Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

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lunes, 24 de abril de 2023

Exigimos respeto, antes que caiga la noche cerrada en España...

Opinión


Antes que se haga más de noche en España y cante el gallo, quiero dejar constancia, en esta ventana que abro al pueblo, la iniquidad que supone -que ha supuesto- exhumar los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera de su tumba en el Valle de los Caídos.

Para decirlo no hace falta ser falangista.  Los carlistas sabemos mucho de nuestras diferencias respecto a Falange y luego respecto al franquismo. Con el tiempo, los falangistas irán advirtiendo que el Régimen querrá relegarlos de la política. Ahora bien, si lo cortés no quita lo valiente, las diferencias enmudecen ante la injusticia y barbaridades de hoy.

El bochorno talibanesco por el que atraviesa España va a secar cualquier fuente de agua, alegría y esperanza. Fuera hasta los pantanos.

No se hable a los desenterradores de honradez, ni de respeto por lo que éste significa, y menos de caballerosidad. Estos señores del Gobierno  frentepopulista creen ser los amos de la vida y la muerte -sobre todo la muerte-, aunque sin duda prefieren maletines y clientelismo: nada es ni se mueve sin su consentimiento. El mal es totalitario. Si el bien no es igual que el mal, es que los buenos no pueden actuar igual que los malos.

El nuevo frentepopulismo quiere desmantelar absolutamente todo, "deconstruir" en versión intelectual, pedante o "fina". No se previno esto, pues ahora a lamentarlo. Desde el pueblo llano, exigimos respeto por sí mismo, y no por lo que renta políticamente o para el bolsillo. A los calculadores de su propio interés, por meapilas que sean, les está faltando una cosa: ser hombres. Basta que el malo te insulte para que nadie te ayude. Pues bien.

Cada cual puede tener su opinión política... pero ante una tumba, la opinión ya no importa demasiado. La muerte nos iguala a todos. Los que decían mostrarse relativistas, teniendo en la mano la Constitución que les da el poder, y engañaron a casi todo el mundo, han llegado a ser rápidamente unos buenos totalitarios.

Hay que respetar los restos mortales de todos aquellos que ya han dado cuenta de su vida a Dios.  Enterrar a los muertos es una de las siete obras de misericordia corporales. Y desenterrarlos para que otros los entierren en otro sitio, es deleznable. Ante lo muertos, los vivos como que sobramos, salvo para rezar por su eterno descanso. Dejemos en paz, sin enredar, aquello a lo que a cada uno la vida nos depara, siempre que sea digno. El emperador Carlos V de Alemania pudo remover los restos de Lutero, y no quiso hacerlo: lo dejó en manos de Dios, el verdaderamente y único Justo. No me hablen de la bondad general, porque bueno solo hay uno: Dios.

De los grandes hombres molesta hasta su sombra. José Antonio fue un hombre honrado y de bien, un hombre ejemplar en muchísimos aspectos, aunque se discrepe de él en política. Fue un caballero. Fue inocente. Su condena fue un asesinato. Murió heroicamente por Dios y por España. El no pediría "venganza". Es impresionante el contraste que él tiene con muchos de los políticos actuales. Como también lo tiene el Generalísimo Franco -y no por decirlo, ¡oh meapilas! se es franquista, ¿eh?-.  Ambos eran el contraste del platero con ellos, y quizás por eso estos tales han querido quitar hasta su propia imagen y recuerda de en medio.

Respetemos a los enterrados dignamente aquí o ahí, sin envidias. El que los nichos y tumbas no sean físicamente iguales, y que a unos se destaque más que a otros, no es una distinción que quiebre la igualdad fundamental. Cuando se les enterró ahí, buena o gran parte de los españoles estaban de acuerdo, y lo quisieron. Hoy se desentierra -se exhuma- por odio y revancha, por lo mismo que se presionó contra quien estaba  enterrado en Sevilla... y que también miserablemente se exhumó.

 
Francisco Largo Caballero, el Lenin español. Estatua en Nuevos Ministerios.

Es muy penoso asistir a este afán desenterrador de los frentepopulistas. En ningún lugar del mundo ocurre lo que pasa en España. Hasta Lenin sigue momificado en la Plaza Roja. Aquí los suyos le expondría a vergüenza pública como hicieron con los esqueletos de monjas y frailes en la guerra. Aquí se desentierra con malicia y engaño. Creemos que es obra de la Secta más que del comunismo, que también. Y el silencio de todos es sepulcral. Este blog de "Ahora Información" no puede ser de la información de ayer y menos cultural.

