Crónica de unos días inolvidables

Descubrir carlistas que no conocíamos, ha ido de la mano de la presentación del Plan Estratégico de la Comunión Tradicionalista Carlista 2027-2030, aprobado hace poco por el Pleno de la Junta de Gobierno y luego por la Diputación general.
Este año, el Foro Alfonso Carlos I se ha convocado para informar que “¡Tenemos un Plan!”, y para explicarlo, Plan siempre sujeto a ajustes y aportaciones. Ha sido del 12 al 14 de agosto. El día de la Asunción nos hemos desplazado para estar presentes en la clausura del campamento Cruz de Borgoña en Hoyos del Espino, donde no pocos tenían a sus hijos.
Como primer punto, el lugar ha sido un acierto. Muy cerca de la ciudad de Ávila, pero apartados por el relieve, llegamos a Burgohondo, palabra que algo indica. Sin ruido callejero y apagado el móvil, el complicado acceso a lo largo de los restantes 500 metros hasta Santa María del Monte, nos ha dado la sensación de estar en otro mundo. Si Vd. quería algo de paz, concentración y una magnífica acogida y atención, estaba en su sitio. Para repetir. Gracias también al tesorero Pepe y al presidente Javier por sus esfuerzos, así como a los correligionarios o simpatizantes que han llegado de lejos. También llegó Sancho, desde el vivac de Cruz de Borgoña en Gredos, volcando sus esfuerzos por doble partida.
Hemos podido descubrir a nuevos amigos, lo cual es maravilloso porque es difícil mantenerse carlista y organizarse bien hoy día sin conocernos ni tratarnos. Si antes bastaban las ideas y objetivos, hoy es necesario compartir y sentirse compartido, concretando nombre y cara. Los medios electrónicos sólo hacen éste conocimiento personal más acuciante. Pues bien, el Foro y el campamento de jóvenes ha sido un momento ideal para ello.
He descubierto a carlistas de Mallorca, a Guillermo con su familia y José de Miguel, a Nacho, actual presidente de Valencia, a Avelino Andrés -nuestro amigo matemático y “cartesiano”-, a Alberto Jaime…. a Miguel y Nicolás de Sevilla, y he redescubierto a otros que ya nos conocíamos. El conocimiento hace la unión, y ésta hace la fuerza. Gracias a doña María Cuervo Arango por estar siempre presente y marcar los hitos del camino con su paciencia. A su vez, hay que agradecer a Carlos Javier Mirones por acudir conduciendo con su coche desde Bilbao para estar unas horas.
Es cierto que los carlistas no están obligados a ser amigos, y que hasta con roces personales deben pelear en la misma trinchera. Pero no es lo ideal, sino una situación de emergencia. Lo propio es llevarse bien, y quitar del camino sin ignorarlo todo aquello del pasado inmediato que lleva a desencuentros. Desde luego, una vez que el Congreso Ordinario ha juzgado una tarea encomendada como la Tesorería, toda crítica es deslealtad. Hubo alguna propuesta que debido a su importancia, se presentó con cierta intensidad ya por discrepar ya por considerarse pre política y estar pendiente de una delicada resolución. Se trata de un problema de fondo que afecta a la unidad y que la Junta de Gobierno deberá reconocer y resolver.

En segundo lugar, para simplificar y centrarnos en qué se debe hacer, es necesario tener un Plan Estratégico. Hoy ha cambiado el campo de batalla, pero la pelea continúa entre los mismos bandos y banderas: el de Cristo o el siempre perdedor Belial y sus secuaces. Ocurre que ahora el campo de batalla está dentro de la ciudad y la propia casa, e incluso en nuestra propia mente y alma.
Un Plan Estratégico supone captar el perfil de nuestros días y las propias necesidades y posibilidades, lograr un método mantenido con constancia, e ir todos a la una, descubriendo cada Junta regional y local sus propias características.
¿De qué se ha tratado? Unos analizaron los muchos planes que los carlistas han hecho durante 200 años, para concluir la continua reivindicación de la Causa y su carácter práctico (Gallego desde la perspectiva militar y Garralda desde la política). Otros hicieron el análisis DAFO aplicado al servicio que la CTC realiza a nuestros contemporáneos (el profesor Martí, Flórez-Estrada y Femenías). Una tercera mesa redonda explicó los principios y rasgos que identifican nuestra acción política (Miguel López, Guindano y el presidente Garisoain). Hasta aquí todo resultaba un poco analítico y teórico. Pero llegó la formulación de los cinco objetivos estratégicos trabajados durante meses (De Miguel, Tejero y García Baglietto) y las quince acciones, concretas y medibles, que se concretan para la acción conjunta en toda España (Javier Garisoain, García Baglietto y Borrego). Se trata de acciones comunes para todas las Regiones históricas, que cada una sabrá aterrizar y desarrollar con sus medios. El presidente Javier Garisoain las explicó muy bien.
Mucho se podría decir de cada sesión. Los apuntes que tomé me lo indican. Durante 200 años no hubo Planes como el Plan Estratégico de hoy, pero había organización, planes, proyectos, evaluación y medida. Que nadie diga que no somos “autocríticos” –es paradójico que quienes no trabajan suelan parecerlo demasiado -, que no somos realistas –salvo que se proponga que nos disolvamos en perjuicio de la verdad política y de España-, que no hacemos concreciones -en realidad se ha analizado el presente y se propuso unos objetivos prácticos y medibles-.

