a la nueva utopía. La mera voluntad daría origen a la realidad histórica y a la vida ordinaria... 

Ahí están el uniformismo, la masificación y gregarismo sociales, el desconcierto y soledad en el seno de los pueblos provocada por la destrucción de sus raíces y los cuerpos intermedios sociales de la vida real, la llamada soberanía nacional y las exageraciones y hasta ridiculeces  en la expresión simbólica (desde las brujas de Zugarramurdi hasta ikurriñas de veine metros) e institucional.

El nacionalismo periférico es separatista, es centralista y uniformista, es impositivo de la  peculiaridad o diferencia que predican, es estatista y es fascista. En nacionalismo separatista, como todo verdadero nacionalismo, es un sueño, un sentimentalismo, una utopía que ha provocado y provoca mucho dolor e incluso -en el llamado Euzcadi- el terrorismo. Vizcaya, Guipúzcoa y Alava como tales son muy secundarias en su mente aunque  no pueden renunciar a ellas porque no se mantiene mucho tiempo el ir contra la realidad de las cosas. 

Nada tiene que ver los confictos defensivos de los pueblos que se vieron abocados a la supervivencia -La Vandée, la resistencia del Tirol, de los pueblos de Italia, el Carlismo en España...- con los conflictos ofensivos de las guerras provocadas por el nacionalismo en Francia, Italia, Alemania. En España el Liberalismo tardó mucho en cuajar debido a la resistencia de los españoles -tradicionalistas y de un temperamento singular-, por lo que el nacionalismo español (soberanía nacional) fué mínimo. Además del terrorismo útil para que otros agiten el nogal y que caigan las nueces, se han citado las siguientes palabras de Xavier Arzallus que decían: "Llevaremos la guerra política a Navarra hasta doblegar su voluntad". 

El Liberalismo -y no los tradicionales- es un verdadero romanticismo. Hablar de "Carlistas, un romanticismo perdurable" de Caspistegui (2010 y nada menos que en una revista de la Universidad de Navarra), es pero que muy simple. Otra cosa es que el amor no sea una categoría de razón o bien que existan gestos de reafirmación y de actuación llevados al límite con ocasión del último esfuerzo. Desde luego, dicho esfuerzo de calidad chocaría con el esfuerzo de cantidad de los liberales: cantidad de dinero, de apoyos internacionales, de leva de quintas, de normativas creadas para ser incumplidas... 

Los nacionalistas "vascos" (malos vascos) y "catalanes" (malos catalanes) son liberales y sus gobiernos están tan o más podridos que la podredumbre de las leyes y Gobiernos centrales. Coinciden en todas las leyes antinaturales y anticristianas y son más impositivos en el centralismo. Pudiera ser que mientras el tal Rajoy o el presidente Sánchez actúan a modo de  los girondinos para España (son revolucionarios y autonomistas), los nacionalismos periféricos son jacobinos dentro de su territorio (revolucionarios, sumamente impositivos y centralistas). 

El liberalismo ha generado en España el nacionalismo periférico, esto es, el separatismo, así como el mismo socialismo al estilo voluntad general de Rousseau. Que el marxismo apueste por el separatismo es lógico fruto de la lucha de clases. Ya que el marxismo o comunismo se han quedado sin "proletarios", ahora ha proletarizado las naciones, así que tomen nota los del PNV o Geroa-Bai. 

Allá todos ellos y peor para todos lo demás. 

José Fermín Garralda

domingo, 13 de agosto de 2017

Los fascistas son ellos

OPINIÓN


Muros de vergüenza en España.
Beñere ez baño berant obe

He aquí un fragmento de lo que queda del Muro de Berlín. La fotografía es muy reciente, de hace una semana. La tomo directamente y es impresionante. 


El muro cayó en 1989 tras sufrimientos sin cuento. Por entonces, desde España no podíamos apreciar su verdadero significado. Eso sí, sabíamos que el Muro de Berlín tenía su homólogo, el Muro de bambú en el S.E. asiático.

El Muro de Berlín era un muro material de cemento armado, alambradas, torres de vigilancia... pero sobre todo un muro espiritual. El Muro de bambú que es invisible, sin embargo es muy real. 