Aquí no hay quien rompa la cadena. Tras un eslabón vendrá otro, sin fin. Primero se siembra odio hacia una persona, luego se le exhuma, y luego, "por arrastre" y de paso, se quita de en medio a otro. En 2016, en Pamplona se hizo una cínica campaña para exhumar los restos mortales de Mola, luego se añadió a Sanjurjo -que estaba libre de lo que se acusaba a Mola-, y tras ello a seis voluntarios de alpargata o zapato, más inocentes que un recién nacido. A las doce de la noche se exhumó estos restos mortales, personándose el alcalde de Bildu de Pamplona, un partido que no condena el terrorismo etarra. Así están las cosas. Estos hechos indican que  aquí pasa algo.  Y tanto, como que dieron el poder a Bildu como premio a "dejar las armas": en el ayuntamiento de Pamplona, en otros, y en la rebotica del Gobierno de Navarra. Pues bien, antes de que acabe esta "legislatura", el Gobierno de Sánchez no podía dormir sin arremeter contra los restos mortales de las dos personalidades más destacadas en el Valle de los Caídos.

¿Por qué hay que consentir que ellos hagan con otros lo que no quieren para si? ¿Quisieran los "desenterradores" que los restos mortales de los que fueron  hace 87 años, los jefes del bando revolucionario, fuesen removidos de sus tumbas? No, no  tolerarían que se removiese de su tumba a Largo Caballero, Negrín o Nin... : normal. Otra cosa es que a los españoles ni se les pregunte; es lo que tiene una democracia que no es representativa.

¿Envidian que los vivos se personen ante los muertos, en este caso a rezar, y que hagan lo que ellos no hacen -pudiendo- con los suyos, como marchar al cementerio a recordarles, por ejemplo el 1 de noviembre día de todos los Santos? Envidian que se rece por el difunto y, en vez de ello, utilizan políticamente a lo suyos. Pues que crean en la resurrección de los muertos.

Todos los que han pasado por el Valle desde que los restos de José Antonio reposan en su basílica, lo han hecho de forma respetuosísima. No creo que el Gobierno tenga argumentos para temer que este respeto se transforme en  agitación. ¿O es que pretende llevar todo al límite: la corrupción, la opresión y la destrucción hasta biológica de España? ¿O es que estos provocadores están pensando que sus nuevos proyectos van a sembrar necesariamente la agitación? Si nada ha ocurrido hasta aquí, nadie en su juicio imaginará que pueda ocurrir más adelante.

Vivimos en una IIIª República vergonzante, y esto es muy peligroso. ¿Por qué? Primero, porque la revolución se esconde tras el trono liberal, al que utiliza. Tras admitir este feo e innoble juego, los pretendidos Isabel II, Alfonso XIII y don Juan Carlos I, se largaron. Y segundo, si lo realizado por la IIª República se hubiera legislado con el titulado Alfonso XIII, no hubiera existido el levantamiento general, sino sólo el carlista. Pero don Alfonso era más caballero que sus ascendientes y descendientes, y no quiso ser masón sabiendo que le costaría el trono. Ahora, lo que "debiera" hacer la IIIª República (desmantelamiento, laicismo, federalismo...) se hace y hará con el llamado Felipe VI, de modo que cuando llegue la IIIª República, ya todos amansados y sin legislar novedades sino sólo la continuidad, aquella perdurará.

Que nadie me llore como un Boabdil cualquiera. Al menos que no se engañe,


jueves, 3 de octubre de 2019

Carta abierta a la Alta Jerarquía de la Iglesia Católica

HEMEROTECA

Hemos recibido esta Carta, que pasamos a publicar.


