Acto de presentación pública de los dos proyectos
seleccionados para la mutilación y el uso para el adoctrinamiento, de un templo
y un lugar de culto católicos.
ESTE pasado
miércoles 10 de junio de 2026, se realizó la presentación de los dos proyectos
para modificar con dinero público el monumento de Navarra a sus muertos
en la Cruzada, conocido más popularmente para abreviar como de los
Caídos, que preside el Segundo Ensanche de Pamplona. La presentación la
realizaron sucesivamente el arquitecto y los arquitectos (dos hombres y una
mujer) que presentaron los respectivos proyectos. A continuación, respondieron
también sucesivamente a las preguntas que el público realizó por escrito, salvo
aquellas que no se hicieron a tiempo o fueron consideradas
impertinentes, a decir de la presentadora del acto. En el acto estuvo
presente el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron (pronunciado Yoseba Asirón).
Ambas propuestas tuvieron en común varias cosas. Básicamente, se trataba de
modificar el parque que hay frente al monumento; retirar o modificar la zona de
las arquerías laterales o bajo ellas; añadir o cambiar algunos elementos dentro
y en algún caso fuera de la cúpula; quitar las dos torres gemelas que acompañan
a la cúpulas; y, muy importantemente, retirar las cruces que presiden la cúpula
y las mencionadas torres y acabar con el culto católico que se da
periódicamente en la cripta que hay bajo el monumento. Las ideas alrededor de
los cambios tienen que ver con la conectividad y con la impugnación de ciertos
significados, reales y/o pretendidos, del monumento; monumento del que se
conservará algunas partes (cúpula, etc.), dado el grado de protección legal
mayor que otras, y, de acuerdo con los arquitectos, para recordar lo que
representa, pero bajo una interpretación crítica -digamos bajo
censura ideológica-.
Ante todo esto, cualquier pamplonica cabal y no ideologizado,
inmediatamente objetará varias cosas obvias.
* * *
La objeción más práctica y fácil es que los en torno a diez millones
de euros que se manejan como presupuesto para las
modificaciones parecen mucho más necesarios en muchas otra cosas, dada la
situación deficiente y siempre declinante del país en general; cosas que cada
cual podrá concretar más en función de sus experiencia y conocimientos y
capacidades. Sólo por mencionar algunas de competencia municipal, se me ocurren
la promoción de vivienda de protección social para trabajadores de aquí; el
medio ambiente (retirada de especies exóticas invasoras de jardines, lagos
urbanos y medio natural, por ejemplo, como son los grandes ailantos de las
murallas); o la seguridad (los crímenes violentos perpetrados por foráneos cada
ocupan más titulares). La situación del país mencionada comprende problemas
tales como una enorme deuda pública; un desempleo muy importante y crónico
desde hace décadas; el gran aumento de los precios de casi todo; la insostenibilidad
del sistema de pensiones; perspectivas nada halagüeñas de calentamiento global
e invasiones de cada vez más especies exóticas; la reproducción de la población
nacional muy por debajo de la tasa de reemplazo; y a su vez inmigración masiva
de otros países a menudo no muy afines, económicamente deficitaria y
precarizadora, e incluso desproporcionadamente delincuencial.
* * *
Las objeciones más obvias son el gran valor del monumento tal
y como está, obra conjunta de cuatro académicos de la Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando, y una de las piezas más señaladas del arte de la época
en toda Navarra y España; y el obvio carácter ideológico anticatólico con
que se pretende modificarlo. Todas las razones esgrimidas para estos proyectos
no deben distraernos de una de las cosas más esenciales, que es que lo que aquí
se pretende es mutilar una basílica católica desacralizada (tristemente) y
magnífica tanto en su arquitectura (es la segunda cúpula más grande de España,
siendo en general notable todo el conjunto por su belleza proporciones y
localización, presidiendo la avenida de Carlos III y visible a lo largo de
dicha avenida), como en su pintura (fresco magistral de la cúpula, que se
conservaría para interpretaciones «críticas», y que resume la historia
religiosa de Navarra) y en sus vidrieras (la que preside la nave, tapada en su
gran mayoría durante el evento con desconozco qué pretexto, aunque lo visible
parecía magnífico; y otras apedreadas en su momento por extremistas de
izquierda y nunca reemplazadas a pesar de estar a partir de entonces protegidas
por sendas rejas, en alto triunfo de los hechos consumados).
