Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

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viernes, 4 de diciembre de 2020

Hay muchas pandemias: no todo es igual, sres. LGTBI

 Cartel

La pandemia del LGTBI no puede dejarnos felices. 

Una imagen vale más que mil palabras. Sabemos que a los amigos del sentido común y la señora naturaleza les satisfará. 


Vocalía de Propaganda

CTC de Navarra

domingo, 17 de mayo de 2020

El (Gobierno) de Navarra lo ha hecho requetemal

NOTICIA

PARECE que si lo dicen otros, tenemos más razón. Pues miren, nos parece bien lo que afirman:

https://www.navarraconfidencial.com/2020/05/12/objetivamente-el-gobierno-de-navarra-lo-ha-hecho-muy-mal/

No es fácil luchar contra la mentira sistemática, el culto a la imagen, y el escudar la propia ineptitud tras  sonrisitas. Y no es fácil porque la tendencia natural es creerse lo que dicen los Gobiernos y los medios de comunicación. La culpa de ello no es sólo de los socialistas, podemitas (los jefes, comunistas) y separatistas -todos ellos maestros en disfrazarse-, sino del sistema liberal-socialista que arrastramos durante varias décadas, y cuya raíz no obstante hay que rastrear todavía más atrás.

Al final la verdad triunfa... ¡pero a costa de cuanto sufrimiento!

Ya se sabrá, con nombre y apellidos, cuántos españoles han fallecido por el coronavirus debido a la ineptitud culpable del Gobierno, que al parecer está a las órdenes de los aborteros, de los amigos de la eutanasia, y de quienes desean disminuir la población del mundo.

¿30.000? ¿50.000? Seguramente son más. La diferencia entre ambas cifras es horrorosa. Conociéndoles, no me extraña que lo oculten. Pues así estamos.

A cualquiera encorajina el abandono de más de 17.500 ancianos fallecidos por coronavirus (sin contar los de Andalucía, Euskadi, Rioja y Aragón) o sus síntomas en las residencias españolas al no permitir las autoridades sanitarias su hospitalización. Dichos 17.500 están incluidos en dichos 50.000. 

R. de A.

miércoles, 1 de abril de 2020

¿El coronavirus va a ser más benigno que los aborteros...?

OPINIÓN

Hoy, el "más aborto" en Irlanda del Norte, es todo un signo.


Cerca de 20 mil personas hicieron un plantón pacífico y silencioso frente a los edificios del Parlamento de Irlanda del Norte en el año 2019, en rechazo a la posible liberalización del aborto en el país. Estamos con ellos.

Hablamos de epidemias y plagas en plural. Con ello no provocamos  ni queremos quitar importancia al coronavirus. La solución a los males presentes debe ser global y verdadera. De lo contrario sería como ir al dentista con un dolor de muelas insoportable y dejar que nos lo arreglase parcialmente. 

¿A qué aspira esta humanidad nuestra, que engañada se ha querido alejar y se ha alejado de Dios, del Evangelio y de la naturaleza creada? ¿Tan ciegos y contradictorios somos ante lo que ocurre ante nuestros ojos...? Porque nuestros días de pandemia hablan de sufrimiento y muertes por coronavirus, pero también nos recuerdan las muertes por el aborto voluntario. ¿No? 

El 31 de marzo el Reino Unido ha sido  capaz de extender el aborto más todavía en Irlanda del Norte. Es todo un signo. Así pues, en estas líneas no hablamos a destiempo o de forma inadecuada, sino de lo que ocurre en este mismo momento: este 31 de marzo.  Ese "más aborto" sí es una provocación en toda regla, mostrar una gran ceguera, y ensanchar más su cabe la vía de agua en la misma línea de flotación de la nave de nuestras sociedades. 


"A PARTIR DEL 31 DE MARZO:

El gobierno británico permitirá el aborto libre en Irlanda del Norte hasta las 12 semanas de embarazo

Además, se permitirá abortar sin límite de tiempo en casos de riesgo para la vida o del hijo o para la salud de la madre y en los de discapacidad grave del hijo. Además, los médicos, las enfermeras y las parteras registradas podrán realizar abortos" (Infocatólica 31-III-2020). 

Lo advertimos para que no lo olvidemos cuando pase la nueva pandemia actual: mientras sufrimos el coronavirus, invisible pero real, sufrimos el aborto voluntario, que es real y fácilmente visible, como epidemia que no se debe ocultar o dejar en segundo plano. 