Carta abierta a la Alta Jerarquía
de la Iglesia Católica
02 de octubre de 2019 por Redacción FNFF 
SANTIDAD, NO ABANDONEN A LOS CATÓLICOS ESPAÑOLES
Hace ahora ochenta años España sufrió una de las más cruentas guerras civiles que ha conocido el mundo. Se enfrentaron dos formas diametralmente opuestas de ver al hombre y a la sociedad: por un lado, los marxistas “anti España”, “anti Dios” y contrarios a la libertad del individuo como hijo de Dios hecho a su imagen y semejanza; y, por otro, los defensores de España, de la Fe católica y del concepto cristiano del hombre y de la sociedad. Ese terrible enfrentamiento entre españoles incluyó, entre otras muchas barbaridades, una sangrienta e inmisericorde persecución contra los católicos, un verdadero holocausto que supuso la muerte, en muchos casos después de terribles vejaciones y torturas, de varios miles de sacerdotes y personas consagradas (incluidos 13 obispos), además de varias decenas de miles de ciudadanos anónimos más cuyo único delito era creer en Dios y vivir conforme a sus enseñanzas. Morían, literalmente, “por Dios y por España” y así nuestra Nación, en ese infausto periodo, fue el mayor semillero conocido de beatos mártires, con más de 1.700 ya proclamados. El entonces Presidente de la República española, Manuel Azaña Díaz, llegó a proclamar que “España ha dejado de ser católica”.

El venerable Papa Pio XII se refirió en varias ocasiones a todo ello. En un telegrama al general Franco fechado el 1 de abril de 1939 decía textualmente “Levantando nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente, con Vuestra Excelencia, deseada victoria católica España. (…) Con estos sentimientos, efusivamente enviamos a Vuestra Excelencia y a todo el pueblo español nuestra apostólica bendición.” El 16 de abril de ese mismo año, en un mensaje a todos los fieles de España leído personalmente por el Papa en Radio Vaticana, se decía: “Con inmenso gozo nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la católica España, para expresaros nuestra paterna congratulación por el don de la paz y de la victoria con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y caridad, probado en tantos y tan generosos sufrimientos”.

Asimismo, en julio de 1937 la práctica totalidad de los obispos españoles hicieron pública una Carta Colectiva al resto de prelados del mundo entero en la que señalaban: “La irrupción contra los templos fue súbita, casi simultánea en todas las regiones, y coincidió con la matanza de sacerdotes. Los templos ardieron porque eran casas de Dios, y los sacerdotes fueron sacrificados porque eran ministros de Dios. (…) Prueba elocuentísima de que de la destrucción de los templos y la matanza de los sacerdotes, en forma totalitaria fue cosa premeditada, es su número espantoso. (…) Se les cazó con perros, se les persiguió a través de los montes; fueron buscados con afán en todo escondrijo. Se les mató sin prejuicio las más de las veces, sobre la marcha, sin más razón que su oficio social.”

Entre 1939 y 1975, bajo la Jefatura del Estado del general Franco, España vivió en paz, se hizo un esfuerzo gigante de reconciliación y se alcanzaron cotas de progreso y bienestar muy difíciles de igualar. Salvo los inevitables juicios inmediatamente posteriores a la Guerra y que obligaron a ejecutar a un buen número de personas con graves delitos de sangre a sus espaldas, a partir de 1941 se hizo una labor descomunal de generosidad y clemencia, a base de sucesivos y numerosos indultos y reducciones de penas, con objeto de cerrar la herida cuanto antes. Y todo ello se llevó a cabo, además, con unas políticas que seguían fielmente las enseñanzas de Ntro. Sr. Jesucristo y los mandamientos de su Iglesia en asuntos sociales y en todo lo que tuviera que ver con la moral pública.
A partir de 1975 se produjo en España una Transición para muchos modélica, impulsada precisamente por los que habían servido a España a las órdenes del anterior Jefe del Estado, dando paso sin la más mínima tensión social o enfrentamiento entre españoles a una Monarquía Parlamentaria y a un régimen democrático que permitió, por ejemplo, que en 1982, solo siete años después del cambio de régimen, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) –el mismo que entre 1934 y 1936 había permitido, si no impulsado, la revolución que llevó a la Guerra Civil– se hiciera cargo del Gobierno de España y que gobernara durante 14 años con total normalidad institucional y democrática, sin que a ninguno de sus dirigentes se le ocurriera iniciar un proceso revisionista o intentar vencer, con efecto retroactivo, a los que habían alcanzado la Victoria varias décadas antes. En España no se hablaba de la Guerra, los españoles –los de uno y otro bando– habían alcanzado un acuerdo tácito de olvidar esa parte negrísima de nuestra Historia y de mirar al futuro. España dejó de ser un estado confesional, pero cada español era libre de vivir la Fe como quisiera y los poderes públicos no interferían en los asuntos relacionados con la ideología o los sentimientos religiosos de los ciudadanos. En España habíamos superado los enormes traumas, rencores y agravios que nos habían llevado a matarnos entre nosotros setenta años atrás y la comunidad católica seguía siendo floreciente, como se comprobó en las cinco visitas de San Juan Pablo II a España entre 1982 y 2003.
Sin embargo en 2004 el PSOE volvió a ganar las elecciones, en la persona de José Luis Rodríguez Zapatero, que de un modo irresponsable, contrario a la razón y extremadamente dañino para el espíritu de los españoles, decidió re-abrir de un modo sectario y cainita la herida que tanto había costado cerrar, incluido -como ha sido una constante de todos los regímenes marxistas a lo largo de la historia- el acoso a la Iglesia católica y la persecución de los católicos, a los que infundadamente se empezó a identificar con lo que llaman “la dictadura” o “el franquismo”. Este proceso manipulador y revisionista culminó en 2007 con la promulgación de una ley conocida como Ley de Memoria Histórica que, básicamente, tiene por objeto reescribir la historia de España entre 1931 y 1978, convirtiendo a los verdugos en víctimas y a las víctimas en verdugos, imputando a media España delitos y atrocidades que no cometieron, humillando a los descendientes de los que dieron su vida por Dios y por España, borrando todo vestigio de los que hicieron de España una nación unida, grande y libre y, de paso, encender de nuevo la hoguera en la que esperan que termine ardiendo, definitivamente, la Iglesia católica española y todos los que la formamos.
En España, y a raíz de ese proceso suicida puesto en marcha por el mencionado Rodriguez Zapatero y acelerado por el actual presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez Castejón, se han vuelto a producir hechos que ya teníamos olvidados: se han profanado templos, se ha insultado, acosado e incluso agredido a sacerdotes, se han retirado Cruces, se ha prohibido la enseñanza de la religión católica en los colegios y se han eliminado todos los crucifijos, se ha hecho mofa y escarnio público de nuestros símbolos más sagrados, en definitiva, se está haciendo todo lo posible para que España, ahora sí, deje de ser católica. En nuestros templos se vuelven a leer amenazas, explicitas o implícitas, tipo “Arderéis como en el 36” o “La única Iglesia que ilumina es la que arde”.