Se pretende impedir forzosamente el culto en su también
notable cripta, que no está desacralizada hasta donde yo sé, y
donde actualmente se encuentra la excelente gran escultura del Christus
triumphans de Eduardo Adsuara –un crucificado agonizante de 3 metros
de altura- que antes presidía la basílica del monumento. No en vano, la
retirada de las tres cruces sobre las torres y cúpulas es un elemento común a
los dos proyectos, aunque ninguno de los ponentes o presentadora incidieran
explícitamente en ello ni aclararan bien qué tienen las cruces de fascista o
similar, como se acusa al monumento. Respecto al culto en la cripta, de entrada
lateral, subterránea y totalmente discreta, este consiste actualmente en un
precioso Vía Crucis rezado cada mes por los miembros de la Hermandad
de Caballeros Voluntarios de la Cruz, a quienes he acompañado en varias
ocasiones. La proyectada modificación o eliminación de la cripta y el cese
forzoso del culto constituiría, pues, una grave violación de nuestros derechos
religiosos. Cabe recordar al respecto también el precedente de las presiones
que condujeron a la exhumación de los restos mortales que allí descansaban;
habiendo sufrido ya de forma reciente, pues, una implacable persecución incluso
los muertos.
Es este elemento de rechazo a la Religión y a la España tradicional
católica obviamente lo principal en los cambios propuestos, más o
menos enmascarado en forma de oposición a una atemorizante y negra
opresión franquista o afín; aunque también se podrían hacer
algunas objeciones adicionales de detalle respecto a los
argumentos dados.
* * *
Pasemos a ellas. Así, el primer ponente, el primer arquitecto, comparó conservar una parte del monumento con conservar las pirámides de Egipto, el coliseo romano o los campos de concentración (esta última comparación la repitió después), a pesar de que no aprobemos ya nadie las posibles condiciones de construcción o el uso a que se destinaban. Sin embargo, hasta donde yo sé, dichas edificaciones no han sido modificadas por las instituciones. Los segundos ponentes -los otros tres arquitectos- compararon lo propuesto con el cambio de posición del teatro Gayarre para abrir la plaza del Castillo a la avenida Carlos III, o el desplazamiento también de la antigua plaza de toros por motivos similares; sin embargo, el monumento se pretende modificar y no desplazar.
Otra
incongruencia llamativa es que, al contrario que los campos de concentración
mencionados -supongo que referentes a los construidos por los nazis antes y
durante la Segunda Guerra Mundial-, este edificio fue erigido únicamente para
honrar a los voluntarios y soldados muertos en el Frente contra el comunismo y
Stalin. No se levantó contra nadie. Muertos, mientras estallaba uno de los
principales desencadenantes de la guerra del 36, lo que dio efectivamente a
ésta un fuerte cariz de Cruzada, esto es, la sistemática persecución genocida
contra la Iglesia Católica, con datos tan llamativos como el asesinato de 12
obispos de sendas diócesis en el año 1936 (dos de ellos obispos auxiliares y
uno de ellos administrador apostólico) y miles de sacerdotes y religiosos.
Otra cuestión que se podría plantear, si bien mucho menor en cuanto al daño
en el patrimonio de la ciudad, es la aparente (no se comentó explícitamente,
aunque se mostró) retirada de parte de los árboles de gran
porte de la plaza Conde de Rodezno en al menos uno de los dos proyectos
propuestos, si mal no he interpretado, que, aunque alóctonos (plátanos) han
tardado muchos años en crecer y van a ser cada vez más necesarios dados los
pronósticos existentes de calentamiento en los años venideros. En relación con
este tema tenemos varios precedentes recientes en la pérdida de
arbolado de carácter no exótico invasor en la ciudad.
El más reciente que recuerdo, también con Joseba Asirón, del partido Bildu,
como alcalde, fue la eliminación de los árboles de la cuesta de Beloso para
colocar un carril bici ante la escasez de espacio para dicho carril debido al
relieve, sustituyendo dichos árboles sombreadores de porte ya considerable por
árboles pequeños y exóticos en creo que todos los casos; y, de paso y de forma
inesperada, al parecer el agrietado del pavimento por la desestabilización del
terreno debido a la desaparición de las raíces que lo sujetaban. Antes de eso,
tenemos la finalización de la notablemente desarbolada (y con árboles alóctonos
al menos parte de ellos) y ampliamente pavimentada nueva plaza de salesianos en
el Segundo Ensanche, además con estanque artificial a pleno sol; si bien la
construcción de la plaza y sus edificios se inició con Enrique Maya, del
partido UPN, como alcalde. Por otro lado, a su vez, con Enrique Maya tuvimos
también la tala de muy dudosa necesidad de unos 120 chopos en Mendillorri en
2021, que se adujo que fue por causa de las obras de añadido de un carril extra
(más otro adicional de cebreado) para conectar con una nueva salida de la ronda
PA-30; y la amenaza que se cernió esos años sobre al menos algunos árboles de
la plaza de la Cruz, con la idea de realizar un aparcamiento subterráneo de 300
plazas, que no se llevó a cabo posiblemente por oposición popular.