Hoy día, en España, que se cuenta entre las naciones llamadas libres, se están creando muros reales aunque sean de naturaleza inmaterial. Muros de vergüenza, que regocijan a algunos, que excluyen a buena parte de la población, y que perjudican a todos. Es el muro de los nacionalismos o separatismos periféricos en Cataluña y Euzcadi. Es el muro de la discriminación por motivos de lengua, el amor a España que algunos castigan y del partido político. El muro de la doble medida: ayudar hasta lo indecible a los inmigrantes y hacerlo a costa de los naturales. El muro del complejo de superioridad. El muro de los ciudadanos de primera y segunda o tercera clase. El muro del insulto y la violencia. El muro de la opresión y el totalitarismo administrativo e incluso político. El muro de la arbitrariedad, el voluntarismo y la persecución. 

Todo esto es normal cuando se puede insultar a España y no pasa nada, cuando hay cientos de asesinatos por etarras pendientes de juicio, y, sobre todo, cuando se puede blasfemar e injuriar a Dios y la religión católica con casi total impunidad.

Ciertamente, sin Dios Jaungoikoa, los idolillos que pretenden sustituirlo reúnen en su seno todas las tiranías, precisamente porque el verdadero Dios es Amor. 


Más vale tarde que nunca... para decirlo. 

Los españoles, catalanes, navarros, valencianos..., sufrimos el muro del nacional-separatismo, impuesto poco a poco y de facto por varias administraciones autonómicas que, a pesar de recibir el poder delegado del Estado, buscan transformar la autonomía delegada de dicho Estado en un pre Estado-nacionalista de raíz burguesa (PNV, Geroa Bai, los restos del antiguo CiU etc.). 

Ahí está el muro del nacional-separatismo del PNV y la antigua CIU, provocado por la lectura liberal conservadora de qué es la "soberanía nacional" del Liberalismo, tan "conservadora" como la realizada por el PP de la Constitución de 1978. La diferencia es que al concepto voluntarista -y erróneo- de la soberanía tomado por el PP, que vacía totalmente qué es España, el PNV y la antigua CIU sustituyen la voluntad por la naturaleza que hoy día basan en la lengua.

Pues bien, una vez más queda patente que lo conservador llama a lo radical.

Primero porque los liberales conservadores de la soberanía nacional (PNV) se convierten fácilmente en radicales  cuando yendo en pos de su nación -entendida por ellos como "nacionalismo"- tienen que "construirla" porque no existe. En segundo lugar, su radicalismo aumenta cuando tienen que competir el otro nacionalismo más jacobino y hasta terrorista. Si la Constitución de 1978 a fuerza de liberal es un ídolo, aquí aparece otro idolillo más absoluto por su particularismo, su novedad,  el enorme sentimentalismo que encierra, y por construirse como un "anti", esto es, la anti-España.

A la par que el anterior, también sufrimos el muro nacional-separatista  vinculado a un socialismo totalitario al estilo cubano o al estilo venezolano del tal Maduro. Aquí aparece un idolillo como el anterior, más nervudo y duro. Es el muro del nacional-separatismo creado por EH Bildu, Ezquerra catalana etc., al que se suman con mucho gusto los comunistas que quedan en IU y las élites de Podemos. (Que tras esto haya mucho engaño al pueblo votante, solo refleja que hoy día el sistema político no sea representativo). En el caso de EH Bildu, Ezquerra etc., más que ascender de la supuesta nación vasca y catalana -entendida de una forma totalitaria- al ansiado Estado vasco y catalán de carácter totalitario, basados en una pretendida nación, es la administración autonómica en manos del nacionalismo radical, apoyado por los conservadores, la que se esfuerza por crear la nación que ansían. Se lo proponen usando la fuerza -ayer el terror-, la opresión sutil o patente, la mentira y manipulación. Todo al revés, fruto de los males inherentes a cualquier nacionalismo. 

Sigamos con los nacionalistas radicales. Los marxistas "catalanes" y los bilduetarras han practicado las malas artes de acusar a los demás de forma reiterada de cosas muy feas y que precisamente son las que tienen en su haber hasta rabiar o "decir basta". Por lo visto, el que denuncia primero se quita el mochuelo, y el que acusa primero tiene la razón. O una mentira dicho mil veces se convierte en verdad. Son ellos lo que practican en grado supremo lo que acusan a otros. 