El último paso (por ahora) de esa estrategia de demolición de la esencia y el fundamento cristiano de nuestra Patria, el último clavo del ataúd en el que quieren enterrarnos a los católicos españoles, es la profanación de los restos mor-tales del anterior Jefe del Estado en contra de los deseos de su familia y su traslado a un cementerio público elegido por ellos para, a continuación (ya lo están pidiendo) desacralizar la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, convertirla en un “Memorial de las víctimas de la dictadura” o similar, y por supuesto destruir la grandiosa Cruz que, junto a otros centenares de miles a lo largo y ancho de España, nos ilumina y nos protege. Ya se han destruido numerosas Cruces, sin que nadie haya hecho nada, pero esta sería, sin lugar a dudas, la más simbólica, la que más recuerda el esfuerzo de reconciliación y perdón hecho por los españoles.
La familia del general Franco y varias instituciones privadas, con el apoyo de miles de ciudadanos, han luchado para evitar este nuevo atropello con todos los medios legales a su alcance, de modo pacífico y respetuoso con el estado de Derecho, y a pesar de que una reciente sentencia del Tribunal Supremo español autoriza al Gobierno a proceder a la exhumación, seguirán defendiendo esta justa causa frente a las instancias que proceda (Tribunal Constitucional español y Tribunal de Derechos Humanos europeo, en su caso), donde existe confianza en cuanto a que se logrará parar esta injusticia. Sin embargo, con la autorización que le da al Gobierno español esa sentencia incomprensible del Tribunal Supremo, este podría proceder a la exhumación en cualquier momento, en un acto de difícil (por no decir imposible) reversión aun cuando alguno de los tribunales indicados finalmente suspendiera este execrable abuso y esta ofensa contra todos los católicos de España.
Santidad, solo la Iglesia puede impedir este desafuero, este ultraje a un templo cristiano que es un inigualable símbolo de reconciliación y concordia y este primer paso en la demolición de una de las mayores y más bellas Cruces del orbe, detrás de la cual vendrán todas las demás de nuestra querida España.

