Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

Mostrando entradas con la etiqueta Liberalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Liberalismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de agosto de 2019

San Ezequiel Moreno, campeón contra el Liberalismo

FESTIVIDAD

Hoy se celebra a San Ezequiel Moreno y Díaz (Alfaro 1848- Monteagudo 1906), obispo de Pasto (Colombia). Su padre era sastre, y su madre quedó viuda muy pronto con seis hijos. A los quince años de edad, Ezequiel ingresó en el monasterio de los agustinos de Monteagudo (Navarra). Su hermano Eustaquio también fue misionero agustino. Tenía cuatro hermanas, una de ellas Benigna. Así pues, el 11-X-1992 el periodista Gabriel Imbuluzqueta pudo entrevistar a Pilar Sáinz, nieta de la tal Benigna (Diario de Navarra, 11-X-1992). Doña Pilar, que es de Marcilla, afirmó que el santo había curado a varios enfermos muy graves de su familia. 

Misionero y obispo. El padre Ezequiel fue agustino recoleto (Descalzo), misionero en Filipinas (1870-1885) y después en Colombia (1888-1906). En esta República hermana, fue vicario apostólico de Casanare (1893) con título de obispo de Pinara, y luego obispo de Pasto (1896-1906) por elección de León XIII. 

Como misionero y obispo estuvo al servicio de las personas a él confiadas, concretamente de los filipinos más menesterosos, de los indios de la pobre región colombiana de Casanare, y de los indigentes y presos de Pasto. Pero como no podía ser de otra manera, atendió espiritualmente a todos los grupos y sectores sociales, al clero de su Diócesis, a las autoridades civiles, y fue reconocido por sus hermanos en el Episcopado que además estuvieron a su lado. Vivió muy austeramente y murió  con fama de santidad.

Enterrado en Navarra. Una vez que regresó a España por orden de su vicario para curarse de un cáncer de garganta y nariz, y practicada la operación -sin anestesia- en Madrid porque no estaba en condiciones de llegar a Barcelona, falleció el 19 de agosto, tras una dolorosísima enfermedad, en su pobre celda del Colegio de Monteagudo (Navarra). Se conserva la celda, la cama, el ajuar del santo obispo, y su tumba con el cuerpo incorrupto. Estando enfermo le asistió la madre de la citada Pilar Sáinz. 

En Monteagudo, fray Ezequiel Moreno había vestido el hábito agustino, profesado en religión (1864), fue su Rector de 1885-1888 antes de ir a Colombia, y allí será enterrado. En una capilla dedicada a él, se conserva un sencillo sepulcro blanco expuesto a la piedad y devoción de los fieles, que tuve la dicha de visitar por primera vez con mi familia -mi esposa y el pequeño Miguel María- hace años. 


San Ezequiel cultivó la buena doctrina y el buen espíritu. Nunca cultivó el arte del disimulo. Clarificó términos. Desveló trampas verbales. Partía de la verdad de las cosas, y de la vida cotidiana que vivían sus diocesanos, a quienes servía. También fue práctico. Para conocerle, se conservan sus Cartas Pastorales, circulares y otros escritos, publicados (Madrid, 1908) al poco de fallecer. Si se le enmienda la plana en estas cuestiones en atención al virus evolucionista (que nada tiene que ver con la evolución armónica el dogma católico), supondría el vaciado de su biografía y sólo quedarían dos generalidades además la santidad de su vida interior y sus virtudes.  

La buena doctrina. San Ezequiel Moreno y Díaz, fue campeón contra el Liberalismo radical, moderado y el mal llamado católico-liberal. Denunció el liberalismo doctrinal y práctico. No sólo se opuso al Liberalismo perseguidor de la Iglesia o el que quebrantaba las libertades humanas y religiosas, que es el reduccionismo en el que -seguramente sin advertirlo- caen Jesús Arraiza (DdN, 10 y 11-X-1992) y monseñor Cirarda, que fue obispo en Pamplona. En efecto,  monseñor Cirarda, en su carta publicada en "La Verdad" (nº 3.008, 10-X-1992), donde anuncia que estaba de viaje a Santo Domingo y hacía un apunte biográfico del santo, únicamente dice: "(...) brillaron tanto su santidad personal como su recia entereza en la defensa de los indios contra sus explotadores y de la libertad de la Iglesia frente a Gobiernos laicistas". Según esto, el santo sólo se enfrentó al liberalismo radical en cuanto perseguidor de la libertad de la Iglesia, pero no es así. 

San Ezequiel enseñó a sus fieles la recta doctrina religiosa y la sana práctica cívica. Fue tal la claridad del Santo fraile contra todo tipo de doctrinas y prácticas liberales, y sus advertencias sobre los medios naturales y espirituales a utilizar para no caer en ellas, que nos extraña que no haya sido suficientemente valorado. En esto ya tuvo problemas en su época. Recordemos que en 1897 y 1898 publicó dos opúsculos contra dos artículos del sacerdote Baltasar Vélez que aplaudía una actitud conciliadora de Carlos Martínez Silva. Así mismo, en 1902 desenmascaró las  inconsecuencias y contradicciones de monseñor Nicolás Casas en la parte práctica de su libro donde exculpaba  fácilmente de responsabilidad a los liberales materiales. 

San Ezequiel, siendo obispo, se opuso al Liberalismo que no reconocía los derechos divinos de Jesucristo, que declaraba al Estado neutro o indiferente en materia religiosa, que secularizaba la vida social y política, que separaba los derechos civiles del derecho ante Dios, y que separaba la vida social y política de las leyes de Dios y de la Iglesia en los ámbitos natural y sobrenatural. A lo que queda de la democracia cristiana de hoy, le vendría muy bien -aunque ya es tarde- recordar estas declaraciones del Santo:

"El ideal acariciado el liberalismo es que el Estado, la familia y el individuo sacudan toda obediencia á Dios y á su Iglesia Santa y se declaren completamente independiente.
(...). Tiene Jesucristo la plenitud de la autoridad sobre las naciones, los pueblos y los individuos, y puede imponer su ley á unos y otros con pleno derecho á ser obedecido. Las naciones, pues, los pueblos y los individuos que está neutrales y les sea indiferente el que Jesucristo sea ó no sea obedecido, están contra Él, porque no le procuran una obediencia que le corresponde, y dejan que no se le rinda el homenaje que se le debe como á Soberano Señor de todo, y permiten hasta que se le insulte y desprecie (...). De aquí se puede deducir que un Gobierno, aun cuando no dicte leyes de persecución contra la Iglesia de Jesucristo, con sólo el hecho de mostrarse indiferente para con ella, está ya contra Jesucristo" (1897, o. c. pág. 120, 135). 


El santo a sus 21 años, una vez llegado a Manila
Sin caer en el disimulo. San Ezequiel fue fiel a la doctrina de la Iglesia expuesta por sus contemporáneos Pío IX, León XIII y Pío X, que tanto se ignora y oculta en nuestros días. De los Pontífices de su tiempo y de épocas anteriores. La verdad es que por entonces no era difícil ésta fidelidad, pero sí lo era la claridad y energía como él actuó. ¿Qué hubiera hecho en la España de aquella época? ¿Hubiera sido un fraile y obispo esforzado como Caixal Estradé ante el espíritu acomodaticio y excesivamente pragmático de otros pastores católicos? De hecho prácticamente  todo el clero de Colombia estaba de su lado. La llamada doctrina tradicional es mantenida hoy por el Concilio Vaticano II, al que muchos reclaman pero pocos han leído y menos cumplido. Esta ignorancia y ocultamiento de la doctrina tradicional que existe en nuestros días, es el gran mal del presente, pues la verdad y sus aplicaciones no han cambiado, como tampoco sus exigencias ni las necesidades de la realidad humana y social, a diferencia de lo que afirma la extinta democracia cristiana -consumida en sí misma una vez que ha hecho a todos liberales-, los católico liberales vergonzantes, oportunistas  y maritenianos... 

