AGENDA
FELICIDADES todos los navarros por la festividad de San Francisco Javier, patrono de Navarra y las Misiones.
Felicidades a todos los que se llaman Javier o Javiera.
Con San Francisco Javier, el Evangelio viajó y se derramó en Gracia por India, Insulindia y Japón, pendiente de llegar a China. Los navarros que han seguido sus huellas misioneras han poblado por aquí y por allá el mundo. Y los navarros que quedamos en el viejo Reino necesitamos el revulsivo de la Gracia y el coraje de nuestro hermano mayor, Francisco de Javier, para ser leales al Evangelio y, ¡cómo no!, también para ser leales a los afanes, personalidad y creaciones temporales de nuestros mayores, tal es Navarra misma, en sí misma, que se reafirma para todos los amigos, para toda España y los españoles.
"Querido hermano: tú que ya eres glorificado, que conoces a Dios sin condiciones, envíanos unos gramos de coraje y aguante, ¡de paz... de luz...! Ayúdanos a proclamar el poder del Señor, gloria que con nadie comparte aquí, para que se la demos, para que de El nos fiemos, para que con verdad le adoremos. Vamos a necesitar muchas cosas que al fin, se resumen todas en El, que ves y te miras.
¡Adiós Javier!"
Así se dirigía Juan J. Sayés Bermejo(1) a "Nuestro hermano Javier", sacerdote para siempre desde el año 1951, cuando partió hacia la Casa del Padre. Lo mismo queremos dirigir nosotros -algo atrevidos- a San Francisco Javier, sacerdote como él, patrono de los navarros y de Navarra, patrono de las misiones. La simpatía y amor hacia los hermanos de la tierra, lo bueno que decimos de ellos, puede y debe trasladarse a los hermanos mayores como es para nosotros San Francisco de Javier. Ocurre que con San Francisco Javier no hay un "adiós", un hasta el año que viene, sino que está siempre actuando en favor de los navarros y Navarra. Por eso, dirijámonos siempre a él con toda confianza.
(1) Juan J. Sayés Bermejo, Sentimientos y personas en una comarca de Navarra, Peralta, 1984, 143 pp.
Como lectura amena sobre el santo puede leerse Louis de Wohl, El Oriente en llamas. Biografía novelada de San Francisco Xavier, Marid, ed. palabra, 1ª ed. 1953, 2ª ed. 1986, 287 pp.
F. de Musquilda
Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra
domingo, 3 de diciembre de 2017
sábado, 2 de diciembre de 2017
Adhesión al manifiesto "Mayoría Social"
AdHESIÓN
EL IRRINTZI se adhiere al Manifiesto “Mayoría Social”. Adhiérete para cambiar nuestra sociedad.
¿Qué es
mayoría social?. Consulta esta web y no te arrepentirás: www.mayoriasocial.com/
Adhiérete al manifiesto firmando electrónicamente AQUÍ
MANIFIESTO FUNDACIONAL MAYORÍA SOCIAL
ESPAÑA EN PIE
Es
notorio que la mayoría social se
encuentra distanciada de la España oficial. De hecho, la administración y los partidos
políticos han tomado como regla de conducta la ofensa y represión de los
sentimientos naturales más queridos por el pueblo.
De manera inadvertida el
poder político ha ido ahogando la
Soberanía Social y, movido por intereses espurios que durante
mucho tiempo trató de mantener ocultos, está empeñado en privarnos de nuestro
derecho a ser nosotros mismos.
Por desgracia los españoles
hemos permanecido anestesiados durante
décadas. Y así, deslumbrados por el crecimiento económico,
toleramos, al principio confiadamente y después con resignación, ser
desposeídos de nuestro derecho a decidir nuestro futuro.
No obstante, no hay fuerza que prevalezca contra quien es
leal y valiente, como los españoles lo son. Y por eso, tras estos
lustros de adormecimiento, España se despereza con ansias de ser lo que nos
merecemos ser. En la actualidad se está librando una batalla por nuestra
identidad de la que intentan apartarnos. Sin embargo, frente a los votos y
sufragios de papel, nosotros opondremos un
sufragio más valioso: el del mérito, el esfuerzo y el valor.
Así, un grupo de españoles
que vivimos al margen de puestos oficiales y de subvenciones públicas nos hemos
rebelado para reconquistar nuestra libertad
civil. Por eso te pedimos a ti, compatriota que vives vapuleado por la
mediocridad que nos rodea, que te unas a nosotros. Y es que todos a una ganaremos.
Por eso precisamente,
porque queremos unión y no desunión, MAYORÍA SOCIAL no será nunca un partido
político, pues no queremos más
divisiones. Nuestra misión es social y trabajamos para todos,
pues la regeneración de España o viene del pueblo español o no vendrá. Y es que
son muchas las iniciativas sociales que acabaron pudriéndose en el seno de un
partido político, pues los partidos, al fin y al cabo, se deben a unos
intereses partidistas que buscan la fragmentación del «mercado electoral». Por
ello simplemente cuentan los votos y no aquilatan ni la desigual honestidad de
las personas, ni la diferente dignidad de los principios, que venden en
almoneda cuando los mismos ponen en riesgo su triunfo electoral.
