Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

jueves, 18 de julio de 2024

S.M.C. Carlos VII. In memoriam

In memoriam

Hoy es un día grande.

Esta fecha, a pesar de referirse a un hecho luctuoso,  siempre reconforta la memoria de los españoles. El 18 de julio de 1909, falleció S.M.C. Carlos VII, rey de las Españas cuando estuvo en el territorio nacional y después, al acabar la guerra en 1876, en el destierro. Nos reconforma su ejemplo y su recuerdo. ¡Aún hay España, todavía hay españoles!

Dijo: "¡Volveré!", y volvió con Alfonso Carlos I. Se fué, y sigue de otro modo entre nosotros como pocos monarcas lo han hecho. 

Don Carlos cumplió lealísimamente como rey en vida, y se le reconoce como tal y con gozo tras su muerte desde hace más de cien años. Que Dios le haya premiado.

Decenas de miles de soldados le proclamaron en el campo del Honor como rey, miles de pueblos le aclamaron por calles y plazas como tal, y desde ahí y luego en el destierro, con iguales motivos, campeó frente a la Revolución entonces en su fase liberal. Una Revolución que hoy parece dar sus últimos estertores. 

Campearon sus Armas en el campo de batalla, y campearon sus principios en pueblos y ciudades, en la prensa y las Cortes, en los círculos, asociaciones y sindicatos, dentro y fuera de España. Fue el Rey que se necesita, según expresión feliz de Aparisi Guijarro. También recibió sus derechos a la corona de Francia. Doblegó a sus enemigos con la nobleza de alma. 

Hoy, huérfanos de monarca, los españoles se ven abocados a aceptar al usurpador -y eso nunca-, a poner sus esperanzas en quien como fuego fatuo nos distraería de nuestros trabajos reales y pegados al terreno, o a esperar al rey que se necesita y que Dios lo traerá cuando hayamos preparado y hecho posible la sociedad. Sin lugar a duda, optamos por esto último. 

De pequeños, nuestros padres exaltaron a don Carlos como rey, y les creímos. Luego lo hemos estudiado y admiramos sus altas cualidades, su grandeza, y que finalmente sí creía en la misión que tenía en la vida: ser rey, director, árbitro y guía y padre de todos los españoles. ¡Ah! Y si el pueblo está pobre, vivan pobremente el rey y sus ministros -decía-.

¡Viva el rey!



José Fermín Garralda

Las dos primeras ediciones del reciente libro de Íñigo Pérez de Rada Cavanilles, Banderas del palacio de Loredán (2023, 2024).


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