El ejemplo de los términos. Así, el término concordia -decía- no debe significar que haya que reconciliarse ni transigir con el Liberalismo moderno. Una concordia mal entendida estaba provocando estragos entre los católicos colombianos, por lo que sus últimos "adversarios no iban a ser radicales descreídos, masones o enemigos declarados de la Iglesia, sino el pesidente (Reyes) de un gobierno católico y el mismo representante de la Santa Sede" (Francesco Ragonesi) (A. Martínez Cuesta). 

Otro termino utilizado por los liberales y la conveniencia inmediata era el de paz, del que dice así: "Ha seducido á muchos católicos la palabra paz, y no extrañamos que eso suceda después de tres años de guerra sangrienta; pero no han pensado los católicos que esa paz no puede resultar de la unión que tratan de hacer con los liberales.
El liberalismo, según la iglesia, es rebelión contra la voluntad divina; es, por consiguiente, desorden por esencia, y no puede dar paz, porque nadie da lo que no tiene. (...).
De seguir así, la terrible lógica de los hechos tiene que traernos días pésimos y amargos; pésimos para la Iglesia y la Nación; amargos para nosotros. Todos seremos víctimas de la fiera revolucionaria; pero ¡qué diferencia! Unos lo serán por haber acariciado a la fiera y entrado en amistad con ella, con perjuicio de los derechos de Jesucristo. ¡Qué pena! Otros por haberle hecho guerra sin transigencias ni cobardías, defendiendo y confesando á Jesucristo. ¡Qué gloria!" (2-VIII-1904)(o. cit. pág. 490 y 494).


Convento de agustinos recoletos de Montegudo (Navarra)
Carácter práctico. San Ezequiel no separaba la doctrina de la práctica. Por eso desveló  tanto el liberalismo doctrinal y de principios como el práctico, que incluía detalles de la vida cotidiana. El cuidaba de sus diocesanos y no las meras ideas de los libros, salvo que fuesen para su bien. 

Por otra parte, fue parte del triunfo conservador -no el conservadurismo liberal español- frente al Liberalismo como el más valeroso de los generales en la llamada guerra de los Mil Días. Tampoco se debe omitir esto último como algunos hacen para presentarlo más actual y hasta -quién sabe- pacifistaEn el ámbito de las aplicaciones y en situación extrema, San Ezequiel favoreció la lucha militar contra los liberales. Martínez Cuesta reconoce que:

"En 1900 y 1901, en los momentos más álgidos de la guerra de los Mil Días, sostuvo el entusiasmo popular y censuró la debilidad del gobierno y su condescendencia con el enemigo. En sermones, pastorales y circulares defendió el derecho de los sacerdotes a interesarse por la política, cuando 'ésta ataca a la religión e invade las personas y las cosas sagradas... Estar con los brazos cruzados mientras los enemigos, picota en mano, derriban la casa de Dios en el terreno político, sería una cobardía y una falta, porque nada mas necesitarían los enemigos de la Iglesia para triunfar y arrebatar las almas al catolicismo y al cielo". En casos extremos hasta la guerra es licita: "Si se puede guerrear por la integridad territorial de la patria, o para reparar la afrenta hecha al honor nacional, o por otros motivos justos, ¿cuánto más se podrá guerrear por la verdadera fe, que es más y vale más que todo eso?" (Martínez Cuesta, San Ezequiel Moreno..., Zaragoza, 1992, pág. 98-101). 

Por lo mismo, y según San Ezequiel, el principio de no intervención -razonable en sí mismo- no se podía aplicar cuando la revolución es internacional. 
Preciosa imagen de San Ezequiel, tomada de la Red.
¿Enmendarle la plana? No desearíamos que autor alguno diese la impresión de enmendar la plana a San Ezequiel o a la Iglesia de entonces, para hacerles comprensibles al hombre liberal de hoy, ni que insistiese más de lo debido en el tema de los  límites de la libertad civil, o bien que ignorase la necesidad del reconocimiento a Dios y Jesucristo por parte de las instituciones y los Estados. 



Ya que Martínez Cuesta apostilla -aunque apruebe lo dicho y hecho por el santo- la actuación de San Ezequiel considerándola desde nuestros días, realicemos algunas precisiones a sus "aclaraciones". La decisión de la iglesia de canonizar a San Ezequiel no debe significar vaciar su figura, ni el espíritu que le embargó, ni la doctrina que expuso que es para todos los tiempos, ni las medidas de la prudencia atesoradas por la ascética  cristiana. Así pues, señalamos:

1º) Las doctrinas o conceptos del Liberalismo decimonónico significan básicamente lo mismo que hoy, lo que explica que, admitidos en plenitud, la sociedad haya degenerado hasta los extremos que estamos viviendo, y que sea absolutamente ingobernable salvo con un régimen que la propaganda actual señala -y de alguna manera con razón como señalaba Tocqueville hacia 1848- como tiránico. 

2º) También en la práctica los hechos dan la razón a Pío IX, cuando advertía que la libertad de todos a todo favorecía el indiferentismo y la corrupción de costumbres (Syllabus prop. 77-79). Vinculado a ello, la doctrina católica advierte del estado de naturaleza caída, la necesidad de la Gracia y poner los medios humanos para recibirla, la necesidad del hombre de vivir en sociedad, y las obligaciones individuales que justifican parcialmente una obligación social. 

3º) Los derechos defendidos en el s. XIX eran lógicamente los de toda la verdad -tema distinto a éste es el dicho de que sólo la verdad y no el error tienen derechos-, tanto en la persona, la sociedad, el Estado, y la Iglesia. En ese toda la verdad, se aunaban "la cosa"en sí, la persona que la recibe y vive, y la sociedad con sis instituciones. La dimensión individual y social, aún distinguiéndose, estaban y están aunadas, lo mismo que el ámbito de la intimidad -tan deseado frente al totalitarismo estatal- y lo exterior a la persona. No reconocemos como válida la critica de que por entonces "los derechos aparecían demasiado objetivados, como si sus únicos detentores fueran las ideas y no los hombres" (Martínez Cuesta, o. c. o. 102). Por entonces, la dignidad de la persona y sus derechos consubstanciales no permanecían en la sombra, sino que se afirmaban teniendo en cuenta  la persona y la sociedad, y estaban recogidos por la doctrina de la Iglesia. ¿Es que la Iglesia iba a quedar al margen de los derechos de la persona concreta, cuando los liberales le criticaban por rechazar la declaración de los derechos del hombre de la Revolución francesa? Si nuestro  razonamiento parte desde la realidad y necesidades de la intimidad personal para convencer a los liberales, hoy se exigiría y exige afirmar un límite a su exteriorización -que pudiera  ser algo cambiante-. A su vez, si nuestro razonamiento parte del bien común -como quizás se hiciera principalmente en el s. XIX frente al individualismo-, sin duda tiene en cuenta los límites propios de la ley, pues la ley civil no puede ni debe prohibir todo lo que hace daño a la persona y sociedad. No en vano León XIII habló de la posibilidad de la tolerancia (Libertas praestantissimum), rechazó el americanismo (Longinqua oceani...) que pudo coincidir -aunque un siglo antes-, con los actuales argumentos frente a San Ezequiel expuestos a su vez por Martínez Cuesta. "Siendo, pues, el liberalismo político que defiende el autor de la carta el mismo que profesa la República norteamericana, hay que concluir diciendo que no es el ideal de la iglesia, ni es legítimo, ni ventajoso para la Religión y la sociedad" (o. c. pág. 120).  No, lo expuesto por el hombre de hoy ya se exponía hace un siglo y fue rechazado por la Iglesia. 

