Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

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domingo, 14 de julio de 2024

¿Qué no dirían de tratarse del monumento al miliciano y gudari?

 Opinión

Durante nueve días largos de San Fermín 2024, seis pancartas de peñas están imponiendo a los pamploneses un mensaje de división, una imagen y propósito talibán, exigiendo la demolición del gran monumento que corona y cierra la avenida Carlos III del IIº ensanche de Pamplona. No queremos que la imposición y el temor dominen nuestra sociedad: guziok isildu gaitezen. Esta demolición la propugnan minorías ideologizadas y no la misma sociedad.

¿Qué no dirían si otros hiciesen lo mismo que ellos, de estar el monumento dedicado a los milicianos, gudaris y brigadistas internacionales? ¿Lo consentirían? ¿No oiríamos poner el grito en el cielo? Todo es cuestión de quién lo haga y de lo fácil que es arremeter contra lo ajeno.

Que sólo ofenda quien pueda, que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, y que las ganas caen solas si no se les hace caso, no puede ser la excusa del perezoso y el falso prudente, y de los muchos ciudadanos que se sienten agraviados por parte de quien aprovecha el ocio y la fiesta para agredir con impunidad contra objetos, memorias y hasta sentimientos.



Aquí unos hacen lo que quieren y el resto calla y mira para otro lado. Se nos ha acostumbrado a todo y la agresión se mira con indiferencia. Logran que callemos todos. Ayer fue la ofensa al  Crucifijo, y hoy seis pancartas culminan lo que una sola empezó en 2016. Normalizados, los peores propósitos avanzan y amenazan con establecerse. Que luego nadie se queje de la imposición, el escrache ocasional, la continua violencia psicológica, y, tras la puya y banderillas, ambos estoques.

Miren: nos tomamos en serio la carta de ciudadanía aunque sean muchísimos los que han tirado la toalla en la actual degradación provocada. Cuando todo se degrada los más atrevidos hacen lo que les viene en gana. Lo que vivimos no es un juego, ni una frivolidad, y siempre las premisas menores desembocan en mayores.

Primero se niega la mayor con engaño, para paralizar cualquier oposición, culpabilizar a la generalidad de los navarros y vaciar Navarra.

Ahí eclosionó una inmensa mayoría de navarros de toda lengua, arraigo y condición, luchando por Jaungoikoa y sus familias a vivir la religión católica, por España y las libertades, frente al comunismo moscovita y totalitario de Stalin y la revolución que conducía a ella, construyendo la Diputación Foral el monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada. Esta realidad se oculta porque disgusta a quienes buscan su revancha. Ahí está también la calculada confusión de este supremo esfuerzo con otras auténticas desgracias de retaguardia rechazadas por todos los que fueron al frente.

Dejen en pie lo que está en pie, y si no son capaces de distinguir entre los elementos heroicos y otros muy desgraciados de retaguardia -que hubo en toda España-, al menos quédense con el respeto hacia las personas y cosas, la convivencia, los objetos de propiedad colectiva, la memoria, la costumbre arraigada visual, el espléndido arte amigo de todo reconocimiento, los espacios arquitectónicos y los modelos artísticos y urbanísticos de cada época.

El 9 de julio de 2016, la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra recurrió por Registro al alcalde de Pamplona, al presidente de la Comunidad Foral de Navarra y a la delegación del Gobierno, contra la pancarta de una sola peña de Pamplona que mostraba en todo el tamaño de su lienzo, cómo se dinamitaba el monumento. Como entonces no hubo respuesta alguna de las autoridades, al ser hoy casi las mismas, entendemos que ofensas como ésta, la promoción del odio y el miedo del discrepante, sólo interesan a los ciudadanos, a los que nos dirigimos.


Estas pancartas no son un jocoso e irreal derecho al pataleo, sino un estímulo a la acción al estilo talibán, el brazo occidental de la plutocracia internacional a la que sirven aún sin saberlo.

Lo sentimos por sus autores y sobre todo por los pamploneses y naturales del viejo Reyno de Navarra.