Santidad, no autoricen el acceso a la Basílica sin la conformidad de la familia y de la Comunidad Benedictina que allí reza sin descanso por todos nosotros. Ese templo es inviolable según los acuerdos en vigor entre el Estado español y la Santa Sede, que tienen rango de Tratado Internacional. Tienen pleno derecho a negarse y la obligación moral de hacerlo. Si así lo hacen, será una vivificadora inyección de moral y de esperanza para toda la comunidad católica de España y un mensaje claro para sus enemigos de que estamos unidos y preparados para defender nuestra Fe, mientras que si ceden a las pérfidas pretensiones del Gobierno español se convertirán en colaboradores necesarios de un hecho de imprevisibles consecuencias, todas malas.

En palabras del heroico Prior de la Abadía Benedictina del Valle de los Caídos, donde reposan 57 beatos mártires, “Es preferible una Iglesia mártir (…) que una Iglesia connivente con el Mal por temor a perder un bienestar temporal. A medio y largo plazo, la Iglesia que finalmente pervivirá será la primera.”

Santidad, no abandonen a los católicos españoles.

Redacción Fundación Nacional Francisco Franco 

martes, 24 de septiembre de 2019

Sobre la exhumación del general Franco

COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA (CTC)
Madrid, 24 de septiembre de 2019


La resolución del Tribunal Supremo, en relación a la exhumación del General Franco y la imposibilidad de inhumación en la Almudena aumenta la fractura social

Cada vez es más evidente para los españoles que la democracia de partidos y la supuesta
separación de poderes es una farsa

Con el anuncio del contenido de la Sentencia en relación a la exhumación y posterior inhumación del General Franco, el Tribunal Supremo ahonda la brecha que los separa cada vez más de la mayoría social. Y ello, además, propiciando que el Gobierno socialista siga aprobando leyes particulares que no buscan el bien común, sino solo la agitación social en beneficio propio.

Comunión Tradicionalista Carlista.- 24 de septiembre de 2019. El Carlismo no necesita inventarse una falsa memoria «histórica» para demostrar su antifranquismo, pues la historia lo confirma. La Comunión Tradicionalista Carlista estuvo el 18 de julio de 1936 con el alzamiento popular que inició la Cruzada de Liberación, pero no estuvo nunca a favor de un gobierno militar autoritario como el que rigió España hasta el 20 de noviembre de 1975. Como prueba basta la condena de Fal Conde (Jefe Delegado de la Comunión) al exilio en Portugal por oponerse a la Unificación, y el posterior confinamiento en Ferrerías.

Sin embargo, esta realidad no impide al Carlismo manifestarse contrario a la exhumación y posterior inhumación en lugar diferente a la Catedral de la Almudena de los restos del General Francisco Franco.

Y es que la obsesión del Gobierno socialista pretendiendo el traslado de sus restos no tiene más objeto que reabrir heridas ya cerradas desde las décadas de los años 50 y 60, muy principalmente desde el Decreto-ley 10/1969, de 31 de marzo, por el que el bando vencedor de la Cruzada manifestó su voluntad de perdonar los asesinatos perpetrados antes y durante la misma por las fuerzas adictas al Frente Popular.

Además, el traslado de sus restos es un acto de cobardía impropio de españoles, pues ni siquiera la crueldad de los prepotentes liberales del siglo XIX, vencederos de tres guerras civiles, mostro tanta insania, y al menos en apariencia supieron mantener la caballerosidad propia de los españoles, que nunca hasta ahora consideran como enemigo a un muerto.

Sorprende, además los falsos argumentos del Gobierno, sosteniendo que ninguna nación europea mantiene mausoleos a dictadores. En primer lugar por cuanto no es verdad, como prueba la existencia, en Francia, de un Mausoleo nacional a un despiadado y asesino dictador como fue Napoleón Bonaparte. En segundo lugar, por cuanto la Basílica del Valle de los Caídos no es un mausoleo, sino un templo. En el que además, el General Franco no pensó ser enterrado, decisión que se debido a Juan Carlos de Borbón y al Gobierno de entonces. En tercer lugar, por cuanto en España, y en Madrid mismo, se mantienen monumentos (estos sí, laudatorios) a traidores españoles y genocidas como el dictador Simón Bolívar, o a golpistas antidemocráticos confesos como el socialista Francisco Largo Caballero.

Con todo, lo más grave es la tremenda irresponsabilidad del Tribunal Supremo, que se ha plegado de forma unánime a las pretensiones del Gobierno. Esta actuación, unida a la subordinación de la Sala I del Tribunal Supremo a los intereses del Gobierno y de la Banca especulativa en relación a las cláusulas abusivas de los contratos hipotecarios, hace tambalearse a todo el sistema político español, pues se demuestra que los Tribunales responden a intereses políticos.

