Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

domingo, 18 de marzo de 2012

LA CONSTITUCIÓN LIBERAL DE CÁDIZ Y LOS CARLISTAS DE HOY

NOTA DE PRENSA


Cuadro conmemorativo de la
proclamación de la Constitución de 1812.
El llamativa la "leyenda rosa" elaborada
en torno a esta "Constitución",
que ha cuajado en generaciones
de escolares. Para que luego digan
que no hay una pseudo historia "oficial" 

 LOS CARLISTAS ANTE EL BICENTENARIO DE LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ
La constitución de Cádiz fue la primera de la serie de constituciones que por la fuerza nos impusieron a los españoles. Los partidos del sistema vigente, empezando por el Partido Popular, están celebrando las bondades de una “carta magna” que no sería tan buena como dicen cuando posteriormente nos han colocado, por la fuerza o el engaño, otras muchas distintas. No es cierto que supusiera el nacimiento de la Nación Española. Antes de ella ya existía España, que tenía su propia “constitución” histórica, que había realizado una magna obra por la que es fuertemente alabada o criticada.


El monumento a los Fueros de Navarra
fue y es un mentís al centralismo liberal.
Si en 1893-1894 los navarros querían sus Fueros
vulnerados por el ministro liberal Gamazo,
en 1814, 1820, 1833... querran mantener
el Reino "por si" de Navarra, vulnerado
por la Constitución de 1812
y las que le siguieron.
La constitución de 1812, nacida en unas Cortes llenas de irregularidades, fue una traición a los españoles que, huérfanos de monarca, luchaban contra otra constitución del mismo signo que Napoleón nos quería imponer. Fue obra de una minoría. El mismo Jovellanos se negó a participar en la elaboración de una constitución de las “que se hacen en pocos días, se encierran en pocas hojas y duran pocos meses”.

La constitución de Cádiz marca el inicio de todas las desgracias sobrevenidas a España durante los dos últimos siglos: disgregación y pérdida de los virreinatos americanos, cuatro guerras civiles para someter a un pueblo que se negaba a aceptar las innovaciones liberales, decenas de pronunciamientos militares, luchas a muerte entre los partidos, inestabilidad en los gobiernos, dos destronamientos, dos repúblicas, dos dictaduras, guerras coloniales, etc. Así hemos llegado a la Constitución de 1978 que padecemos. Ya están pidiendo cambios en la misma. Sus frutos los tenemos a la vista y no necesitamos recordarlos aquí. Mientras tanto, los que sostienen el presente sistema se dedican a festejar el bicentenario de la primera Constitución. Así nos quieren embaucar: con falsas glorias de un pasado funesto. Los carlistas, herederos de la Monarquía Católica, enemigos del despotismo, defensores de la tradición política de España, rechazamos estas celebraciones que son un nuevo engaño al pueblo español.


Tanto la monarquía de España  
como el Reino de Navarra
-parte de ella-
tenían sus leyes fundamentales
o "constitución" histórica.
En 1812 la monarquía estaba configurada
y fue vano olvidarla para, partir de cero,
"fundar" una nueva Nación.
Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista 19 de marzo de 2012

carlistas@carlistas.es
c/ Zurbano, 71 - of. 3 --- 28010 Madrid
Teléfono: 91 399 44 38 - Correo-e:
Comunión Tradicionalista Carlista – Junta de Gobierno


    P.D.  El actual Gobierno de Navarra ha colocado, en su palacio y antiguo Archivo General y Real de Navarra, un cartel conmemorativo con las fechas "1212, 1512 y 2012". Mi pregunta es: ¿por qué falta la fecha de 1812, si la actual Constitución (1978) y la LORAFNA (1982) subordinada a ella, tanto deben a la Constitución de Cádiz? Sin duda ésta es una contradicción más del actual sistema. ¿Por qué dicha contradicción? Pues muy sencillo.
Aporto aquí dos motivos.