El coronavirus es una pandemia involuntaria, mientras que  hay otras epidemias desgraciadamente voluntarias. Todas son horribles. Sobre todo para quien las sufre directamente. 

¿Y quién las sufre directamente? Desde luego, no las sufre igual quien no atiende a los enfermos y puede contarlo como nosotros, o quien se esconde detrás de sus propias acciones y de un bla bla bla en realidad auto acusatorio como el Gobierno español. 


¿Que quién las sufre? Ya lo sabemos: los contagiados, los que les atienden, quienes se ponen en riesgo por el bien ajeno, los sacerdotes fallecidos y otros que nos sirven, los mayores de más de 80 años y los de delicada salud, y, no se nos olvide hoy -ni tampoco mañana- los niños en el vientre materno... Más todavía, a pesar de los mil cuidados médicos necesarios y que tanto se agradecen en esta pandemia, ya algunos están abandonando a los ancianos con 80 años que sufren coronavirus en Italia, en Holanda, en Bélgica, en Cataluña, dicen que en Navarra y...  ¿Y no recordamos que ya se ha dicho al mundo (Lagarde del FMI, 5 países que eliminan ancianos, y varios ministros o altos cargos en Japón, España, Francia...) que los ancianos somos una carga para la Seguridad Social y la sanidad. ¿Y si en España se legaliza ahora (engañosamente como "con el piccolo divorcio") un modo de eutanasia?; pues resultará que la eutanasia se multiplicará de forma exponencial como ha ocurrido con el aborto. En España, ese modo de eutanasia lo empujan los partidos socialcomunistas -responsables en buena parte de la expansión del coronavirus, ¡qué casulidad!-utilizando paradójicamente argumentos liberales, así como los liberales radicales.


Abrimos los ojos y lo reconocemos. ¡Qué enorme movilización de trabajo y piedad estamos viendo en el mundo en el personal sanitario, de alimentación, del transporte etc. etc. para protegernos, frenar y erradicar la pandemia del coronavirus! Benditos sean. Esta movilización es realmente maravillosa, y hay que dar por ella gracias a Dios que da fuerza y alegría, y a los muchos hombres que actúan a impulsos del amor y la responsabilidad. 


Pues bien, abramos más los ojos. Ojalá veamos -cuando sea- una movilización similar contra el aborto de cualquier signo, pues en él casi todos los Estados -y sociedades- del mundo somos culpables. El mundo actual, el nuestro, es culpable de muchos pecados. No sólo nuestros mayores causaron males, y por cuyas miserias no hacemos más que pedir impropia, exagerada y a veces hipócritamente perdón. Los culpables somos nosotros mismos. Lo peor es que -como se podía pensar- en este acusar a los hombres del pasado -que pasado está- ni todos piden perdón, ni por todas las miserias, y a veces se arrastra como miseria lo que es virtud o se cae en diferentes equívocos. Y lo más grave es que, mientras tanto, los vivos no hablamos de nuestros grandes horrores de todo tipo para los que tenemos los ojos vendados

Si nos aflige hasta el horror la pandemia actual, ¿por qué no nos afligió y aflige la legislación y práctica abortera? ¿O nos hemos acostumbrado o incluso la toleramos? En un país como España se tomó como un éxito el intento de reducir el aborto -que en la práctica aquí no es posible- en vez de suprimirlo. Esa "intentona" no fue más que un fracaso de aquel gobierno que no se tomó este tema en serio y que poco después cayó víctima de los suyos, con dejaciones y estrépito, para traernos al Sr. Sánchez. 


Si luchamos contra el coronavirus, con la misma razón  deberíamos luchar contra el aborto voluntario. Pero lamentablemente de hecho no es así. 

Si dicen que es de mal gusto hablar del aborto voluntario y la eutanasia en este momento, mientras sufren los afectados por el coronavirus, porque -dicen- nos hundiría más, también debería ser de mal gusto hablar tan sólo del coronavirus y mostrar por él más dolor que todos los holocaustos juntos. Toda esta suma de dolores es real y trágico, ¿no? De todos estos males hay que salir, ¿no es verdad?


Así pues, es contradictorio mantener el aborto voluntario y luchar contra el coronavirus (contra el que no pararemos de hacerlo, prevenirnos y curar), porque eso significa que estamos ciegos ante la vida ajena. Ojalá la plaga actual nos permita abrir los ojos. Pero para eso hay que decirlo y no ocultarlo, o suponer que luego nos daremos cuenta "porque sí".