4º) La Iglesia afirmaba el bien común como superior al orden público material, que quizás éste no siempre deba ser exactamente el mismo; afirmaba los límites de la imnunidad de coacción por la que la comunidad y el poder civil sujetan al que yerra; y afirmaba también la urgente necesidad de proteger la civilización católica en su realidad o bien en aquellos que se benefician de ella. 

5º) Si la acción diplomática y pacificadora de León XIII es el ralliement, hay que recordar que éste fracasó estrepitosamente en Francia. Si la prudencia de la diplomacia pontifica quitó argumentos a los perseguidores de la Iglesia -así dicen algunos, lo que no creemos-,  no evitó a ésta la persecución. Piénsese en el caso de Francia en la IIIª República, España de la IIª República, Alemania con Bismarck y el kulturkampf etc. 

6º) La denuncia contra el liberalismo no sólo se centra en algunos de sus principios teórico-prácticos, anidados en el liberalismo político, sino que se centra en todo el sistema racionalista, la secularización, el naturalismo del llamado Derecho Nuevo... que se concretó en la Revolución francesa (o. c. pág. 119). El liberalismo no es el republicanismo, ni los sistemas políticos participativos. Recuérdese la aportación Benignitas et humanitas de Pío XII. 

7º) San Ezequiel no sólo refutó la doctrina y práctica liberales, sino también el falso espíritu de conciliarlo todo, el espíritu de independencia, el imitar a la Norteamérica y Europa de ese momento, y el hacer alarde de tener muchos amigos liberales pues el error es pegajoso como la melaza. Un ejemplo es su crítica al ánimo de algunos de "no ver en los hombres, ni conservadores, ni liberales, ni católicos, ni herejes, sino una sola cosa en Cristo". No, no se puede ver a todos una sola cosa en Cristo cuando los herejes están separados de la Iglesia. Por lo mismo, participar de la misma Eucaristía está reservado a los católicos. 

El Obispo de Pasto fue beatificado por Pablo VI en la Plaza de San Pedro el 1-XI-1975, y declarado santo por Juan Pablo II en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, el 11-X-1992. Más de cien personas -concretamente 117 de Monteagudo, Marcilla y Alfaro-  asistieron a la canonización del beato Ezequiel Moreno en Santo Domingo por Juan Pablo II (DdN, 30-VIII-1992)

Su vida fue consumida enteramente en servicio de Dios y de la Iglesia. 

Aunque Juan Pablo II nombró a Santo Tomás Moro como patrono de los políticos católicos, sin embargo San Ezequiel también merecería serlo. ¿Por qué?; porque aunque era un hombre de Iglesia, un obispo, y no un laico, sin embargo el enemigo al que se enfrentó -el Liberalismo y los liberales- es mucho más actual, extenso y profundo que el cesarismo de Enrique VIII, que puede anunciar el estatismo actual. 

José Fermín Garralda

NOTA. Biógrafos de Santo son Fray Toribio Mingüella (obispo de Sigüenza) y Pedro Fabo. Modernamente señalamos a Eugenio Ayape, Ángel Martínez Cuesta, Fco. José Fernández de la Cigoña, Baltsar Pérez Argós y José Fermín Garralda. Los tres últimos han publicado sus trabajos en la revista "Verbo", concretamente Garralda en los nº 321-322 y 323-324 (1994), y en la Rev. “Ahora-Información” (Madrid), nº 35 (1998). 

martes, 8 de mayo de 2018

Terrorismo sangriento, terror psicológico y moral. Corrupción que se acelera.

Sobre el comunicado de disolución de la banda 
terrorista E.T.A. del 16 de abril.
Si es buena noticia que no se vaya a asesinar más, 
demos a cada uno lo suyo. En principalísimo lugar a ETA, pero sin  olvidarnos de otros. 

Calle del Carmen (Pamplona), abril 2018
ETA y su entorno no han estado solos. Los políticos del Liberalismo y Socialismo tienen una gran responsabilidad en el mantenimiento de ETA durante décadas, en el acceso de los amigos de ETA -que no condenan el terrorismo- a las instituciones políticas, y en lo que vaya a ocurrir desde ahora.
ETA se autodefinía como “organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional". Víctor Manuel Arbeloa precisa así: "Es decir: organización marxista-leninista y nacionalista-independentista vasca, que, por medio de la violencia y el terror, intentó la separación de Euskadi y Navarra del Estado Español, para, junto con el País Vasco Francés, conseguir en su día una Euskalherría unida como Estado independiente, marxista-leninista y euskaldún" ("Pero ¿existió ETA alguna vez?", "Diario de Navarra", 3-V-2018)
ETA es marxista-leninista, y utiliza el nacionalismo como pretexto de lucha de clases y naciones. Para Lenin: "Es necesario... emplear cualquier artimaña, treta, métodos ilegales, evasivas, y disimular la verdad" (recogido por William C. Bullitt, 1947)
ETA no ha sido derrotada, en contra de lo que afirma el editorial de "Diario de Navarra" (4-V), que por autocomplaciente y para aupar al sistema liberal prefiere comulgar con ruedas de molino. A ETA se le pudo derrotar policialmente y no se quiso. Los responsables sabrán por qué. Por su parte, a ETA no le conviene seguir como estaba, hacer lo que hacía, verse como le ve más de medio mundo. Dice que es ahora  cuando ha cambiado su "ciclo histórico" y que por ello ha modificado su estrategia. Dice que el terrorismo fue durante 60 años su propia "iniciativa política" y ahora anima a todos a embarcarse en una nueva "tarea" para "solucionar el conflicto". La terrorista ETA dice haber sido responsable y honesta. 
Los de Bildu y otro amigos de etarras que no condenan el terrorismo, hoy mandan en las instituciones y reciben subvenciones públicas. Pues bien; a muchos no les huele nada bien que el "cuatripartito" surja para mandar. ¿Será ésta la primera concesión a la autodisolución de ETA?
Además del terror sangriento, hemos sufrido el terror psicológico y moral durante sesenta años, que se ahondará cuando la banda terrorista sustituya su terrorismo de sangre por un sectarismo activo civil. La manipulación y arremetida contra el monumento de “Navarra a sus muertos en la Cruzada” es un ejemplo. Nada tienen que ver los que sacrificada y heroicamente salieron al frente de batalla con lo ocurrido en ciertas retaguardias.