Acusan a los españoles de totalitarios, aunque ellos identifican la libertad únicamente con la suya. Bajo su mando desaparecen los derechos fundamentales de la persona y las familias. Mitificando la libertad, de forma anarcoide, y al "buen salvaje", preparan y anuncian el totalitarismo. 

Acusan a los españoles de fascismo, aunque nadie como ellos idolatran su supuesta nación, son amigos de la violencia y de hacer las trampas por ella, y no dudan en dar un golpe de Estado a la luz del día y ante las cámaras de televisión en directo, como es el prometido referéndum, ilegal y unilateral, en esa noble tierra catalana. Como en 1934 en la Cataluña de Companys o bien en la Asturias del PSOE y CNT, entre otros. 

Acusan a los españoles de imperialistas, aunque ellos, los nacionalistas catalanes y los vascos -malos catalanes y malos vascos- desean dominar otras Comunidades Autonómicas como Valencia y Baleares o la Comunidad Foral de Navarra. Tomada Navarra, pensarán en La Rioja, en el Este de Cantabria o las provincias francesas. 

Acusan a los españoles de capitalistas cuando -tengo para mí- parte del gran capital internacional (la plutocracia) les sirve a ellos, que desearía volver al mito del estado originario de la Humanidad, aceptando entre nosotros el regreso a los reinos taifas, a los pueblos prerromanos preninsulares, al hombre de los abrigos mesolíticos y las cavernas peleolíticas, una nueva fusión con la naturaleza, la ecología entendida como nueva diosa del mundo y no como nuestros padres y abuelos la entendieron. Todo con tal de destruir las grandes naciones históricas. Y peor, todo a pesar de destruir a la persona por aborto, la eutanasia, el homosexualismo, la tribu que sustituye a la familia... 

Da pena descubrir que, por ejemplo, los antikapitalistak confunden el capital con el capitalismo, confunden el feminismo (feminismoa) con lo que tergiversa e imposibilita a la mujer ser ella misma, y creen que por hablar de feminismo son más anticapitalistas. 

Aquí hay tres grandes mitos e idolillos: primero, la libertad disfraza u oculta la despersonalización y sujeción (esclavitud); segundo, la nación disfraza u oculta la disolución de la persona en el "nosotros" y destruye cualquier comunidad debido a los principios individualista o socialista -que se suponen mutuamente-; y tercero, es la negación de la economía. En fin: el materialismo dialéctico más que mirar "hacia adelante" quiere volver "hacia atrás". 

No es la primera vez en la historia que luchando contra otros se lucha contra uno mismo. Y tampoco es la primera vez que el materialismo y el fetichismo del superhombre se disfraza de espiritualismo, en este caso de oropel.

Fermín de Musquilda
14-VIII-2017


P.D. Avisamos que nacional no significa nacionalismo, por lo mismo que la libertad no es liberalismo, el capital no es capitalismo liberal, lo social no es socialismo, lo común no es comunismo, lo humano no es homosexualismo, e incluso el Estado no es estatismo.

jueves, 28 de enero de 2016

Crisis del sistema en España

OPINIÓN

El resultado de la partitocracia:
la honda crisis política que sufre España.

     Si muchos políticos sobran, la sociedad es la que falta.
   Nunca tantos (46 millones de españoles) dependimos de tan pocos (5 ó 6 líderes, algunos "barones" más y los jefazos que están en la sombra -que no a la sombra-): como para que critiquen a los gobernantes del pasado. Claro, siempre hay que crear una bicha negra que sirva de contrapunto para así poder autojustificarse. 

Leemos en el digital "HISPANIDAD" del 28-I-2016:

“-Felipe González: “Ni PP ni PSOE deberían impedir que el otro gobierne”.
-El PNV no respaldará un Gobierno de coalición en el que figure Podemos.
-El Rey podría proponer disolver las Cortes si nadie opta a presidente.
-Podemos buscó apoyo de CDC, ERC y PNV para presidir el Congreso.
-El PP blanqueaba mordidas para financiar sus campañas”.