(Tomado de "Ahora Información",  José Fermín Garralda, 11 de julio de 2024 )

domingo, 9 de octubre de 2016

Monumental admiración al valor y generosidad de los voluntarios navarros

OPINIÓN

Al valor y heroísmo de los navarros muertos en la Cruzada se dedicó este grandioso monumento
y es preciso respetarlo. Lo que está ocurriendo sobre la presunta exhumación de restos mortales  de su Cripta y la presunta demolición del edificio 
a lo talibán puede ser titulado así: De cuando las verdaderas intenciones se esconden en el más feo y peor bla bla bla. Foto:JFdeM2016

UN PRECEDENTE DE LOS VOLUNTARIOS del
Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada:
El general Lerga.

Situemos al lector en palabras de un texto carlista inédito de 1952:
“En esta tercera guerra se luchó en Cataluña, Valencia, bajo Aragón, Vascongadas y Navarra, durante dos años (sic. fueron cuatro), y llegó a tener tal importancia que, en el Norte, hubo batallas en las que el Ejército liberal desplegó hasta tres cuerpos de ejército en las que quedó vencido. Durante la guerra (esta misma guerra), España pasó por la Monarquía de Amadeo, la primera República y en su final por el principio de la de Alfonso XII, proclamado éste por el Ejército (siempre por desgracia contrario a los carlistas). Ciertamente, la guerra no podía ganarse puesto que eran treinta y nueve provincias contra diez. Era grande la diferencia y Don Carlos tuvo que pasar la frontera después de ser aclamado frenéticamente por siete batallones que, desesperados, rompieron las armas muchos de ellos llorando y le acompañaron a Francia en la emigración. ¡¡Qué espectáculo más sublime!! No se ha dado jamás en la historia del mundo otro caso igual”.

Puesto el marco, vayamos a por la pintura del general Lerga. Continúa así el texto:
“Como caso de lealtad, entereza y españolismo, podemos citar el del General Lerga; éste había dado su pequeña fortuna para la causa carlista. Al terminar la guerra se encontraba sin recursos; el Capitán General de Navarra le llamó a su despacho y le propuso en nombre del Gobierno, el reconocimiento de sus grados y destino en la Península o en Ultramar, haciendo toda clase de consideraciones, entre ellas, que había Rey en España ya; pero él, agradeciendo la proposición, contestó que no reconocía otro Rey que Carlos VII, ni otra España que la eterna, la tradicional y la verdadera; este gran caballero y gran español, continuó su vida haciendo sus servicios de caminero, con su azada al hombro, pero respetado y querido por todos los habitantes del distrito en donde prestaba sus servicios, y saludado con arreglo al formulario militar: “buenos días mi General”; “a sus órdenes mi General”; (el distrito de Tafalla lo recuerda como figura legendaria, finalizando sus días en el pueblo de San Martín de Unx); encontrándose una tarde sentado en un bando de la Iglesia a la hora del rosario, y rezándolo, con uno entre sus manos, le sorprendió la muerte; ¿no da este hecho qué pensar? ¿no es para reflexionar y admirar a estos españoles inmensos que, parece que sólo por designio de Dios pueden ser tal como son?” (1). 


¿La conclusión? Los voluntarios carlistas dieron todo sin pedir nada a cambio. Una vez perdida la guerra de 1876, el general Lerga rechazó a don Alfonso como rey a pesar de ofrecerle el reconocimiento y paga del generalato, prefiriendo a Carlos VII y la pobreza, y por lo mismo muchos carlistas se fueron a sus casas una vez ganada lo que consideraron Cruzada de 1939 –que lo fue-. 
A los navarros muertos en la Cruzada se dedicó este grandioso monumento y es preciso respetarlo. 


El Sr. Asirón, naturalmente no como alcalde de Pamplona y quizás tampoco como erudito, es talibán o está a merced del entorno de ETA, que para no eliminar ahora vidas pide derribar monumentos.
¡Oh demócratas de toda la vida, oh mores
Foto:JFdeM2016
José Fermín de Musquilda

(1) Documento a máquina, 25 fols., Pamplona, abril de 1952, titulado “Antecedentes. Los carlistas ante la revolución encubierta de un liberalismo importado. Informe reservado. 220 x 278 mm. Archivo particular”.