Calle del Carmen, abril 2018
Hoy sufrimos in crescendo un terrorismo psicológico y moral, al ver la vaciedad y cinismo del pasado comunicado de autodisolución de ETA, al sospechar  la impunidad de los criminales y de quienes les apoyan, al escuchar la "recompensa"  del acercamiento de los presos defendida por Urkullu y Barkos, al ver los apoyos organizados a los terroristas en sus pueblos, al constatar el reinicio de una agitación masiva y callejera con muchos medios económicos, públicos y la presencia de las instituciones políticas... El entorno de ETA se organiza, ocupa instituciones, actúa con fuerza, aumentará su activismo con el sectarismo activo de la banda terrorista, tiene los medios públicos a su alcance, son okupas del palacio del marqués de Rozalejo en Pamplona... mientras las instituciones del Estado se debilitan, la sociedad sana está desvertebrada por ideologías como el Liberalismo y Socialismo, la gente piensa en el trabajo que no hay y en pasarlo bien como evasión...
Creemos que:
No es para aplaudir por la decisión que ha tomado ETA. Que ésta no condene el  terrorismo que ha sembrado durante 60 años, o la diáspora de cientos de miles de personas del País Vasco, no asegura nada bueno. ETA debe pedir perdón por todo y a todos; es imposible hacer borrón y cuenta nueva y no puede poner el contador a cero. Debe entregarse a la Justicia para seguir judicialmente sus más de 358 -esto maravilla a cualquiera- asesinatos... ¡sin resolver! Si no debe pedir nada a cambio, ni su decisión le debe suponer algún beneficio, basta que los políticos insistan en decir que "no" van a beneficiar a los etarras, para que sea que "sí". Así prometió el presidente Rajoy el 23 de abril: ETA “no conseguirá ninguna ventaja por desaparecer” (“Diario de Navarra”, 24-IV-2018), aunque casi dos semanas después, el Gobierno dice que sólo dará beneficios a presos etarras que asuman el daño cometido (DdN, 7-V-2018). El acercamiento de los presos etarras, ¿les hará dormir entre los vecinos honrados? ¿Permitirse enaltecimientos o recibimientos triunfales a quienes han sido terroristas? Llamemos las cosas por su nombre: los asesinos contra las víctimas, el terror contra la paz.  Exista un "relato" colocando a ETA y a sus cachorros en su propio lugar. No manipulen la palabra, ni los hechos de ochenta años atrás como tapadera para lavar los actuales crímenes etarras. 
El fin de ETA no significa el final del terrorismo, pues hay muchos que amparan y legitiman la actuación de ETA o no se arrepienten de haberlo hecho  (Javier Caballero, en "¿Fin del terrorismo?, "Diario de Navarra", viernes 4-V-2018).
"Diario de Navarra" (IV-2018)
Parece que ahora viene lo peor: la angustia continua, se ahonda el terror psicológico y moral por la impunidad y chulería, el desgobierno ... el acceso de los amigos de ETA a las instituciones… y quizás ello traiga fatales consecuencias.
Preferimos una ETA identificada con la sangre y fuera de la ley, a una ETA sin arrepentirse y trabajando en el ámbito civil. Esta segunda hace más daño a la sociedad que la primera, y además tienta a un Gobierno liberal, débil y complaciente.
¿Quiénes tienen que pedir perdón? Pídanlo ETA, el PNV que ha recogido las nueces, y los políticos que han dado pábulo a ETA. En vez de los obispos de las cinco Diócesis -cada cuál responda de la suya por separado-, deben pedir perdón ciertos miembros del sacerdocio y la Iglesia por omisión y comisión por sus "complicidades, ambigüedades, omisiones".
Ante noticia de la disolución de la banda ETA, temo la claudicación tanto de las instituciones civiles del Estado como de algunas instancias clericales para empezar lo que pueden llamar "una nueva época". En un sermón en Pamplona he escuchado hablar de víctimas, del gran dolor que hay que subsanar, pero también de una reconciliación. ¿Quien debe reconciliarse? ¿La sociedad sana y honrada? ¿No pasa la reconciliación por reconocer la verdad de lo ocurrido, pedir perdón, desagraviar etc. etc.? En 2004 el Vaticano decidió dejar enfriar el asunto de la Provincia Eclesiástica Vasca, porque no se daban las condiciones sociopolíticas adecuadas. Ojo: que nadie en esta "nueva época" pueda recoger las nueces malditas del suelo. 
El nacionalismo/separatista vasco nada tendría que hacer si no es por el marxismo que lo utiliza de maravilla como elemento de lucha de clases y naciones, y si no es por la existencia de ETA que es marxista-leninista. Los Arzallus han recogido muchas nueces. Recordemos de nuevo que para el buen leninista "es necesario... emplear cualquier artimaña, treta, métodos ilegales, evasivas, y disimular la verdad" (LENIN).

Ramón de Argonz

Fotos del autor (IV-2018)




Calle del Carmen, abril 2018

Calle Arrieta (Pamplona), abril 2018

viernes, 4 de mayo de 2018

El comunismo que viene


El comunismo que va.


Siempre escuché y leí que el Liberalismo traería el Comunismo. A la estrecha vinculación que existe entre ambas ideologías se añade que si ayer el Comunismo siguió de hecho  al Liberalismo,  de nuevo lo hace hoy.
El auge de los dos partidos turnantes en España (UCD/PP y PSOE) parecía desmentir ayer este pronóstico, pero otro hecho es que ambos se hunden hoy, ya por sí mismos ya por iniciativa de sus directores externos. En efecto, el PSOE -radicalizado sólo en el ámbito de lo inmoral- y el PP -que en esto no le va a la zaga mientras estruja al contribuyente para superar la habitual ruina provocada por los socialistas-, hacen aguas por todas partes. Sus rivales políticos actuales, Ciudadanos y Podemos respectivamente, nacidos artificialmente -sus amos sabrán por qué- suponen una bomba de oxígeno a las ideologías liberal y socialista, radicalizándolas.
Hemos caminado durante décadas hacia la degradación en España, y ahora la degradación “se masca” aquí y allá. Cuando escribo “degradación”, leo al jurista Manuel Pulido que utiliza el término “degeneración”, en un sensato artículo donde dice que sustituir el juicio técnico del juez por el juicio popular en el caso de los violadores en los pasados Sanfermines, “no es buen sistema para administrar justicia. De ahí, al linchamiento, no hay más que un paso” ("Diario de Navarra", 4-V-2018). Este es un dato real. Pero, en realidad, ¿qué buscan los agitadores de la calle contra la sentencia judicial de este caso, que desde luego admite el recurso a varias instancias?: buscan el descrédito de las instituciones para sustituirlas por otras que expresen la utopía jacobina de Robespierre, la de Marat y la de “los iguales” de Babeuf.
El Liberalismo ha robado el alma a las personas, a los cuerpos sociales, a las instituciones, y a España.  Por eso precisamente el hombre necesita “recuperar” su alma y las sociedades necesitan una buena Causa, un ideal. Pero, ¿cuál será este?, ¿cómo se hará?
Las utopías anarquista y comunista quieren llenar el vacío creado, ofrecen satisfacer el desencanto (la falta de placer), y estimulan a superar la depresión anímica individual y social, agudizada parcial y artificialmente a su vez por ellos. ¿Qué tal la "solución" del anarco-comunismo? ¿Qué tal este entretenimiento que hace mucho daño y empeora más las cosas? Primero, actúan todos juntos contra el Liberalismo que les dio origen y que luego les da mil motivos para actuar, aunque después los inicialmente coaligados se descuarticen entre sí. Y toda la sociedad a perder. Primero todos contra uno y luego todos entre sí. 
Los temas utilizados hoy para dividir y crear enemistades son: la homosexualidad, el falso feminismo y la ideología de género, los emigrantes favorecidos o no, la legalidad del Estado como realidad sagrada aunque sólo cuando coincide con sus parámetros, el nacional/separatismo antiespañol, la preferencia de la solución golpista del nacionalismo en Cataluña contra la Constitución "burguesa" y "clerical" establecida en 1978 y sobr todo contra España, el rechazo indignado -y con mucha razón- contra la corrupción y las violaciones de mujeres, el rechazo contra las corridas de toros y a las instituciones públicas,  especialmente a la judicatura y la monarquía constitucional, a ésta más por el simulacro de monarquía que supone. Ahora se oye el No a la impunidad, avanzan los juicios populares sobre violaciones declarando previamente a las instituciones como corrompidas, se dan palizas a la Guardia Civil como en Alsasua, y se ponen sobre la mesa a los represaliados de una guerra de hace 80 años. En esto, los republicanos van de buenos y la ETA aprovecha para lavar su ropa. Mientras tanto, el mayor buque de guerra español pone rumbo a la misión de Irak (prensa 2-V-2018).
En efecto, el Liberalismo corrompe al hombre por apartarlo de Dios y la religión católica, disuelve la familia y el matrimonio, anula y hunde las instituciones, aísla y masifica las personas, y nos acerca al comunismo. Éste último tiene algo que el Liberalismo no tiene, como es una "mística", un "ideal" inalcanzable y que por ello exige una perpetua lucha, y un estoicismo por el sacrificio que exige. Y esto atrae aunque sea una ideología y praxis "intrínsecamente perversa". 
Pues bien, si el marxismo se suma a la corrupción y luego denuncia sus frutos, es porque yendo a la par que el Liberalismo cuando éste tiene el poder, sabe que la indecencia originada por éste último les dará el mando, si bien, decidida y hábilmente aprovecha la ocasión con estrategias adecuadas. La agitación de la calle es su instrumento y medio, aunque sus profesionales de la revolución se cobijen bajo el paraguas del dinero de Soros, el control de los medios de comunicación, la complicidad de los liberales, y el apoyo de instituciones internacionales corruptoras.