A los españoles nos han dividido y subdivivido sin necesidad alguna, y ello con engaños para dar origen a la partitocracia. Quizás nos hayamos dejado dividir y subdividir nosotros mismos. En efecto, para discrepar en ciertas o muchas cuestiones no hay por qué dividirse y subdividirse; no decimos en todas ellas porque en temas como el derecho natural más básico, la vida individual y socialmente católica, la nación española una en su variedad foral etc. sería contradictorio hacerlo si se quiere seguir siendo lo que se es y hasta si se desea seguir existiendo. 

Todos los partidos de la partitocracia quieren el poder porque temen al mismo poder: defenestrado Dios en el ámbito sociopolítico en 1978 y el propio hombre por el aborto etc., el poder político es ilimitado y cualquiera podría hacer burradas con él, sobre todo quizás los que tienden más a ello como son los comunistas de Podemos. 

Todos tienen miedo a los neo comunistas de Podemos, porque una vez en el machito no se bajan de él aunque nadie les quiera. Los españoles podemos ser muy caribeños. Además, los neo comunistas son capaces de todo. Lo de menos para los separatistas del PNV es que Podemos sea capaz de ceder todo al PSOE para reconstruir un nuevo Frente Popular. Poder, poder…. poder deconstruir o deshacer todo para construir artificialmente conforme al mito comunista que manipula a Bolívar, mantiene vivo a Fidel Castro, ignora quién mató a Che Guevara, olvida el rechazo a Allende por el Parlamento chileno antes del golpe de la CIA, calle el estado de preguerra civil que casi estalla en Argentina hace décadas y no sé qué más. Que vamos a la ruina más total… ¡qué más da! Como en Cuba, Venezuela, Corea y qué sé yo. ¡Lo primero es el mito, la evasión, el ir contra, y sacar la bilis y el sectarismo!

Al menos los del PNV no se quieren aliar con Podemos pues sí lo hicieron con los comunistas en 1936. Quizás apoyando al PP y PSOE obtengan lo mismo por otra vía más "civilizada". Felipe González parece tan sagaz como el PNV y amigo de la estabilidad, quizás porque los años le han hecho reposar y no está en el machito del poder visible, porque ya pertenece a la élite mundialista. 

Algo tiene el poder absoluto (hoy dentro de los límites trazados por los nuevos amos del NOM) que Sánchez está como obnubilado con él y Rajoy no lo quiere dejar. Desde los vergonzosos insultos de Sánchez a Rajoy en el debate de TV1, no extraña que ambos parezcan personalmente incompatibles. 

Miren: a mí me parece que todo esto son disputas entre gente que piensa muy parecido, disputas de familia como las que hay dentro de las familias sicilianas (la mafia, la camorra y esas cosas), o en las familias en el seno del poder mundial.

Los carlistas queremos que el poder del Estado se reduzca mucho -y hasta la sustitución de ese artefacto llamado Estado por la suprema potestas, eficaz y con medios adecuados-, que la sociedad crezca por sí misma, que el Estado devuelva a la comunidad las atribuciones que éste le ha ido usurpando a través del tiempo, que la sociedad se vertebre en instituciones libres y autárquicas, que éstas tengan mucho que decir en política pero en los temas que les correspondan, que los políticos estén sujetos al mandato imperativo y juicio de residencia, el control de su fortuna antes y después de ocupar el cargo (auditorías para todos y no sólo para cinco sospechosos, tildados desgraciadamente para siempre aunque sean inocentes), el reconocimiento y defensa de los Fueros (que no son delegación del Estado sino derechos propios ante el poder civil supremo, y que implican Fueros dentro de cada Región histórica de cara a su propio Gobierno), el control de cuentas públicas etc. 

Omitimos tratar aquí el tema moral (vida, matrimonio, familia, educación, terrorismo, trata de blancas, pornografía, emigración...) y religioso (libertad de la Iglesia católica, el poder civil confesional católico en España pero no a lo confesional luterano o musulmán, la unidad católica con respeto y defensa de la vida religiosa en los ámbitos privados y la tolerancia en lo público en los lugares donde ya sea necesario), que son el vértice de toda convivencia en verdad y paz.