Los objetivos prácticos marcados, a fuerza de realistas, se refieren a la unidad y organización, crecimiento, juventud, formación (los cuatro ad intra) e influencia social (ad extra). Emilio Tejero explicó cómo organizar grupos de formación, acción y finalmente de afiliación dentro del medio natural de cada cual, logrando un crecimiento no aritmético sino geométrico.
Sigue siendo el momento de actuar. Se observa que la gente está cansada, hundida por del sistema actual, y que su número va en aumento. Como dijimos hace tiempo, es mucho lo que une a los españoles, lo que está bien y exige a la CTC proponer soluciones. Así pues, es preciso dar imagen que tenemos soluciones para los problemas de hoy, darlas y que se sepa que las damos.
Esa criatura llamada Estado –y no sólo gente de carne y hueso, pensando todos en un tal P.S.- tiene rasgos psicopáticos. Se detecta en quien cautiva al otro haciendo gala un singular narcisismo, para someterlo y controlarlo. ¡Ah el Estado, esa estructura artificial que ha llegado a tener vida propia y que devora todo queriendo controlar la realidad con un apetito totalitario! Los rasgos psicopáticos primero ahogaron monarquías, luego naciones, y hoy al mismo pueblo que dicen le aupó, aunque en realidad el psicópata trepa sobre él con mentiras y corrupción política quizás porque siempre pierde las elecciones. Si Occidente está podrido, corrompido, y se ha deshumanizado –quita lo sobrenatural y no quedará lo natural, sino lo antinatural, decía Chesterton-, quizás podamos buscar humanidad y sentido común en otras tradiciones como la rusa, y más de lejos en el Islam chiíta (los sunitas más radicales son utilizados por Occidente) y hasta el pueblo chino.
Cada vez existen más apoyos sociales para el bien. Si la sociedad ha descubierto que vivimos en la “mentira”… nosotros añadiremos cuál fue el comienzo del proceso y cuál es la verdad política. Si sabe que “son corruptos”…, nosotros ofrecemos alternativas para evitar la corrupción. Si denuncia con energía o formula una crítica, nosotros ofreceremos una posible solución específica, aunque es la gente la que debe concretar al máximo la línea de acción propuesta. Si dicen que hay que hacer algo, diremos que uno solito no puede, y que sí podemos en grupo, necesitando desde luego personas concretas y organizadas que se ciñan a lo que saben y pueden hacer.
Nuestra dificultad para transmitir lo que queremos no parece ser por incapacidad propia, sino porque “no somos tan sencillos” –o demagógicos- como lo son otros. Por ello debemos aprender a comunicar y actuar en la calle.
No se trata de decir a otros que hagan, sino que yo debo ser el primero en hacerse presente y acudir, exhibir pancartas, distribuir propaganda… De ésta manera, no adquiriremos un perfil burocrático, ni actuaremos como una losa. Incluso deberemos adelantarnos a la vista de todos. Esta es la forma de promover entusiasmo entre los propios.
Tenemos que dejarnos ver. Estemos presentes donde están los demás, convenciéndonos de que la tendencia al fracaso puede cambiarse. Cada política tiene su momento más proclive: para estallar, ganar y ocultarse, para labrar en el páramo, resistir y organizarse, y finalmente para iluminar a todos como un faro eficaz en la noche. Para esto último decía Domingo Fal Conde que teníamos que prepararnos. Más aún, aportar a los demás, mientras estamos con ellos, hará sentirnos orgullosos por ser algo diferentes, con las diferencias sumativas que responden a nuestro ser.
Siendo el antídoto de Occidente la revelación cristiana, la tradición católica y la configuración de la España tradicional de ayer y hoy, el Carlismo debe abanderar el ámbito temporal, mostrarse atractivo, empezando nosotros a disfrutar en el trabajo por la Causa, analógicamente a la sabiduría que es saborear y gozar de Dios. De esta Fe, la perseverancia, la caridad y la esperanza.
Pte. CTC de Navarra

























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