Fermín de Musquilda

domingo, 13 de agosto de 2017

Los fascistas son ellos

OPINIÓN


Muros de vergüenza en España.
Beñere ez baño berant obe

He aquí un fragmento de lo que queda del Muro de Berlín. La fotografía es muy reciente, de hace una semana. La tomo directamente y es impresionante. 


El muro cayó en 1989 tras sufrimientos sin cuento. Por entonces, desde España no podíamos apreciar su verdadero significado. Eso sí, sabíamos que el Muro de Berlín tenía su homólogo, el Muro de bambú en el S.E. asiático.

El Muro de Berlín era un muro material de cemento armado, alambradas, torres de vigilancia... pero sobre todo un muro espiritual. El Muro de bambú que es invisible, sin embargo es muy real. 

Hoy día, en España, que se cuenta entre las naciones llamadas libres, se están creando muros reales aunque sean de naturaleza inmaterial. Muros de vergüenza, que regocijan a algunos, que excluyen a buena parte de la población, y que perjudican a todos. Es el muro de los nacionalismos o separatismos periféricos en Cataluña y Euzcadi. Es el muro de la discriminación por motivos de lengua, el amor a España que algunos castigan y del partido político. El muro de la doble medida: ayudar hasta lo indecible a los inmigrantes y hacerlo a costa de los naturales. El muro del complejo de superioridad. El muro de los ciudadanos de primera y segunda o tercera clase. El muro del insulto y la violencia. El muro de la opresión y el totalitarismo administrativo e incluso político. El muro de la arbitrariedad, el voluntarismo y la persecución. 

Todo esto es normal cuando se puede insultar a España y no pasa nada, cuando hay cientos de asesinatos por etarras pendientes de juicio, y, sobre todo, cuando se puede blasfemar e injuriar a Dios y la religión católica con casi total impunidad.

Ciertamente, sin Dios Jaungoikoa, los idolillos que pretenden sustituirlo reúnen en su seno todas las tiranías, precisamente porque el verdadero Dios es Amor. 


Más vale tarde que nunca... para decirlo. 

Los españoles, catalanes, navarros, valencianos..., sufrimos el muro del nacional-separatismo, impuesto poco a poco y de facto por varias administraciones autonómicas que, a pesar de recibir el poder delegado del Estado, buscan transformar la autonomía delegada de dicho Estado en un pre Estado-nacionalista de raíz burguesa (PNV, Geroa Bai, los restos del antiguo CiU etc.). 

Ahí está el muro del nacional-separatismo del PNV y la antigua CIU, provocado por la lectura liberal conservadora de qué es la "soberanía nacional" del Liberalismo, tan "conservadora" como la realizada por el PP de la Constitución de 1978. La diferencia es que al concepto voluntarista -y erróneo- de la soberanía tomado por el PP, que vacía totalmente qué es España, el PNV y la antigua CIU sustituyen la voluntad por la naturaleza que hoy día basan en la lengua.

Pues bien, una vez más queda patente que lo conservador llama a lo radical.

Primero porque los liberales conservadores de la soberanía nacional (PNV) se convierten fácilmente en radicales  cuando yendo en pos de su nación -entendida por ellos como "nacionalismo"- tienen que "construirla" porque no existe. En segundo lugar, su radicalismo aumenta cuando tienen que competir el otro nacionalismo más jacobino y hasta terrorista. Si la Constitución de 1978 a fuerza de liberal es un ídolo, aquí aparece otro idolillo más absoluto por su particularismo, su novedad,  el enorme sentimentalismo que encierra, y por construirse como un "anti", esto es, la anti-España.

A la par que el anterior, también sufrimos el muro nacional-separatista  vinculado a un socialismo totalitario al estilo cubano o al estilo venezolano del tal Maduro. Aquí aparece un idolillo como el anterior, más nervudo y duro. Es el muro del nacional-separatismo creado por EH Bildu, Ezquerra catalana etc., al que se suman con mucho gusto los comunistas que quedan en IU y las élites de Podemos. (Que tras esto haya mucho engaño al pueblo votante, solo refleja que hoy día el sistema político no sea representativo). En el caso de EH Bildu, Ezquerra etc., más que ascender de la supuesta nación vasca y catalana -entendida de una forma totalitaria- al ansiado Estado vasco y catalán de carácter totalitario, basados en una pretendida nación, es la administración autonómica en manos del nacionalismo radical, apoyado por los conservadores, la que se esfuerza por crear la nación que ansían. Se lo proponen usando la fuerza -ayer el terror-, la opresión sutil o patente, la mentira y manipulación. Todo al revés, fruto de los males inherentes a cualquier nacionalismo. 

Sigamos con los nacionalistas radicales. Los marxistas "catalanes" y los bilduetarras han practicado las malas artes de acusar a los demás de forma reiterada de cosas muy feas y que precisamente son las que tienen en su haber hasta rabiar o "decir basta". Por lo visto, el que denuncia primero se quita el mochuelo, y el que acusa primero tiene la razón. O una mentira dicho mil veces se convierte en verdad. Son ellos lo que practican en grado supremo lo que acusan a otros. 

Acusan a los españoles de totalitarios, aunque ellos identifican la libertad únicamente con la suya. Bajo su mando desaparecen los derechos fundamentales de la persona y las familias. Mitificando la libertad, de forma anarcoide, y al "buen salvaje", preparan y anuncian el totalitarismo. 

Acusan a los españoles de fascismo, aunque nadie como ellos idolatran su supuesta nación, son amigos de la violencia y de hacer las trampas por ella, y no dudan en dar un golpe de Estado a la luz del día y ante las cámaras de televisión en directo, como es el prometido referéndum, ilegal y unilateral, en esa noble tierra catalana. Como en 1934 en la Cataluña de Companys o bien en la Asturias del PSOE y CNT, entre otros. 