El coronavirus, cuando acabe, ¿va a ser más benigno que los aborteros? Así pues, defendamos a los enfermos, ancianos y a los niños por nacer. 


Cristo Jesús, creador y redentor nuestro, rey de todo lo creado, creaturas y sociedades políticas, dueño de las fuentes de agua viva, amante de los más pequeños y enfermos, no permitas que quienes queden en pie, libres de la plaga del aborto y la eutanasia, así como de las guerras y del hambre pandémico provocados por los hombres, y de otros males, se enfrenten a un nuevo coronavirus.

Con Fe y Esperanza, con temor ante la hipocresía y ceguera de nuestros días, con admiración y confianza por el ejemplo de quienes hoy están ofreciendo su vida por los demás, lo que en Cristo puede cambiar el mañana...

J. F. G. 


jueves, 12 de marzo de 2020

La nueva amenaza y provocación del Aborto en Argentina.

INFORMACIÓN

Hemos recibido este enlace que divulgamos con mucho gusto:
https://es.corrispondenzaromana.it/el-episcopado-argentino-se-manifesto-nuevamente-por-la-vida-desde-la-concepcion-hasta-la-muerte-natural/


Según dicho digital, el titular del episcopado señaló que “no es lícito eliminar ninguna vida humana… La vida es el primer derecho y sin él no puede darse ninguno más”.
Hace una semana, el presidente de Argentina, don Alberto Fernández, había afirmado: “El aborto sucede, es un hecho, y es solo esa hipocresía que a veces nos atrapa, la que nos hace caer en un debate como este”. Lamentable. 
Pues bien, ante esta afirmación, el titular de la Conferencia Episcopal Argentina ha aclarado muy dignamente: “Millones de argentinos y argentinas, creyentes y no creyentes, tienen la profunda convicción de que hay vida desde la concepción y que una persona distinta de su madre va desarrollándose en su seno. Es injusto y doloroso llamarlos anti-derechos o hipócritas”.
* * *
Desde El Irrintzi nos preguntamos: ¿quién está detrás del presidente Alberto Fernández? ¿Quiénes están? ¿Cómo se enreda todo contra toda justicia, el derecho y la lógica divina y humana, también si lo observamos desde dentro del sistema político actual? 
Queridos argentinos: no, no cedan ante la cultura de la muerte, del asesinato del más débil e inocente, ante el aborto, y adviertan cómo camuflan éste y cómo así les pretenden engañar. 
Así ocurrió en la España de Adolfo Suárez, Felipe González... hasta hoy. En ellas, todo lo malo -igualar a los hijos legítimos e ilegítimos, expulsión de Dios de la Constitución de 1978, divorcio, aborto...- se fue metiendo por la puerta tramposa de atrás. 

Ello se hizo con dramáticos resultados para la vida humana (con mucho sufrimiento de todos y desde luego, envejecidos, ya estamos en la eutanasia), con dramáticos resultados para las instituciones públicas que han quedado heridas de muerte (los amigos de los terroristas están en las instituciones), con un daño irreparable a las ilusiones y esperanzas de los jóvenes (sabemos que viven un mal presente, eso sí con distractores inútiles para que no se rebelen), con duros resultados para la salud y el estado de ánimo de la sociedad entera (nos sentimos solos, pobres y desvalorizados), y con un pésimo panorama de futuro para todos... En efecto, los males anunciados han llegado inexorablemente en cadena, y han seguido  toda lógica divina y humana
No hay mayor pandemia que "el bajón" o "corrupción" -cometida o tolerada- que supone despenalizar primero y seguramente legalizar después el aborto voluntario. La pandemia comienza rechazando a Dios y Su divino Hijo en las instituciones políticas y acaba destrozando al hombre.

S.S. Juan Pablo II nos enseño cuando éramos jóvenes: Allá donde muere Dios en la conciencia del hombre se sigue la muerte del hombre imagen de Dios. Por eso: ¿qué paz, trabajo y salud de todo tipo va a tener una generación que asesina a sus hijos?, ¿qué esperanza tendrá?, ¿la ley positiva civil seguirá alegando motivos de Justicia?, ¿qué futuro tendrán quienes han colaborado con el apoyo, el voto o la omisión, al aborto? 
El mal llama al mal en cascada, y la muerte a la muerte, como el bien llama al bien, y la vida llama a la vida in crescendo. Eljamos.
Fermín de Musquilda