Sí, el actual sistema político es un desastre para España. Lo era para los restantes países, pero ocurre que es como si en España se agudizasen todos los males.

Los políticos del día tienen pavor a unas nuevas elecciones generales porque expresaría el fracaso de estos años de paz juancarlina donde cuajaron los males presentes, la debilidad y falta de representatividad del sistema, el fin del PSOE, el auge temporal y manipulador del neo comunismo, el auge del "voto contra" tan común en España con la consiguiente polarización, el hundimiento temporal de la Bolsa, y una herida honda que mostraría las incapacidades del maravilloso sistema que han creado para nosotros. 

Sin Gobierno -aunque se mantenga el saliente- estamos mejor que con él, pues, el que hay, poco hace. ¿Para qué va a actuar? Y eso es lo mejor. Italia y Bélgica han funcionado  sin sus Gobiernos cuando por crisis como la nuestra no los tenían. Sin politización de la vida cotidiana y sin que los políticos nos asalten pidiendo a cambio de promesas mil, estamos de maravilla. Todo indica que en la política actual, hay mucho montaje, que muchos políticos y administradores sobran, y que otros muchos -la misma sociedad organizada naturalmente- faltan: falta la sociedad vertebrada libremente y con responsabilidad, sin "come-cocos", sin ideologizarse, sin que le planteen artificialmente lo que ella misma de por sí no se plantea, sin psicoanálisis ideológicos, ni vértigos artificialmente "soberanistas". 

Ramón de Argonz y de la Urrutia

Pamplona, 29-I-2016

domingo, 9 de noviembre de 2014

EL "SER" O "NO SER" DEL PRINCIPADO DE CATALUÑA: ESPAÑOLÍSIMA

MANIFIESTO DESDE CATALUÑA

Ante la locura nacionalista y el enfrentamiento social en ciernes

Barcelona, 8 de noviembre, vigilia de la esperpéntica escenificación secesionista en Cataluña y de la caída del Muro de Berlín, en el momento que otros quieren levantarlos para separarnos.
El discurso nacionalista, imperante en los tres últimos decenios, con los medios de comunicación públicos y los subvencionados como voceros, se ha llenado últimamente la boca de atractivas expresiones como “Derecho a decidir”, “Democracia” o “Libertad”, sugestionando la imaginación de miles de catalanes, embotando su mente y confundiendo su voluntad. El nacionalismo se ha convertido en una religión de conversos que busca herejes a los que condenar por “antidemocráticos”.
Hace casi dos siglos, Alexis de Tocqueville advertía de los peligros de la “degeneración democrática” y la perversión del concepto de “Libertad” que ya empezaban a gestarse en la Modernidad. A los que interpretaban que la Democracia era esencialmente un “acto de elección o autodeterminación”, sin importar el contenido moral del mismo, les advertía: “no somos más libres porque podamos escoger a nuestros tiranos”. Con esta genial frase, se refería a la absurda esperanza de los que creían ser más libres por elegir a los gobernantes que les impondrían una máquina burocrática, uniformizadora y asfixiante a modo de nueva esclavitud. ¡Qué cercanas a nuestros tiempos suenan sus reflexiones!
Cuando el secesionismo, teledirigido y subvencionado por el gobierno autonómico de Cataluña, se empeña en convencernos de que existe un “Derecho a decidir”… ¿A qué se refiere? ¿Acaso somos libres para precipitarnos y precipitar a otros a la ruina moral y social?
La burguesía catalana, aliada contranatura con la izquierda radical y revolucionaria, nos quiere “obligar” a “decidir libremente” si queremos secesionarnos de un Estado, para integrarnos en una réplica del anterior con sus mismas estructuras de dominación. ¡Qué atractivo este viaje a Ítaca!
En definitiva, y paradójicamente, la administración autonómica más intervencionista y corrupta del Estado español, es la que nos embelesa para que decidamos si nos esclaviza un Estado u otro; si nos explota una casta corrupta u otra. ¿”Derecho a decidir” para esto? No gracias.
Nos preguntamos si en la Arcadia prometida, los catalanes podremos seguir ejerciendo el Derecho a decidir en otros ámbitos cotidianos: ¿podrá un comerciante decidir en qué lengua rotular su negocio, o emitir sus facturas? ¿Podrán los padres decidir en qué lengua escolarizarán a sus hijos? ¿Dejarán a los millones de catalanes que habitan el área metropolitana decidir en Referéndum si quieren pertenecer al nuevo Estado Catalán o integrarse en España? Igualmente, ¿Dejarán que la Vall de Arán o Tortosa elijan libremente su destino? Y, ¿por qué no? ¿Nos dejarán decidir si queremos pagar impuestos?, ¿conducir por la izquierda o dejar de pagar la hipoteca? ¡Qué absurdo es el Derecho a decidir, cuando se confronta con la realidad.
Los padres del “Derecho a decidir” ya han elaborado una futura Constitución de Cataluña en la que se consagra como una “República” ¿Quién lo ha decidido? ¿el “Pueblo”? Si la excusa de la independencia es un conflicto dinástico ¿Por qué la Cataluña independiente no puede ser una monarquía? Misteriosamente, para esta cuestión de alta política, el “Derecho a decidir” no existe.
¿Qué legitimidad tiene un simple gobierno autonómico que se arroga la autoridad de Estado y se convierte en el único interprete de un “sujeto político” imaginado y una “voluntad” del pueblo artificialmente creada?
¿Qué legitimidad tienen las expresiones “Libertad” o “Derecho a decidir” en boca de un gobierno autonómico que mantiene la ratio más alta de funcionarios en toda España, la deuda autonómica más elevada y el mayor nivel de intervencionismo fiscalizador?
Hay una extraña ley histórica que se traduce en los siguientes términos: los sistemas y gobiernos que más jalean la Libertad y la Democracia, suelen ser los más totalitarios. No en vano las dictaduras comunistas se autodenominan Repúblicas democráticas. Y no necesariamente los totalitarismo son dictaduras visibles, sino que –también- las democracias, como demostró Tocqueville, se pueden convertir en formas de totalitarismo blando, pero no por ello más dañino y disolvente.