El primero, porque el liberalismo quiere justificarse  -y justificar hoy "su simulacro" de qué es  España- frente al nacionalismo separatista, y mantener unido a aquellos que el mismo liebralismo realmente desune. Por su parte, el nacionalismo separatista quiere hipócritamente denunciar una soberanía nacional revolucionaria "española" que, sin embargo, ansía adjudicar a aquella partecita de España que él desearía artificialmente separar. "De guatemala a guatepeor" es el dicho (y perdón por la hispánica Guatemala).  

Segundo. El actual sistema político liberal que hay en España, considera que corrige el centralismo propio del liberalismo ínsito además en la Constitución de Cádiz de 1812 que, según muchos, origina "de rebote" el nacionalismo separatista periférico. No obstante, se suele ignorar que el actual sistema liberal hoy ha reproducido dicho centralismo y estatismo en cada Comunidad Autónoma e incluso en la Comunidad Foral de Navarra. Así, la nueva situación es peor que la primera, por más hipócrita y separadora. Se trata de un falso remedio para frenar el separatismo, esto es, que las CC.AA. reproduzcan  en su seno el Estado liberal y central, lo que precisamente impulsa y hasta  "justifica" dicho separatismo.

Sólo saldremos de estas contradicciones y de la aparente oposición entre el nacionalismo liberal falsamente "español" y el nacionalismo liberal separatista y separador, si entendemos rectamente qué fue y qué significaron las mal llamadas Cortes de Cádiz de 1812, y si retomamos la tradición española representada por los realistas no absolutistas y los carlistas después. Renovación, regeneración, tradición. Y para ello derrumbar los falsos mitos.

     Lógicamente, en 1812 el Reino de Navarra tenía su propia constitución histórica que se fue formando desde mediados del siglo IX.  ¿Quién reconoce una mayor personalidad a Navarra? ¿Los liberales de ayer y hoy,  o los nacionalistas separatistas...? Pues ninguno de los dos. Dicha "constitución" histórica de mil años, fue borrada por el grupito "idealista" e innovador -revolucionario- de Cádiz en dicho año. (Ello no impide que, hoy día, algún profesor universitario no oculte su mala gana contra el tradicionalismo, al que acusa de ineficaz y obsoleto aún sin demostrarlo salvo su argumento de autoridad, mientras se aferra a ese conservadurismo liberal que es realmente viejo porque -éste sí- tuvo fecha de nacimiento).

     Hoy día, la LORAFNA (en lo que tiene de liberal) admite borrar el primer Fuero que es el derecho a nacer ínsito en el concebido y no nacido , admite borrar la "patria potestad" con la "Educación para la Ciudadanía" impuesta por don Miguel Sanz en el BON, admite borrar los derechos sociales anteriores al Estado... una vez borrada la "constitución" natural o histórica salvo su elemento pactista (por otra parte contradictorio con la "soberanía nacional"), como también borrar todo ello los nacionalistas vascos o falsamente "vascos" en cuanto liberales y antitradicionales.

     Para Navarra, lo realizado en 1812 fue un acto ilegítimo mírese como se mire  y, además, ridículo. Fue un evidente contrafuero en el fondo y en la forma. Respecto al fondo, el Reino de Navarra está por encima de las modas de cada época, y durante mil años fue fiel al contenido básico de Dios-Patria-Fueros-Rey, propio de una expresión católica de la vida, tradicional, muy vasca por hispánica e hispánica por vasca, y desde luego no sólo vasca, formando ese todo una variada síntesis que es Navarra. Respecto a las formas, estudiar las Cortes de Cádiz origina un sonrojo defícil de evitar.
     Ramón de Argonz (Pamplona, 19-III-2012)
Alzamiento del primer rey de Navarra sobre el pavés. Tras 1512 Navarra será un  Reino "por si"
dentro de la Corona de Castilla.
Cuadro conmemorativo expuesto en el palacio de Navarra.








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