Nosotros, en cambio,
buscamos fortalecer la sociedad para poder levantar
un muro que nos proteja de las injerencias del poder político. Nuestra
pretensión es forzar a nuestros representantes a cambiar de actitud y a que
entiendan que si ocupan un puesto de responsabilidad política es por nosotros y
para nuestro servicio. Queremos que la vida política se rija por nuestras
antiguas tradiciones, aquellas que se resumían en el antiguo juramento de los
reyes de Aragón: «Nos, que somos tanto como vos
y todos juntos más que vos, os hacemos rey de Aragón, si juráis los fueros y si
no, no», porque en la España del futuro, como en la España de entonces, el que ejerza el poder deberá respetar nuestra
identidad y nuestro ser, que son previos al poder mismo, y no
esforzarse, como en estos últimos años, en dictar leyes para desfigurar nuestra
identidad y desnaturalizarnos.
Por eso, si te consideras
justo, si piensas que solo vale quien sirve, si te preocupa el futuro de los
tuyos, LEVÁNTATE Y ANDA. Te
necesitamos.
ADHIERETE AL MANIFIESTO FIRMANDO ELECTRÓNICAMENTE AQUÍ
Manifiesto Mayoría
Social
MANIFIESTO
1.- Somos la MAYORÍA SOCIAL, la inmensa mayoría del
pueblo español que está por el BIEN y el SENTIDO COMÚN.
Por el BIEN
COMÚN, frente al MAL DE TODOS. Por la defensa de lo que las
generaciones que nos precedieron nos entregaron y que tenemos el deber de
transmitir a las generaciones venideras ampliado y mejorado.
Por el SENTIDO
COMÚN, tanto como sentido y dirección del proyecto
compartido como comunidad política, como por principio de análisis y actuación
frente a las aberraciones y excentricidades delirantes que imponen ciertas
minorías tiránicas.
Reivindicamos así el
derecho a sentirnos orgullosos y a defender la NORMALIDAD.
Somos la MAYORÍA
SOCIAL que ya está harta de COMULGAR CON RUEDAS DE MOLINO,
harta de la dictadura impuesta por la CORRECCIÓN POLÍTICA que niega la
evidencia, y de los cantamañanas trasnochados que la difunden.
Somos la MAYORÍA
SOCIAL harta de la cobardía de una clase política que sin
autoridad moral pretende darnos lecciones. Clase política que hace tiempo
dejó de representarnos, y que hoy nos traiciona y es el principal problema para
el progreso de nuestra patria y el futuro de nuestros hijos. Clase política que
quiere mandarnos, pero que ni nos comprende ni quiere obedecernos y prefiere
servirse de nosotros en vez de servirnos a nosotros.
Somos la MAYORÍA
SOCIAL que políticamente y frente a la simplificación
geométrica horizontal IZQUIERDA-DERECHA, opone la dimensión vertical en
lo moral de lo que se sitúa ARRIBA, y de lo que está abajo, de lo ELEVADO,
VALIOSO Y ESPIRITUAL, frente a lo RASTRERO, INNOBLE Y MATERALISTA, de lo
EXCELSO frente a lo VIL.
Somos la MAYORÍA
SOCIAL a la que intentaron acallar narcotizándonos con
mentiras, manipulación, adoctrinamiento mediático, y el falso anzuelo de la
voluptuosidad de un precario consumismo embrutecedor pero que hoy, frente a
quienes con su incompetencia, cuando no abierta traición, han puesto la patria
en peligro, por fin ha despertado y ruge con furia española su razón: ¡ESPAÑA!
2.-Exigimos el respeto a la memoria y tradiciones de nuestros
antepasados. Nuestros abuelos no eran tontos. En el acervo de nuestra
historia encontramos grandes principios. Por eso no caemos en el engaño de la
búsqueda de nuevos valores pues nosotros tenemos los venerables principios de
siempre: la honradez, la laboriosidad y la piedad. Nuestros antepasados
supieron hacerlos cumplir porque fueron un pueblo de valientes. Por eso,
la MAYORÍA SOCIAL sabemos que a la sociedad no
le faltan valores, sino valientes para defender los que toda la vida fueron
estimados entre nosotros.
3.-Directo y sin complejos: nos
sentimos orgullosos de ser españoles y amar nuestra patria. Somos patriotas,
que es una realidad entrañable y acogedora, y no nacionalistas, que es una
realidad excluyente. Nuestra patria es ESPAÑA.