Acusan a los españoles de imperialistas, aunque ellos, los nacionalistas catalanes y los vascos -malos catalanes y malos vascos- desean dominar otras Comunidades Autonómicas como Valencia y Baleares o la Comunidad Foral de Navarra. Tomada Navarra, pensarán en La Rioja, en el Este de Cantabria o las provincias francesas. 

Acusan a los españoles de capitalistas cuando -tengo para mí- parte del gran capital internacional (la plutocracia) les sirve a ellos, que desearía volver al mito del estado originario de la Humanidad, aceptando entre nosotros el regreso a los reinos taifas, a los pueblos prerromanos preninsulares, al hombre de los abrigos mesolíticos y las cavernas peleolíticas, una nueva fusión con la naturaleza, la ecología entendida como nueva diosa del mundo y no como nuestros padres y abuelos la entendieron. Todo con tal de destruir las grandes naciones históricas. Y peor, todo a pesar de destruir a la persona por aborto, la eutanasia, el homosexualismo, la tribu que sustituye a la familia... 

Da pena descubrir que, por ejemplo, los antikapitalistak confunden el capital con el capitalismo, confunden el feminismo (feminismoa) con lo que tergiversa e imposibilita a la mujer ser ella misma, y creen que por hablar de feminismo son más anticapitalistas. 

Aquí hay tres grandes mitos e idolillos: primero, la libertad disfraza u oculta la despersonalización y sujeción (esclavitud); segundo, la nación disfraza u oculta la disolución de la persona en el "nosotros" y destruye cualquier comunidad debido a los principios individualista o socialista -que se suponen mutuamente-; y tercero, es la negación de la economía. En fin: el materialismo dialéctico más que mirar "hacia adelante" quiere volver "hacia atrás". 

No es la primera vez en la historia que luchando contra otros se lucha contra uno mismo. Y tampoco es la primera vez que el materialismo y el fetichismo del superhombre se disfraza de espiritualismo, en este caso de oropel.

Fermín de Musquilda
14-VIII-2017


P.D. Avisamos que nacional no significa nacionalismo, por lo mismo que la libertad no es liberalismo, el capital no es capitalismo liberal, lo social no es socialismo, lo común no es comunismo, lo humano no es homosexualismo, e incluso el Estado no es estatismo.

martes, 6 de septiembre de 2016

La raíz de nuestros males

OPINIÓN

Como este blog es político, incluimos un artículo de Juan Manuel de Prada que llega al centro de los males de nuestra sociedad, con los que muchos -si bien lo piensan- no están de acuerdo. La raíz del liberalismo y socialismo está en el protestantismo. Decirlo no es nuevo, pues ya lo demostraron Jaime Balmes y Donoso Cortés a comienzos del s. XIX.


EL LEGADO DE LUTERO (I), por Juan Manuel de Prada
(ABC, 22 de agosto de 2016)
En breve comenzarán los fastos del quinto centenario del llamado Día de la Reforma, en el que Lutero clavó sus célebres 95 tesis en la puerta de una iglesia de Wittemberg. Aquellas tesis, que romperían la unidad de la fe, cambiarían también traumáticamente las concepciones filosóficas, políticas, económicas y culturales vigentes, hasta el punto de convertir la protesta luterana en uno de los hechos más importantes de la Historia. La llamada Reforma, a diferencia del cisma de Oriente, no fue una mera controversia eclesiástica, sino que supuso un expreso rechazo del Dogma y la Tradición, así como una negación del valor de los sacramentos. Y los dogmas religiosos no son, como el ingenuo (creyente o incrédulo) piensa, meras entelequias sin consecuencias sobre la realidad, sino condensación de verdades sobrenaturales que ejercen un influjo muy hondo sobre nuestra vida. No se puede cortar el tallo de un rosal y pretender que los pétalos de la rosa no se marchiten.

Durante todo un año, vamos a recibir un bombardeo apabullante sobre las presuntas bondades del legado luterano. Nosotros, en la serie de cuatro artículos que hoy iniciamos, ofreceremos a las tres o cuatro lectoras que todavía nos soportan un modesto antídoto contra tal avalancha. Ciertamente, la Reforma de Lutero llegó cuando la decadencia de la Iglesia (minada por el concubinato del clero, la rapacidad y avaricia de muchos religiosos y la simonía institucionalizada) alcanzaba cotas lastimosas. Pero no se pone remedio a los errores cayendo en uno más grande; y la parábola evangélica del trigo y la cizaña ya nos advierte contra el peligro de arrancar la cizaña antes de tiempo (que fue, exactamente, lo que quiso hacer Lutero, logrando tan sólo desperdigarla).
Al fondo de aquel furor reformista de Lutero palpitaba el fracaso espiritual de un hombre que había hecho esfuerzos ímprobos por alcanzar la unión con Dios. Pero todas sus sacrificios, penitencias y abnegaciones habían sido en vano; y seguían abrasándolo las concupiscencias más torpes (en cuya descripción, por pudor, no entraremos), que le causaban enorme angustia y ansiedad. Lutero consideró entonces (haciendo una proyección teológica de sus propias debilidades) que el hombre pecador nada podía hacer por alcanzar la salvación. Así fue como concluyó que Cristo ya había sufrido por nuestros pecados; y que, por lo tanto, ya estábamos perdonados. De modo que, para salvarnos, bastaba con que se nos aplicasen los méritos de Jesús por medio de la fe.
Esta justificación a través exclusivamente de la fe se funda en una concepción pesimista de la naturaleza humana, que niega la libertad humana para vencer las tentaciones y también la gracia de los sacramentos. El hombre luterano, sin capacidad para sobreponerse al pecado y alumbrado por la "sola fide", suprime la mediación de la Iglesia; y será su conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, la que ordene su propia vida religiosa e interprete libremente las Escrituras. Y, como escribió el gran Leonardo Castellani con su habitual gracejo, «desde que Lutero aseguró a cada lector de la Biblia la asistencia del Espíritu Santo, esta persona de la Santísima Trinidad empezó a decir unas macanas espantosas». El libre examen luterano desató la enfermedad de la inteligencia denominada diletantismo, que luego ha contagiado, por proceso virulento de metástasis, toda la cultura occidental, primeramente con los ropajes del fatuo endiosamiento intelectual, por último con los harapos lastimosos del deseo de saber sin estudiar y la soberbia de la ignorancia. Las consecuencias de la Reforma luterana en el plano filosófico y moral no se harían esperar.
(Continuará)