En el presente caso, ya es bastante que el Tribunal Supremo de por buena una «ley particular», como para agravar la situación impidiendo a la familia del General inhumar sus restos donde mejor entiendan. Al parecer, se alegan motivos de seguridad, cuando en cualquier nación medianamente civilizada no puede impedirse el ejercicio de un derecho alegando motivos de seguridad, pues la labor de cualquier Gobierno es, precisamente, garantizar la seguridad de los ciudadanos para que puedan ejercer sus derechos.

Dar por buena esta argumentación es tanto como si alegando motivos de seguridad ciudadana en Barcelona, por el aumento de los atracos, se prohibiera a los ciudadanos deambular libremente por las calles. O como si se prohibiera a las jóvenes españolas, debido al aumento de agresiones sexuales generadas por la falta de moralidad pública, a que salieran de sus casas a partir de las 12 de la noche.

Desde la Comunión Tradicionalista Carlista queremos manifestar que el Gobierno y las fuerzas autodenominadas “progresistas” no engañan a nadie. A Franco se le persigue no por ejercer un gobierno autoritario (es más, la izquierda siempre fue amiga de los gobiernos dictatoriales… si son de izquierdas), sino por ser un Jefe de Estado Católico. Lo mismo que se persigue nuestra memoria histórica vinculada a la Reconquista de España, por ser obra católica. Como se criminaliza nuestra labor de civilización en América y demás territorios de la Monarquía Hispánica por ser obra católica.

Por ello, la Comunión Tradicionalista Carlista manifiesta su repulsa al comportamiento cobarde del Gobierno; a la actitud lacayuna del Tribunal Supremo; y a la tibieza de la mal llamada “oposición”.


Más información:
Secretaría técnica de la CTC: 913 994 438 – 636 584 659 carlistas@carlistas.es secretariogeneral@carlistas.es
www.carlistas.es
Zurbano, 71 - oficina 3 (28010 – Madrid)

lunes, 19 de septiembre de 2016

Recogida de firmas. URGENTE

RECOGIDA DE FIRMAS

Esta Redacción ha recibido el mensaje y enlace siguientes:

Adjunto te remito el Comunicado  de apoyo a las familias de Sanjurjo y Mola.

De otra parte te envío el link para recogida de firmas con el fin de evitar la exhumación que nos remitió para su difusión la nieta de Sanjurjo.


Sin otro particular , recibe un fuerte abrazo
Ricardo Alba

La Redacción

domingo, 18 de septiembre de 2016

Bocanadas de oxígeno

Sus bocanadas de humo, tus bocanadas de oxígeno.
ENTRE las oleadas de noticias sin contrastar, errores sistemáticos, comentarios indecentes y contaminación, hay algunas bocanadas de oxígeno en lo que se dice relativo al tema de las exhumaciones y el monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada. Esto es un alivio.

Pero también nos encontramos con unas actitudes y "machadas" impresentables. Creo que sus agentes estarán satisfechos. La actual manipulación contra la verdad, contra el electorado, y sobre todo contra lo divino y humano es tal que produce rechazo. 


Sí, los Asirón, PSOE, Geroa Bai y comparsas están haciendo historia, pero para que en el futuro se sonrojen de ellos. Menos mal que quedaran nombres y apellidos para que pongan en entredicho a quien deban poner.  La hipocresía es evidente porque lo que se busca es algo diferente al tema de los represaliados. Como si no los hubiera habidos, desgraciadamente, en toda la España de entonces. Tristísimo, pero así es. Si no, ¿a qué exhumar estos restos mortales? Los restos de don José, Jaime, Joaquín, don Pedro...


A quien está acostumbrado a pasear por Pamplona no le choca la catedral, ni el monumento de Navarra a su muertos en la Cruzada, ni el quiosco de la plaza del castillo -aquí en esta pequeña Pamplona se polemiza todo-, ni el archivo del Reino, ni el baluarte, ni unos u otros edificios que adornan con mayor o menor acierto la ciudad. Son parte del paisaje urbano, al que dan la debida solemnidad. A pesar de su neoclasicismo de Ventura Rodríguez, a nadie se le ocurrirá derribar la fachada de la catedral de Pamplona, como tampoco el monumento de Navarra por el clasicismo de Eúsa y Yárnoz. Por lo que respecta a su estética, éste monumento es una obra de arte. 

Pero el tema es realmente otro. 