Recientemente, por otro lado, con Joseba Asirón como alcalde, se han retirado
254 de aparcamientos en las aceras del barrio de Iturrama, aunque parte ha sido
debido a la adición de espacios naturalizados, si no lo tengo mal entendido.
* * *
(Arquerías, torre inspirada en las de la catedral de Pamplona, y jardines. Foto: JFG2026)
Por todos estos motivos, sumados al valor sentimental
que tiene el monumento y su espacio acompañante para el pamplonica de toda la
vida que este artículo escribe, y seguramente para muchos más que hayan vivido
en torno a él o simplemente lo conozcan y admiren su belleza, no
podemos permitir complacientemente y sin gran movilización y
resistencia ninguna, modificación significativa del monumento en el
sentido que desde ciertas instituciones y los sectores y grupos de presión que
las secundan se propone; pues dichas modificaciones serían un grave crimen
contra el patrimonio navarro (se trata de lo mejor de la arquitectura navarra
del siglo XX que ahora pueda pensar), y además que se llevaría a cabo mediante
una malversación millonaria de fondos públicos, en una situación como la que
estamos. El monumento, su cripta y su parque acompañante deben seguir como
están, y ese dinero debe invertirse en cosas que redunden en el bienestar de
los ciudadanos trabajadores y honrados de Pamplona, que están en muchos casos
cada vez más empobrecidos, al igual que pasa con los del resto de España;
aunque esas cosas consistieran sólo en un alivio de la carga fiscal.
Las instituciones públicas no deben estar para mantener a los ciudadanos
en tensión, obligándoles a sustraer un tiempo significativo, del que a
menudo no les sobra en sus en muchos casos cada vez más tensionadas vidas, para
intentar evitar que demuelan ideológicamente su patrimonio e historia (véase
también la reciente retirada de los reyes del paseo Sarasate, con la que me
topé al volver a Pamplona de trabajar un tiempo fuera), reavivando además
viejos conflictos (dudo que muchos de los residentes de Pamplona tuvieran
consciencia siquiera de la historia del monumento de Navarra a sus
muertos en la Cruzada, dado que su nombre lleva años tapado, su interior
toda la vida tristemente cerrado, ha pasado casi un siglo desde la Cruzada y el
primer Franquismo, y es cada vez más desproporcionada la alta cantidad de
residentes de origen extranjero).
* * *
Asimismo, quiero decir que a mí sí me agradaría mucho un cambio concreto a
futuro en el monumento, que fuera en consonancia y armonía con un cambio en el
mismo sentido en la sociedad; y este cambio no es otro que su resacralización
y apertura al culto para todos, con unos horarios tan amplios como lo
son los de cualquier otra iglesia. Sería maravilloso volver a celebrar los
Sacramentos en ese espacio, en el que por cierto se casaron dos de mis abuelos;
y permitiría a todo el mundo poder disfrutar de su espectacular interior
(interior que, de hecho, el primero de los arquitectos ponentes reconoció
también como espectacular o algo similar) con la libertad de cualquier otra
iglesia. Hace tiempo me di cuenta, y desde entonces lo he dicho muchas veces,
que lo más bonito de Pamplona es el interior de sus iglesias, y esta no es una
excepción.
Alternativamente, debería al menos abrirse siempre el monumento de forma
habitual y con amplios horarios, como un espacio histórico o
museístico más (como, por ejemplo, es el caso del Palacio Real de
Pamplona, ahora Archivo Real y General de Navarra, con salas de exposiciones),
con algunos paneles explicativos neutros, para que la gente pudiera
contemplarlo libremente en su totalidad tal y como es, sin modificación alguna,
y que cada cual sacara sus propias valoraciones como adultos informados. O
incluso no sé si decir que se podrían dejar los carteles
adoctrinadores tan del gusto del Ayuntamiento actual, en el peor de los casos,
pero permitiéndonos disfrutarlo en su integridad y nos
ahorraría los graves daños en el patrimonio y el gasto público que supondría su
modificación.