*Prohibido tomar el texto y las imágenes sin permiso del autor. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

Bocanadas de oxígeno

Sus bocanadas de humo, tus bocanadas de oxígeno.
ENTRE las oleadas de noticias sin contrastar, errores sistemáticos, comentarios indecentes y contaminación, hay algunas bocanadas de oxígeno en lo que se dice relativo al tema de las exhumaciones y el monumento de Navarra a sus muertos en la CruzadaEsto es un alivio.

Pero también nos encontramos con unas actitudes y "machadas" impresentables. Creo que sus agentes estarán satisfechos. La actual manipulación contra la verdad, contra el electorado, y sobre todo contra lo divino y humano es tal que produce rechazo. 


Sí, los Asirón, PSOE, Geroa Bai y comparsas están haciendo historia, pero para que en el futuro se sonrojen de ellos. Menos mal que quedaran nombres y apellidos para que pongan en entredicho a quien deban poner.  La hipocresía es evidente porque lo que se busca es algo diferente al tema de los represaliados. Como si no los hubiera habidos, desgraciadamente, en toda la España de entonces. Tristísimo, pero así es. Si no, ¿a qué exhumar estos restos mortales? Los restos de don José, Jaime, Joaquín, don Pedro...


A quien está acostumbrado a pasear por Pamplona no le choca la catedral, ni el monumento de Navarra a su muertos en la Cruzada, ni el quiosco de la plaza del castillo -aquí en esta pequeña Pamplona se polemiza todo-, ni el archivo del Reino, ni el baluarte, ni unos u otros edificios que adornan con mayor o menor acierto la ciudad. Son parte del paisaje urbano, al que dan la debida solemnidad. A pesar de su neoclasicismo de Ventura Rodríguez, a nadie se le ocurrirá derribar la fachada de la catedral de Pamplona, como tampoco el monumento de Navarra por el clasicismo de Eúsa y Yárnoz. Por lo que respecta a su estética, éste monumento es una obra de arte. 

Pero el tema es realmente otro. 

Hoy no hay consensos sino continuas imposiciones: lo del tetrapartito es de risa, pues unirse cuatro pequeños contra uno más incluso la abstención, es el menor consenso que pueda imaginarse pues sólo están de acuerdo en el "contra" y en arremeter contra el pasado y lo que Navarra en general fue -y sigue siendo-. 


Tampoco existe hoy inclusivismo si se piensa en el lío organizado por Asirón sobre la escuela de la que echó a las familias para imponer el euskera a los hijos, si se tiene en cuenta en el baremo de los méritos para acceder y ascender en la función pública, en el actual lío de la policía, en el desgobierno de Educación, en ser jodidos con la CUN... 

Aquí hay unilateralidad y exclusión de empresas, sectores sociales, estatuas, escudos de 1735, retratos de reyes... 

Ni siquiera vemos el pacifismo  cuando hasta ayer se quemaban contenedores, las huelgas estaban a la orden del día, la Señora ETA asesinaba y extorsionaba a voluntad, y hoy sigue el miedo en la sociedad por herencia del ayer inmediato, del ambiente, y ahora por quienes tienen determinada "memoria". 

Habrá antibelicismo mirando a casa, pero los follones, puñaladas, asesinatos y arsenales, y el deseo de enviar tropas salvadoras por el mundo ahí están.

Mal está esto, ¿verdad?

Cuando una época entera se conmueve por el heroísmo de decenas de miles de jóvenes navarros y el esfuerzo de el viejo Reino, y quiere levantar un monumento a su memoria, señal que fue un acierto. Y -además- en su época tuvieron toda la razón en defender la religión y la patria frente al estalinismo a las puertas. 


Sí, existe lucha entre hermanos como el cainismo del entorno etarra contra toda la sociedad. ETA continúa con las armas en la mano. Sus admiradores y entorno, o los que agitan el nogal para que caigan las nueces -PNV o Geroa Bai-, es decir, los que han logrado metas políticas bajo su amparo... se benefician del agotamiento social que ellos han producido y del miedo que han metido en los cuerpos. 


Encima ahora hacen alardes de querer la paz. 


Más: hay cargos públicos que no condenan el terrorismo de ETA, ni sus procedimientos, ni... Pues bien, estos mismos son quienes pactan "contra otro" y los que quieren exhumar a seis voluntarios de la guerra de hace 80 años y a dos invictos generales de entonces. Sí... son unos hipócritas.



Ramón de Argonz