Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

domingo, 17 de enero de 2016

La profanación. Continuará la huella del dolor y la división

AGENDA

          HOY SE HA CERRADO -por llegar el día establecido- la fea e indecente exposición en el Monumento de Navarra, que -sobre todo- alberga el número "Amén" como candente profanación-blasfema
          Este numerito  nada tiene que ver con los pretextos que se utilizan en el panel explicativo que está a su lado, y sí con las ganas de una vana y torpe notoriedad de fama y dinero, y sobre todo con el afán de impulsar la blasfemia y la cristofobia de los cristianófobos. 
          Casi siempre los perseguidores de la religión han buscado a bombo y platillo sus pretextos. 
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          Ya termina el numerito y ya finaliza la exposición que habrá regodeado a una minoría ideologizada, pero que ha dejado sin duda una profunda huella de dolor en el alma de muchos pamploneses y navarros. Sí, hoy más que nunca somos ciudadanos de 4ª categoría. No se les olvide. 
          También hay una profunda división entre la ciudadanía por un lado y, por otro, la alcaldía cuatripartita como cargo político de esta ciudad de Pamplona, capital del viejo Reyno. ¡Qué lejos -y desde distintas perspectivas- se encuentran la Pamplona y Navarra oficiales y los pamploneses y navarros reales de toda realidad! 
          Diremos incluso: ¡qué lejos se encuentran los votados del cuatripartito y no pocos de sus votantes! El cheque en blanco y el prometer A para hacer B es propio de la casta.
          Y conste que estamos al margen de la partitocracia, que en esta blasfemia cristófoba viene a ser lo de menos. 
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          Como cristianos diremos: que Dios nos perdone. A unos por ofensores y a otros por dejadez y pasotismo. Que Dios nos perdone pero porque le pedimos perdón: por algo estamos en el Año de la Misericordia. Pero, claro, con el Autor de la misericordia no se debe jugar. 
          Y nunca mejor dicho y cada uno verá por qué, unos, otros y los de más allá, somos indignos del Bautismo de  Cristo, que es lo que nos hace hijos de Dios. Sólo desde esta filiación podrá haber paz y verdadera hermandad en nuestra enconada -muchas veces artificialmente- sociedad. ¿Fraternidad sin hermanos, hermanos sin un padre común?
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          Y como políticos diremos que eso del actual Estado de Derecho, creado con debilidad y confusión, expresado en una literatura manipulable, mantenido con hipocresía y no pocas veces para arrancar la buena semilla cristiana y hasta la decencia, para arrancar el Derecho a las víctimas del terrorismo y la vida humana del concebido y no nacido, es un cuento. Darán vivas a la libertad de expresión del ofensor, pero desde luego no los darán a la libertad del defensor. ¿Qué tal? 
          Ojalá existiera el Derecho en las instituciones, pero es que una vez más vemos que no existe. Alejadas las instituciones de Dios, están convirtiendo la sociedad en un: algunos contra todos y primero contra Dios.
          Como nada de lo que ocurre es una novedad, se popularizó este adagio: No pongamos  tronos a las premisas y cadalsos a las consecuencias (Vázquez de Mella). Sabiendo y viviendo esto, habremos aprendido algo. 


Mensaje difundido en los alrededores de la exposición. Foto:FdeM2016

F. de M. 
Pamplona, 17-I-2016

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