Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Al "coletas" que no se entera, le responde un monárquico de verdad.

OPNIÓN


ES QUE ESO QUE VD. PROPONE tan sensatamente, sr. Iglesias, no es nuevo. Es tan antiguo como la monarquía tradicional misma -ni constitucional, ni absoluta sino social y representativa-. 
Busque, busque...: ¿a quién se parece?
Según EFE, Pablo Iglesias de Podemos propone hoy una "figura independiente de prestigio" como presidente del Gobierno "si (es que) a Pedro Sánchez no le dejan intentar ser presidente", con el objeto de echar al PP y poner fin a la corrupción y la desigualdad (Huffington Post). 
Decimos que el Sr. Iglesias no se entera, porque esa figura independiente y de prestigio fue el monarca. El rey reinaba porque gobernaba. Y era a modo de padre para el pueblo. Padre sin paternalismos, porque reconocía que la sociedad no era suya, sino que era autárquica, con instituciones que se gobernaban a sí mismas en lo que les correspondía, y que él estaba a su servicio. Así decía Carlos VII de Borbón: "Si el país está pobre, vivan pobremente el rey y sus ministros". Claro es que al absolutista y amigo del despotismo ilustrado don Pablo Iglesias, esto de la autarquía, la subsidiariedad, las libertades etc. etc. le suena a asiático. 
Por otra parte, causa risa que, para acabar con la insoportable corrupción -llevamos demasiados años con ella-, el sr. Iglesias proponga al PSOE, partido manchado una y otra vez de escándalos. Ya se perdonó, ya, a los del tiempo de Felipe González y luego a los del tal ZP. También Podemos tiene que defenderse de cargos. Pero, claro, los medios de comunicación de "derechas" que le apoyan ocultan todo.
La táctica es muy vieja, sr. Iglesias. Es de manual. Es habitual que los marxistas identifiquen a su enemigo a abatir con dos o tres eslóganes que encabritan -y con razón- al pueblo en tiempo de crisis, tales como corrupción y desigualdad etc., aunque sea manipulando la realidad y utilizando muy bien la psicología de masas. Los "rojos" son hábiles en transformar una parte de verdad en una gran mentira, y, repitiéndola mil veces, la gente -incluidos los burguesitos de derechas-, unos y otros, se lo llegan a creer. ¿A quien le gusta quedar mal ante la opinión? ¿Amigo de corruptos y poderosos, yo?: no, yo no, ¡sí ese y aquel! De esta manera tan cobardica, los que nunca trabajaron en política y todo lo confiaron perezosamente en una "derecha" traidora hacia sus votantes etc., se transforman en el eco cobarde de la propaganda de masas.  
¿Es que hay corrupción en España? Resulta de risa insistir en que el PSOE es maestro de la no corrupción y de la igualdad, y también que Podemos lo es. Iglesias utiliza a Sánchez como a un tonto útil para llevarse su electorado, una vez que ambos defenestren a Rajoy. 

¿Igualdad? Por mucho que callen sus preferencias a voces, los medios de comunicación españoles y los apoyos económicos venezolanos etc. no han tratado igualmente a Iglesias y a otros inicialmente tan minoritarios como él (¿diremos al partido Sain, de la CTC?). El se ha llevado el gato al agua y los demás a dos velas. Por lo que respecta al PSOE, también los grandes bancos hicieron su negocio en tiempos de ZP. 
¿Por qué los grandes medios privados apoyan a tales personajes? Una vez más, neocomunismo, el socialismo y gran capital van de la mano. Y todos los demás iguales en la pobreza. Rajoy da pena aunque esté mucho más preparado que sus contrincantes, porque de tener mayoría absoluta y ahogar a la clase media con impuestos para salir de la crisis -de la que aún no hemos salido-, resulta que los enemigos de dicha clase media lo quieren defenestrar. En fin, la clase media, que soporta el país, es hábil en ponerse la soga del ahorcado. 
Kerenski se nos reaparece en Pedro Sánchez, Lvov y Rodzianko en Rajoy, y Lenin en Pablo Iglesias. O algo así. Lo que ocurre que los de ayer tenían más categoría. Veremos. 

Expulsamos a Dios de las leyes y la Constitución, arrasamos la sociedad y la familia, matamos a cientos de miles de criaturas en el vientre materno, ¿y qué pretendemos? No merecemos el perdón de Dios ni de los hombres. ¿Será Iglesias el justiciero? No, no lo creo, es un ladrón más de la viña. 
Ramón de Argonz y de la Urrutia
Pamplona, 23-XII-2015

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