jueves, 28 de enero de 2016

Es hora del espabilar. A los "bienpensantes" que nada hacen

OPINIÓN

La era de la vergüenza y la paralización social

Partimos de un hecho: la pancarta mensual de denuncia. El pasado 25 de enero a las ocho de la noche tuvo lugar una concentración silenciosa enfrente del Parlamento de Navarra. Más que el número de gente agrupada, importa la pancarta en la que se lee: "ABORTO NO. Dios ama al embrión.CTC". Pero, claro, toda pancarta debe presentarse con dignidad: si el mensaje es básico y universal no puede haber cuatro gatos –es un decir-.
Estas líneas pretenden CONVENCER de la necesidad de AGRUPARSE alrededor de breves eslóganes y explicaciones al público.
* * *
Lo ocurrido. Cualquiera puede llevar su pancarta en dicha concentración, con el logo de su iniciativa, siempre que mantenga la idea nuclear, marcada por la misma pancarta que durante años se está exhibiendo enfrente del Parlamento de Navarra. 
Han sido muchos los llamados por e mail a concentrarse. (Quizás estamos tan comunicados que el e-mail ya no se lee). Los que no estaban presentes... han sido muy flojos, aunque algunos hayan excusado su presencia por motivos laborales, familiares, de distancia y hasta de salud. Como la vida no es fácil ni sencilla, tenemos que poner una jerarquía, en la que la expresión en la calle en un tema tan importante y social como la defensa de la vida humana, no puede quedar arrinconada de hecho. 
* * *
¿Qué decir a los reacios a salir de sus casas y a confiar todo en la vida privada y las instituciones sociales creadas por ellos?
Tanto el mencionado acto mensual de PROTESTA que se mantiene sin interrupcón durante años, y el cómo se ha llevado a cabo últimamente, sugiere cinco consideraciones relacionadas entre sí. 
Estas consideraciones implican tanto varios principios como ciertas situaciones de hecho, principios y actuaciones vinculadas entre sí y que no sistematizamos por separado porque el propósito de estas líneas no es una clase de filosofía social o política. 
                                                     * * *
Primera. Ésta es la única pancarta pro vida -“ABORTO NO. Dios ama al embrión”- que de forma constante ser despliega en las calles de España. Hoy y durante años. No hay otras pancartas ni siquiera intermitentes -aunque sí las haya esporádicas-. 

Segunda. Las personas aburguesadas y comodonas, reacias a sumarse a esta concentración alegando el estrés y las obligaciones de la vida cotidiana, ya no podrán quejarse por lo que vaya a venir en adelante. Las consecuencias derivadas de la actual situación legal y social van a suponer un estallido, iniciado en silencio y que ya comienza a ser tormentoso
Tales personas -siento decirlo- están moral y psicológicamente adormecidas, paralizadas y son impotentes y nada recias. ¿La causa de tal calamidad?: al causa es una sistemática y total subordinación a la legalidad liberal. Ocurre que la voluntad de los hombres es hoy el nuevo ÍDOLO: un ídolo sin rostro, sin responsables a la vista, genérico, y un "porque sí" voluntarista.... Se habla de mayorías que ni lo son, y además son muy influenciables y hasta manipulables.  
La legalidad liberal es una legalidad amoral y en apariencia “indiferente” ante Dios y el derecho natural primario. Pero tiene otros defectos muy graves: confunde legalidad y legitimidad, niega el derecho natural como límite del derecho positivo, identifica la "elección" y la "opción" ignorando que sólo la segunda es exigida por la libertad esencial, y de hecho –no podía ser de otra manera- sobre todo favorece a los pícaros, a los agitadores profesionales, y a quienes hacen de la algarabía su costumbre y fuerza. ¿No son estos últimos los que están ganando y modelando una nueva legalidad desde los hechos? ¿No son ellos los que están ganando según las últimas elecciones Forales y nacionales, mientras observamos la forma de gobernar de estos arribistas -y con qué artes- en el poder? 
Importa mucho expresarse en la calle. ¿O es que el ambiente social trabajado día a día no influye en la sociedad? ¿O es que vamos a protestar por los euros y las subvenciones -el cochino dinero-, y no por la aniquilación de vidas humanas que supone el aborto voluntario?
Aterrizemos sobre el caso de la pancarta de PROTESTA del comienzo de este caso ejemplificador. 
La verdadera legalidad excluye metafísicamente la protesta sistemática, mientras que la falsa legalidad tiende –por reflejo de lo anterior- a paralizar la protesta de los buenos. De ahí la importancia que tienen las leyes y las normas legales y de gobierno. Antes, los comodones y quienes se alejaban de la política entregándola a los políticos profesionales (mal llamados franquistas, luego liberales, socialistas, separatistas, ahora hasta pro etarras...), decían que la legalidad y la política eran algo secundario, como si el hombre no fuese sociable por naturaleza y como si la labor del Gobierno se redujese sólo al ámbito administrativo.... Pues bien, es ahora cuando ahora ven lo mucho que se equivocaron sobre esto, aunque ya es tarde. (- Se creían muy listos). En realidad, lo que deseaban era no mancharse ni dividirse en discusiones políticas, no distraer las energías de los suyos en otros temas, hacer su labor individual y social para desde ahí llegar al todo. Sí, fueron tan torpes que ellos abandonaron el todo mientras estimularon su abandono a otros más preocupados por él -y tontos por dejarse engatusar-.
Si la verdadera legalidad (que en cuanto tal se subordina a la moralidad objetiva) excluye la protesta sistemática, se comprende que quienes equivocadamente abstraen la moralidad de la actual legalidad (ayer los “sillonistas”, luego la “democracia cristiana” y similares), y lo hacen por “salirse del mundo”, por creer que la última instancia de la política es la “voluntad popular” per se, por estrategia y táctica… se sientan desanimados a acudir a la concentración ABORTO NO, que es una PROTESTA incisiva, radical y continua. En realidad, acudiendo a una concentración así, protestarían contra ellos mismos, pues otorgan a la legalidad liberal una dignidad y verdad que no tiene ni como principio ni de hecho.
El unionismo de todos los ciudadanos indistintamente bajo la legalidad liberal es una farsa, va contra el bien y la verdad que inicuamente iguala, arrincona a los buenos, da alas a los más que pillos, machaca a los buenicos que arrinconados en su vida privada e individualismo van quedado paralizados,  y al final los más atrevidos  transforman en la legalidad con los hechos haciéndola absolutamente aberrante. 
Todo esto genera impotencia. 
Más. La impotencia individual y grupal generada por el actual sistema político, tan ensalzado y a su vez tan mentiroso, se agudiza con la incongruencia, el supuesto elitismo y el intelectualismo de algunos bienpensantes
Porque vivimos en la política de la mentira y en la impotencia, en la división y subdivisión con enfrentamientos constantes –los partidos llevan luchando por el poder hace más de un mes tras las elecciones-, y en la actual tendencia estatista y totalitaria del poder, nuestra sociedad se arruga y paraliza. 