Posiblemente, las alternativas que propongo, más allá de la mera
conservación del monumento y su entorno como hasta ahora, sean por el momento
inviables por el eventual boicot y vandalismo de ciertos grupos de presión
transmitidos a la sociedad, y mucho más inviable aun en el caso de la resacralización debido
además a una posible falta amplia de apoyo entre la gente. Pero no deja de ser
lamentable que, por ejemplo, yo no conociera su espectacular interior, y por
fotos de prensa o internet, hasta que empezara a coger fuerza toda la polémica
respecto de sus exhumaciones (por no decir profanaciones) y de los intentos de
modificarlo; y que nunca lo hubiera visitado por dentro, habiendo pasado por
delante muchos cientos de veces, hasta finalmente ir sin otro quehacer a verlo
aprovechando precisamente una exposición de proyectos que hubo con propuestas
para destruirlo en mayor o menor medida, y dentro de los horarios y fechas en
que se pudo, asombrándome entonces ante la belleza que descubrí, oculta toda mi
vida frente a mis ojos.
He visitado el monumento por dentro, durante el acto reseñado en éste
artículo. Por muchos años hemos estado los pamplonicas y navarros (y demás
españoles y otros visitantes) privados de disfrutar del
interior de este monumento; pues no ha sido hasta los últimos tiempos, para
bien o para mal, con los ataques que está sufriendo, al igual que con los que
está sufriendo el Valle de los Caídos de Madrid, que también desconocía en gran
medida y que visité hace unos años informado y alertado por sus exhumaciones y
ataques que ha ido recibiendo, cuando muchos de las generaciones posteriores al
Franquismo hemos conocido realmente estos conjuntos arquitectónicos, respecto a
los cuales vivíamos ignorantes, más centrados en los problemas reales de
nuestro presente y con los viejos odios cada vez más olvidados o desconocidos,
aunque también posiblemente cada vez más ignorantes de nuestra historia, geografía
y otros muchos temas (además de con cada vez mayor número y proporción de
foráneos).
De cualquier forma, a todo aquel que quiera conocer en detalle nuestro
monumento de Pamplona, le recomiendo sobre todo entrar en su nave principal, si
puede; también leer el «Informe-llamada a los navarros y el resto de españoles.
Año 2015», el blog Amigos del monumento de “Navarra a sus muertos en la
Cruzada”, disponible libremente en internet en formato de PDF y de entrada web,
así como otras informaciones e imágenes relativas al monumento. Cuando lo lean,
apreciarán mejor su gran valor.
* * *
Por concluir, quiero hacer una llamada de atención a la
sociedad navarra y a la Iglesia, tanto al pueblo «fiel» como a sus pastores,
por su aparente casi total inacción en defender esta pieza tan señalada de su
patrimonio histórico; máxime cuando hay un arzobispado que cedió el monumento
al Ayuntamiento en 1997 pero sólo con unas rigurosas condiciones que creo no se
están cumpliendo. A los arzobispos de los últimos tiempos seguramente les
faltara mucho del apoyo necesario para enfrentarse solos al Mundo con este
tema. Y ya ni hablemos, por tanto, de la inacción en luchar por recuperar su
culto y extender la verdadera Fe más y más en esta y en todas las tierras.
Parece que estuviéramos lejos del tiempo de los santos mártires o confesores y
otros héroes, y hasta pareciera que la sociedad e Iglesia pamplonica actual de
este mundo fuera cada vez más un cascarón vacío, indiferenciado de lo demás y
descoordinado. Una de las principales causas de esto en lo tocante directamente
a la Iglesia sospecho fuertemente cuál es o cuándo se originó (en los años
1960), aunque sería excesivo entrar mucho más en ese tema en este ya de por sí
muy extenso artículo. Sólo añadir, por último, que, si probablemente podría
considerarse triste la aconfesionalidad actual del Estado, lo que desde luego
es muy a lamentar es la aconfesionalidad de la Iglesia.
Un saludo en Cristo Jesús, ¡y todo el mundo a conocer y defender al
monumento, o que Dios nos lo reclame!
Firmado: Un pamplonica.
Fotos 3, 4 y 5: JFG2026

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