Hoy no hay consensos sino continuas imposiciones: lo del tetrapartito es de risa, pues unirse cuatro pequeños contra uno más incluso la abstención, es el menor consenso que pueda imaginarse pues sólo están de acuerdo en el "contra" y en arremeter contra el pasado y lo que Navarra en general fue -y sigue siendo-. 


Tampoco existe hoy inclusivismo si se piensa en el lío organizado por Asirón sobre la escuela de la que echó a las familias para imponer el euskera a los hijos, si se tiene en cuenta en el baremo de los méritos para acceder y ascender en la función pública, en el actual lío de la policía, en el desgobierno de Educación, en ser jodidos con la CUN... 

Aquí hay unilateralidad y exclusión de empresas, sectores sociales, estatuas, escudos de 1735, retratos de reyes... 

Ni siquiera vemos el pacifismo  cuando hasta ayer se quemaban contenedores, las huelgas estaban a la orden del día, la Señora ETA asesinaba y extorsionaba a voluntad, y hoy sigue el miedo en la sociedad por herencia del ayer inmediato, del ambiente, y ahora por quienes tienen determinada "memoria". 

Habrá antibelicismo mirando a casa, pero los follones, puñaladas, asesinatos y arsenales, y el deseo de enviar tropas salvadoras por el mundo ahí están.

Mal está esto, ¿verdad?

Cuando una época entera se conmueve por el heroísmo de decenas de miles de jóvenes navarros y el esfuerzo de el viejo Reino, y quiere levantar un monumento a su memoria, señal que fue un acierto. Y -además- en su época tuvieron toda la razón en defender la religión y la patria frente al estalinismo a las puertas. 


Sí, existe lucha entre hermanos como el cainismo del entorno etarra contra toda la sociedad. ETA continúa con las armas en la mano. Sus admiradores y entorno, o los que agitan el nogal para que caigan las nueces -PNV o Geroa Bai-, es decir, los que han logrado metas políticas bajo su amparo... se benefician del agotamiento social que ellos han producido y del miedo que han metido en los cuerpos. 


Encima ahora hacen alardes de querer la paz. 


Más: hay cargos públicos que no condenan el terrorismo de ETA, ni sus procedimientos, ni... Pues bien, estos mismos son quienes pactan "contra otro" y los que quieren exhumar a seis voluntarios de la guerra de hace 80 años y a dos invictos generales de entonces. Sí... son unos hipócritas.



Ramón de Argonz

viernes, 9 de septiembre de 2016

Aviso a loa familiares de los enterrados en la cripta

INSTANTÁNEA...

Continúa la arremetida con olvido de la realidad de los pamploneses

El alcalde de Pamplona trabaja sin cesar para exhumar los cuerpos mortales de la cripta del Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada en noviembre de 2016. Allá ellos que tienen su 20N.. ¿Y las familias de los enterrados?: pues o no las hay (Aznar Zozaya), o son muchos, o sólo se cuenta a algunos, o éstas no quieren y los Sanjurjo, nobilísimos, se oponen rotundamente. Y con mucha razón.

 Nuestra primera misión es decir a los familiares que no están solos, que resistan, que pidan ayuda, y que sepan con qué pavos se juega todo. Estamos dentro de una situación que hará historia.

La mera propuesta y justificaciones del alcalde EH Bildu (ojo al dato) ya son hoy día una enorme presión. Generan “pánico moral”. Y el gran peligro de los buenos es esto: “No quiero, pero si no hay más remedio…” Sin no hay más remedio, ¿qué?  ¿Libertad? ¿verdadera libertad? ¿La que ofrecen talibanes y guerracivilistas?

Luego el sr. Alcalde pasará a eliminar la simbología  (¿franquista? -¡oh ama arrojadiza!- ) aunque no puede tocar el monumento por acuerdo entre el arzobispado y el Ayuntamiento en 1997. También querrá decidir qué se hace con el edificio –como si fuese de los suyos-, y abre la posibilidad de derruirlo. Como los talibanes. Peor por ser hipócritas. Con trucos, mentiras y presiones.

Pero ahí no acabaría la cosa, aunque se la callen. El camino cuesta abajo es ya un tobogán. Les podría adelantar parte de la película que vendrá con la vulgar sinvergonzonada que es todo esto. Pero callo. Son amigos de ETA. Esto es una desolación, pero Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de las piedras del desierto.
Aurrerá¡

R. de A.