Tercero. Se ha creado un gran vacío social. Hay un excesivo individualismo –una cosa es el individuo pensado y otra el individuo aislado o individualismo teórico-práctico-. 
El individualismo impide y aún prohíbe la paternidad -no la generación-, el tradere, la Patria. Es decir, el individualismo impide la existencia de principios y valores verdaderamente comunes salvo la existencia de los individuos, valores hoy sistemáticamente vulnerados mientras se van inventando nuevas formas para vulnerar los que aún quedan. En Navarra, el derecho público individualista ha intervenido y ha "hecho saltar" el derecho privado (promulgado en el BOE en 1973), y ha suprimido el valor de la casa y la familia. En el individualismo no hay cuerpos intermedios activos e influyentes –independientes y reconocidos como interlocutores y hasta agentes de la política- pues sus funciones han sido absorbidas por la política, la partitocracia, y el estatismo. Además, si por una feliz contradicción los hubiere, simplemente están, no se entienden como parte de un todo social, están lejos de ser tenidos en cuenta por toda la sociedad y no pueden acceder a la política. El individualismo desvertebra la sociedad. En consecuencia, el sufragio es individual y no por instituciones. Se ha olvidado qué es el bien común, que es mucho más que la suma de bienes individuales: es como el ambiente que se genera entre los alumnos además de lo que cada uno de ellos aporta y aprovecha. Este individualismo -siempre que se entienda por él lo que realmente es y no se utilicen caprichosamente los términos- es simultáneo a la soberanía individual, ambos se suponen y retroalimentan, y ambos generan el estatismo fruto inmediato de la llamada soberanía nacional. Este estatismo puede ser mayor o menor según las circunstancias y temperamento de cada país. 
Pues bien, ambas soberanías son una ficción, suponen una hipóstasis del individuo aislado, y suponen un gran engaño que engatusa a cualquiera: ¡decidir un día los destinos de la nación! Pues bien, ¿qué persona es soberana en esta vida?, esto es, en su vida, en su familia y su casa, en su trabajo. En efecto, la persona tiene una configuración, es un ser en sí y ad alium, goza de relaciones necesarias y hasta anteriores a la voluntad, y básicamente su naturaleza abierta es para el servicio y el olvido de sí mismo… Más, ¿por qué la soberanía nacional de Rousseau recibe la voluntad y derechos individuales para devolvérselos pero matizados por dicha voluntad general, hasta el punto de poder anular los derechos fundamentales de la persona? Así, soberanía contra soberanía. Por no hablar de cómo se engaña con la información, los medios de comunicación, los programas electorales, la compra de votos, el amiguismo y un largo etc. (Nos salimos del tema).  
Desde el individualismo y el estatismo, los lazos comunitarios y hasta los lazos sociales, quedan arruinados. Ambos -seré breve- han paralizado a los llamados buenos que si ya se sentían impotentes, ahora se refugian en focalizar su actividad en los ámbitos familiares y sociales, como si estos estuviesen reñidos con la buena política y como si la participación social fuese lo único posible. 

Cuarto. Si el vacío social es un imposible, el vacío político también lo es: lo que Vd. no aporte al ámbito político lo aportará otro. 
El vacío social y político producido por el individualismo y el estatismo, se puede pretender cubrir de dos maneras.
Primera. Los hay que quieren preservar lo propio y las sanas instituciones sociales que aún quedan mediante una paulatina negociación social y un previo entreguismo sociopolítico . Este toma y daca es totalmente ajeno a la política. Tales personas podrían desear el modelo de los EEUU e Inglaterra donde los derechos individuales están más a salvo que en el ámbito europeo continental. Sin embargo,  no pueden ignorar que el modelo anglosajón tiene unas felices incongruencias, con las cuales no se puede fundar nada y menos de una forma duradera en el continente. Incluso en el mundo anglosajón tomado como modelo, tales incongruencias no evitarán una lenta disolución, frenada por los intereses económicos, una tecnocracia estructural y constitutiva, y un liderazgo mundial ya presente ya pasado. 
Segunda. En otros, el vacío social se querrá cubrir un nuevo colectivismo presentado en falso para huir de la globalización y del gran capitalismo sin rostro. Dicho colectivismo será absorbente y plano, totalitario, y no penetrante o liberador como la religión cristiana. Es más, supondrá una obediencia impulsiva y ciega, utópica. La nueva masificación neo jacobina se convertirá en EMBLEMA y PASIÓN como vía de escape a la soledad del individuo y la opresión de otros individuos, y sustituirá a la sociedad organizada, al ideal del bien común, a un principio y vertebración espiritual –en España configurado por la religión católica-, social y hasta nacional en su sentido más lato ("nacido en"). La nueva colectividad se formará con la argamasa de la manipulación de las palabras y la supuesta valentía de llamar héroe al esclavo. Y así todos contentos. 
Hablamos de un nuevo poder estatista (la soberanía nacional) y totalitario (que cubre el vacío social y político dejado por dicha soberanía) sin Dios y contra Dios, sin el hombre y contra el hombre. 
* * *

España anestesiada por la “voluntad mayoritaria” aunque machaque al embrión.
Hay que desvelar el error y la hipocresía de los nuevos ÍDOLOS. El ídolo principal es el mito del hombre básicamente autónomo, cerrado en sí mismo, y contrario a cualquier tipo de autoridad (Thomas Molnar), que lógicamente desconoce qué sea ésta. 
Un individuo que utiliza a los demás estableciendo acuerdos mutuos, y que si sale de sí no es como exigencia propia sino en el ejercicio de cierto altruismo o compasión, mucho más como una gracia que como una obligación propia. Vinculado a ello se encuentra el MITO de la voluntad mayoritaria sin límite alguno, y la creación de un "ser colectivo" (fruto de la soberanía nacional), magnificado, hipostasiado, absoluto (más que los reyes absolutistas), que dinamice y sea el centro de la persona y sus creaciones con la intensidad de quien es absorbido por él. 
"Ser colectivo" que hoy puede ser, con mayor o menor acierto, la clase (burguesa y/o proletaria), la nación (la lengua), la ecología (la naturaleza contra el hombre), el Estado (estatismo), la administración pública, la ley civil (legalismo yankee), el celo por el poder único y centralizado de la ley positiva, la separación entre Ley y Derecho, la tecnocracia (Vallet de Goytisolo), el humanitarismo (necesariamente sentimental y no por "obligación" o constitución interna del hombre) y hasta la suma de individuos aislados en sus realizaciones. Este "ser colectivo" tenderá a ser ilimitado, aunque quizás exista una feliz contradicción o incoherencia cuando la economía o el celo por el individuo se sitúe como principal valor en el mundo yankee, o bien sean la grandeza del pasado común y la figura decorativa de la monarquía en el ámbito inglés. 
                                                    * * *
Así pues, YA ES HORA DE ESPABILAR y de decir EN LA CALLE, en las plazas y los espacios públicos, lo que se piensa, cómo se es y mostrar cómo se vive. Ya es hora de poner en entredicho las causas y no sólo las consecuencias. No pongamos tronos a las premisas y cadalsos a las consecuencias de aquellas. Ya es hora de unirse con pancartas –de fácil exposición, cómodo traslado físico, y breve y cautivador mensaje- que expresen la realidad de las cosas, que venga a expresar de una u otra manera que allá donde muere Dios en la conciencia del hombre se sigue la muerte del hombre imagen de Dios. El NADA SIN DIOS es constitutivo de la persona y por ello de la comunidad humana.
Creo que nuestra generación va a ser juzgada duramente por sus hijos. En nuestra mano está que dicho juicio sea benévolo: se trata de ser VERDADERO, como consecuencia y unido a ellos de ser COHERENTE, de salir de uno mismo, de mostrar la realidad de las cosas y la necesidad de un bien común, y de reconocer de una vez que somos sociables por naturaleza. ¿O no nos necesitamos mutuamente?
Ya avisó el carlista don Álvaro D’Ors hacia la década de los ochenta que, tarde o temprano, iba a llegar una reacción social frente a la disgregación (social y de las naciones), al egoísmo antisocial (el individualismo más o menos radical), al materialismo (capitalista o socialista, todos economicistas)… Si no la dirigen los que se saben redimidos, los bienpensantes y la gente de rectas costumbres, la dirigirán quienes, aún sin quererlo, parten de los mismos principios que provocaron la crisis: tales como la ultraderecha nacionalista en Francia y el neo comunismo igualitario en España. ¿No están los españoles totalmente desorientados hoy? ¿No son los programas electorales un total vacío y una huída hacia adelante y en mal plan? ¿No han salido nuevos líderes radicales (Podemos) o conservadores (Ciudadanos) que pretenden cubrir los vacíos provocados por el liberalismo (UCD, PP) y la socialdemocracia –de origen y corte marxista demodé- (PSOE)?
José Fermín de Musquilda
Pamplona 30-I-2016 
(corregida)