Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

viernes, 24 de junio de 2016

Por qué no hay una verdadera representación

OPINIÓN

Para pensar un poco… en esta campaña vacía de ideas

La partitocracia y el individualismo no son representativos
ESTO ES GRAVE. Una de las grandes paradojas, equívocos, e ideas torcidas de nuestros días es que el actual sistema y la actual política en España son representativos.
Pues bien, no es representativo por el sujeto que representa, el sujeto representado, y el cómo se representa.

Hoy el sistema no es representativo.
¿Quién representa?
La partitocracia monopoliza la representación, y excluye de ella los cuerpos e instituciones sociales.
Un diputado no representa a sus votantes concretos sino dice representar a toda la nación, para poder decidir sobre toda ella. Así, Navarra no se representa a sí misma.
No hay mandato imperativo sino un cheque en blanco.
No hay juicio de residencia o control de la fortuna y deudas personales que pudieran viciar la actuación del diputado y frenar la corrupción.
¿A quién se representa?
Se llama al hombre soberano pero éste es guiado decisivamente mediante la propaganda, muchas veces engañosa, de marketing y hasta subliminal.
El soberano es un individuo que, considerándose así, pone en jaque todas sus relaciones y compromisos sociales, de modo que el gobernante elegido puede hacer tabla rasa de dichas relaciones y compromisos ya como tales ya en su alteridad política, afectando además al propio votante y a todos los demás individuos que están en relación con él.  
El individuo soberano tiene un marco previo, está dominado por lo políticamente correcto, el gran capital privado y el Estado se controlan los medios de comunicación. Hay muchas personas y sectores que no tienen voz. 
El supuesto soberano puede decidir sobre todo lo divino y lo humano, y cuando vota entrega todo para al día siguiente hacerse esclavo del electorado ganador, que le devuelve los derechos que la nueva mayoría quiera, convertida en amo. Hoy, cualquier derecho humano puede estar en entredicho. En este sistema los derechos del hombre están siempre constituyéndose.
La representación ignora los intereses reales de las personas e instituciones sociales, al hombre en relación, al que se le aísla y enfrenta con otros. Cada partido responde a posibles intereses con añadidos mil y quizás contradictorios.
Se dice representar a los que no votan ni pueden votar, a los que quisieran conocer y saber de todo aunque estos simplemente no existan, y a los que sólo aportan impuestos sacados con la fuerza de la ley.
¿Cómo se representa?
Hoy la llamada democracia es una oligarquía de partidos. No hay una verdadera política de intereses nacionales sino de internacionales ideológicas.
Hoy, la izquierda, el centro y la derecha son de hecho esencialmente iguales: contrarias a Dios y al hombre. Basta ver su punto de partida ideológico e institucional –constitucional- y las leyes que dictan. Lógicamente siempre habrá alguna diferencia para recibir apoyos de quienes se oponen a tanta morralla. Hoy, PSOE y Podemos están en contra del derecho a los padres a la educación de sus hijos, aunque PP y Ciudadanos lo están en parte guardando ciertas apariencias.
El relativismo sociopolítico ha originado el rodillo de las mayorías –sobre todo sin son de izquierdas- y la concentración de los tres poderes del Estado.
Hoy el relativismo (el todo vale, como si se dispusiese a su antojo sobre el honor y derecho de Dios, sobre las vidas humanas y sobre las rentas de los agentes económicos), el relativismo –digo- origina un totalitarismo antiparlamentario y un Estado totalitario, sin límites, que concentra el poder y se presenta como creador de los derechos y hasta el creador del derecho a ser oposición.
Hoy, la dinámica de la política, cada vez más dividida y decadente, es totalmente ajena a la dinámica de la sociedad. La política dominada por la partitocracia envuelve, dirige y transforma la sociedad, que hace suya. Es el cautivo que elige a su captor. Pero por eso en España todo es desajuste y cabreo. 
¿Qué es Navarra? ¿Cuáles sus libertades como pueblo?
Navarra, Reino cristiano, ni se compra ni se vende. No está en almoneda. Ni en subasta. Está por encima de la partitocracia.
Navarra es la patria chica de los navarros, pues la patria grande es España o las Españas.
Navarra es una en la variedad, y ni se anquilosó en la Edad Media, ni se atascó en 1512, ni renuncia a su maravilloso camino con el resto de los españoles siempre que se salvaguarden sus derechos originarios –eso es el fuero-.
Navarra quiere para la esperanza, el respeto a la Tradición. Para el futuro, los Fueros, que son libertades honradas y cristianas. Navarra quiere una verdadera representación social y de instituciones, lejos de quien modela la opinión con malas artes y de quien perdona presiones de pistola.
Navarra tiene a Dios Jaungoikoa como Señor: ¿Quién como Dios? La religión católica de sus padres es el sustrato que nos define y donde nos definimos. Y la casa y la familia son Fuero. Y el matrimonio y el derecho de los padres a la educación al margen del estado totalitario, también. Y la vida humana del concebido y aún no nacido es el primer Fuero, sin el cual todo es negociable. Sin Fuero cualquier cosa es parte de un juego de cromos.
¡Basta de partitocracia totalitaria y de pensamiento único!
Hay realidades que son, que son derechos, y que son innegociables. Navarra se representa a sí misma, desde sí.



José Fermín de Musquilda 
Pamplona, 24-VI-2016

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