Por todo ello:
1.- No creemos en una “Libertad” abstracta que se acaba traduciendo en normas impuestas, y no pactadas, por gobiernos sobre los que no es posible un control real, ya que ni siquiera existe la posibilidad de exigir el mandato imperativo de los electores sobre los elegidos. Los que eliminaron los fueros o libertades de los pueblos de España, se autoproclamaron desde sus Parlamentos en ciudadanos “aforados” intocables y privilegiados.
Por el contrario, creemos, como así lo creyeron, compendiaron y vivieron nuestros antepasados, en las libertades concretas de las comunidades que los Reyes juraban respetar y salvaguardar; y en las que sus representantes sólo podían votar aquello para lo que habían sido designados por sus electores (este es elmandato imperativo antes aludido).
2.- No creemos en unas leyes que, la mayoría, son pactadas entre los gobiernos y los lobbies de las corporaciones multinacionales, en búsqueda de intereses particulares y a cambio de inconfesables favores.
Por el contrario, creemos en leyes pactadas con los cuerpos sociales y que siempre tengan como referente el bien común de la comunidad política.
3.- No creemos en el “Pueblo” como sujeto absoluto y fuente arbitraria de todo poder y voluntad de ser. Y, en consecuencia, no creemos en un abstracto “Derecho a decidir” que pueda transmutar sin más la naturaleza de nuestra Cataluña histórica y real.
Por el contrario, creemos en el Deber de ser fieles a nuestras raíces y tradiciones. Creemos en lospueblos y las comunidades reales, con sus cuerpos sociales intermedios capaces de ordenarse respecto a sus fines y al bien común, sin la necesidad de una omnipresencia legislativa del Estado o de las autonomías. Sin un municipalismo en el que los ciudadanos puedan gozar de libertades concretas, la “Libertad” que ofrezca el Estado será una mera quimera
.
Por tanto, proclamamos:
Que no tenemos miedo a la libertad real, porque esta implica el respeto al bien común, la unidad y hermandad –que no la unión artificial y burocrática- de los pueblos que constituyen nuestra Patria. Conceded a los pueblos hispanos verdaderas libertades y serán los más leales a este proyecto común llamado Las Españas. Éstas no son más que la expresión de un verdadero amor a lo común que nos une en espíritu, historia y tradición. Y éste es el único y verdadero sentido del “federalismo” que aceptamos. No como aquellos que proponen un “federalismo abstracto”, cuando en realidad quieren transformar España en una “confederación” que pueda disgregarse en función de los intereses particulares.
Con la perspectiva de más de un siglo, se hacen proféticas e imprescindibles aquellas palabras queVázquez de Mella pronunciara en el Congreso de los Diputados el 29 de Noviembre de 1905:
 “Si queréis resolver la cuestión de Cataluña no hay más que un procedimiento: estableced una línea de diferenciación y de separación para todo lo que pueda atacar la unidad nacional y la unidad del Estado; pero reconoced todo lo que se refiere a la independencia municipal, económica u administrativa y a las libertades regionales, que no son sólo económicas ni administrativas, sino que se refieren también a la propia legislación en lo que tiene de especial y a la forma federativa para expresar la relación con el poder central; y resolveréis la cuestión, y reinará la paz, y crecerá como llama espléndida el amor. Si no lo hacéis así, se agravará en tales términos, que lo que hoy no es más que una paradoja hablando allí de separatismo, puede llegar con el tiempo a ser una realidad sangrienta”.
Ante esta profecía que ya se está materializando, sólo nos queda recuperar el “seny” y gritar como hicieran nuestros antepasados: “Mori el mal govern”, “visquen les llibertats”.
SOM-HI, SOMATEMPS, VISCA LA CATALUNYA HISPANA!!!

