Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

lunes, 6 de julio de 2015

¡VIVA SAN FERMÍN!... en su víspera

¡VIVA SAN FERMÍN! ¡pues es que "BIBA" *!

          A LAS DOCE DEL MEDIODÍA, Pamplona se viste de blanco y rojo para celebrar a San Fermín, primer obispo de Pamplona, y patrono del Reino de Navarra junto con San Francisco Javier.

          El cohete, lanzado por quien lo lance -que es lo de menos-, anuncia con alegre y sonora contundencia las fiestas más alegres de toda la esférica tierra, donde se dan cita todos los pamploneses del mundo, ausentes hasta hoy y presentes, más un raudal que tiende a ser planetario, de personas de toda condición y país. 

          BIENVENIDOS los forasteros, UNÁMONOS en la fiesta queridos pamploneses, tengamos presente a SAN FERMÍN que nos congrega y a quien celebramos. 


A la entrada de la avenida de Carlos III. 
Más allá estaba lo que se dice  "petado".
Es como si  esta gente que aún no ha empezado a bailar esperase ascender con los globos,
mientras se arremolinan junto al improvisado muñeco que desea entrar por la puerta principal
de los soportales del Palacio de Navarra, antigua Diputación Foral del viejo Reino. 
He aquí el edificio de la M.N., M.L.. y M.H. Ciudad de Pamplona, engalanado este día 6 de julio
con las banderas de España, flanquedada ésta por las banderas de Pamplona a su derecha
(cuyas fiestas celebramos con la típica alegría pamplonesa)
y de Navarra a su izquierda. Le acompaña la bandera de la UE.
No, no falta bandera alguna. Tanto hay en Pamplona y Navarra, que nos valemos para casi todo,
y nada hay grande entre España la bella y el cielo.
La Ley de símbolos vigente prohíbe más banderas, siempre intrusas.
Parece que algunos no se enteran. 

          PAMPLONA se llena de gente amiga que deambula por calles y plazas, donde el calor nos sofoca y el blanco luce que es un primor. 

          Luce así muy bien la ciudad en blanco sol, una vez que un campo, prieto, llano y lleno de gente como amapolas a las 12 del mediodía, brincando sin parar al estilo de mogollón-mogollonero, en la plaza consistorial y en sus apretados aledaños, al fin ha renunciado prosaicamente en la ducha fría de sus casas -dando trabajo a la madre o ama, a la abuela o amachi o amorcia...-, al extraño color rosado de sus camisas, camisetas y blusas que, si a su hora eran blancas, un minutico después se habían empapado de una agüilla de un pobre color rosado que no era ni rojo ni blanco, ni ná. 

          Tras ese superficial trago de no tan buen vino a la hora en la que el sol está en su cenit, es que preferimos ir todos y al fin limpicos a almorzar en paz, regar la comida con el buen vino de nuestra riberica y hermosa tierra -que no sólo es hermoso el color verde, ¡qué caramba!-, ir al riau-riau, y llegar puntuales a las vísperas del Santo, a las que por lo visto va a ir muy elegante el nuevo alcalde Sr. Asirón, con frac y chistera.

          Cuando mañana el nuevo alcalde Sr. Joseba -dicho con todo respeto- pase flamante al ámbito civil -que yo no sé cuándo será, si en la calle con el Cabildo catedralicio, si en la calle sin éste, si en la procesión con el santo o dónde-, dicho Sr. alcalde, que dice que no quiere ir mañana día 7 a la Santa Misa en la capilla de San Fermín -a diferencia de todos los alcaldes de la historia de Pamplona: ya es pena, lo digo sobre todo por él-  se pondrá la chistera o el gorrico que le plazca.

          Porque en el acto religioso el señor alcalde, por importante, querido y aguerrido laicista que sea, debe ir con la cabeza descubierta, con la chistera en la mano, y con una apariencia piadosa y siempre tranquila, que la procesión lo es del Santo. 

          ¡A pasarlo requetebien!. 

          El joven bulliciosico, 
          que viene del barrio de la Urrutia
          6 de julio de 2015

* Decimos Biba porque en vascuence Gora significa arriba. Decir arriba San Fermín es un poco raro. ¿No le parece?

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