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¿Pero qué nos merecemos, Dios mío?
Hace un tiempo nos resistimos a poner estas pegatinas y carteles por la calle debido a su dureza visual. No queríamos herir sensibilidades inocentes. Pero en algunos países esta salvajada está próxima de ser real. Por ejemplo en la "civilizada" Inglaterra.
Como el aborto provocado es demoníaco, no nos extrañe que se llegue a este extremo. El mal actúa como un tobogán, y cuanto mayor es el mal, mayor resulta la pendiente.
¿Qué pasará en España? En España todo comenzó expulsando a Dios de la Constitución, e ignorando las señales de circulación -es un decir- que Dios mismo ha puesto en la naturaleza y también ha revelado. Todo mal comenzó ahí y, por eso, en la España de la gran contradicción -como el México-, todo mal posible, y siendo posible llegará. En España se ha ido a una velocidad altísima hacia el despeñadero. Los que nos decían, "¡ánimo!, sumaos al progreso", ya han muerto... y nosotros a purgar su pecado y la idiotez de los que les hicieron caso y siguieron.
¡Que no conviene nombrar a Dios en esto -nos dicen otros- para que la gente no condicione la defensa de la vida a la religión y hasta el teísmo! ¡No nos digan...! Sí, ya sabemos que el derecho a la vida del aún no nacido es de derecho natural. Por eso Dios es, al final de la cadena, el sostén de todo. Quitad a Dios y finalmente arrancaréis al hombre su humanidad y su existencia. No nos extrañe. ¡Ya hemos llegado a ello, en la Inglaterra conservadora! (¿Conservadora, de qué?). ¡Dios nos libre!
Conocedor de la condición humana y de la lógica de las cosas, y desde luego lejos de posiciones intelectualistas, Chesterton afirmó que si quitamos la religión, no tendremos lo natural sino lo infrahumano. "Quita lo sobrenatural y no te queda lo natural sino lo antinatural". Y añado: sobre todo en un país como España-
La Redacción
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