          Cruz de San Andrés hace suyo íntegramente el manifiesto de SOMATEMPS




Asociación Cruz de San Andrés

Se han sucedido los manifiestos de parte
de la sociedad catalana de verdad y de siempre.

     Tomo de un amigo el mensaje siguiente:
     Hola amigos: de mi facebook particular.
 
 
     LO DIJO CHURCHILL EN MÚLTIPLES OCASIONES: "NO HAY NADA PEOR PARA UNA NACIÓN QUE TENER UN GOBIERNO DÉBIL"
     Pues bien amigos, respecto al secesionismo Catalán no es que España tenga un Gobierno débil, no, no, es que España en aquellas latitudes da la impresión de que no tiene Gobierno. Ya estamos viendo claramente por donde van los tiros respecto al paripé de las urnas del día 9. Pactos y más pactos inconfesables, todos a espaldas del pueblo soberano como siempre. En definitiva, más dejaciones de autoridad, más cobardías, más consentimientos clarísimos del incumplimiento de la ley, más hartazgo del PUEBLO QUE CREÍAMOS IMPOSIBLE QUE AUMENTARA. Pues bien amigos, sacarán las urnas, se erigirán en vencedores aunque no tengan la menor razón, actuarán  sin ningún tipo de pudor, pero eso si, sabiendo muy bien lo que se hacen. EL PP PERDERÁ CLARAMENTE POR NO CUMPLIR CON SU INELUDIBLE OBLIGACIÓN Y CON SUS PROMESAS CONSTANTES Y CERCANAS, SUS VOTANTES DESCENDERÁN ENORMEMENTE PUESTO QUE NO PODRÁN SOPORTAR LA TERRIBLE DECEPCIÓN. EL DÍA 10, EL MONSTRUO INSACIABLE DE LA INDEPENDENCIA JAMÁS CONTRARIADO, HABRÁ CRECIDO A LO LARGO Y SOBRE TODO A LO ANCHO Y DESGRACIADAMENTE LA QUE MÁS PERDERÁ EN DIGNIDAD, EN AUTORIDAD Y EN CREDIBILIDAD SERÁ COMO SIEMPRE CON ESTOS POCO DIGNOS GOBIERNOS DESDE LA  TRANSICIÓN, E S P A Ñ A, NUESTRA PATRIA. SI, SI, INSISTO, NUESTRA PATRIA.
     Como el tiempo es el mejor juez, vamos a ver si nos equivocamos, dentro de un tiempo cercano creemos que padeceremos y sufriremos ESTAS CONSECUENCIAS.

     Gracias, amigo.