4.-Afirmamos la dimensión espiritual del ser humano: la plenitud y la
felicidad no son exclusivamente una cuestión económica, no se trata únicamente
de tener el estómago lleno. Frente al embrutecimiento del materialismo
consumista, valoramos la dimensión espiritual de la persona.
5.- La familia constituida por un hombre y una mujer es la
institución natural para criar niños sanos y felices . Exigimos respeto
para educar a nuestros hijos en la salud frente a la enfermedad. Nuestros hijos
no son el banco de pruebas de ningún perverso experimento de ingeniería
social, por lo que queremos la ideología política de género enterrada y
olvidada.
6.-Sí a la economía social y productiva. No a la especulación, no
a la usura y no a los negocios que generan sufrimiento social. El problema no
es tener más o tener menos. La cuestión clave es cómo se gana el dinero: bien
creando riqueza para todos o bien generando miseria a través de la
especulación, la usura y el sufrimiento social.
7.-Bienvenido quien quiera colaborar con España y aportar a
nuestro proyecto común. Bienvenido quien agradezca nuestra hospitalidad. Bienvenido
quien respete y comparta nuestra tradición e idiosincrasia. Bienvenido quien
viene para hacernos mejores, no para hacernos peores. Quien no esté dispuesto a
colaborar, agradecer y respetar, debe buscar otro destino.
jueves, 30 de noviembre de 2017
La Cruz de San Andrés o de Borgoña como bandera de España
VEXILOLOGÍA
Hoy es la festividad de San Andrés. Más de un amigo me ha dicho que comente algo sobre la Cruz de San Andrés, con su variante la Cruz de Borgoña.Vaya este pequeño comentario en honor de San Andrés, uno de los doce apóstoles de Nuestro Señor, y de aquellos que han enarbolado la Cruz de Borgoña como bandera de España durante siglos.
La Cruz de San Andrés representa el martirio de este apóstol de Nuestro Señor sufrido en una cruz con forma de X, en manos de los paganos de la ciudad de Patrás (en la Acaya de la antigua Grecia). Así lo representa Bartolomé Murillo en su famoso cuadro lleno de luz, color y hasta de un movimiento contenido, un lienzo grandioso y típicamente barroco. También se cuenta que el mártir estuvo durante tres días en la cruz, predicando la Fe a quienes se le acercaban a semejante púlpito. Por eso la cruz de San Andrés representa la humildad y el sufrimiento callado y perseverante, simbolizando en la heráldica al caballero sufrido e invicto en el combate. Buena enseña ésta propia de los Regimientos de Infantería españoles.
Las aspas de San Andrés lucían como Armas de la Casa ducal de Borgoña de la que era patrón en la época bajomedieval.
Felipe I el Hermoso, casado con Juana I la Loca de Castilla, vinculó la Cruz de Borgoña a los Reinos de Castilla una vez que fue rey el 12-VII-1506. Con su hijo Carlos I de Castilla y IV de Navarra, la borgoñona se generalizó llegando a ser el emblema de las Españas, pues Carlos recibió el ducado de Borgoña de su abuela María, junto a otras posesiones entre las actuales Francia y Alemania.
Es muy probable que la bandera con la Cruz de San Andrés ondease por primera vez como insignia española en la batalla de Pavía celebrada en 1525 entre las tropas de Carlos I y las francesas de Francisco I (César Cervera, 27-X-2016, ABC historia). Gloriosa batalla fue ésta. En ese momento las aspas rojas eran lisas, sin nudos alternos. Tales nudos serían los nudos o tocones de las ramas cortadas utilizadas para colgar de la Cruz al bueno del mártir San Andrés.
Sabemos que por entonces existía una identidad entre las Armas del Rey y las del Reino, identificando a ambos la Cruz de Borgoña en los territorios de España. Así fue con los Austrias, pero también será con los Borbones, que asumieron la cruz de San Andrés como emblema personal y regio. De esta manera, durante muchos siglos la Cruz de San Andrés se utilizó como bandera de España o las Españas. Allá donde se veía la Cruz de Borgoña, estaba España, una en su riquísima pluralidad de Reinos, Señoríos y condados con los Austrias, pero tristemente sin los Fueros públicos de la Corona de Aragón desde 1707 y 1716 por haber sido austracistas desde 1705.
Dicha bandera fue la principal de los famosos Tercios españoles y Regimientos de Infantería del siglo XVI hasta comienzos del XIX. El Ejército estaba identificado con ella, así como la sociedad.
Sólo avanzado el siglo XVIII, Carlos III indicó que la enseña de la Monarquía fuese la rojigualda. En su Real Orden la bandera roja y gualda sustituyó a la bandera nacional -la Cruz de Borgoña- para la Real Armada, aunque fue por motivos prácticos o visuales, sin ánimo de sustituirla como enseña de España, y sin excluir las restantes insignias que identificaban a la Monarquía.
Pues bien, hasta el final de la primera guerra carlista en 1840 la bandera con la Cruz de San Andrés fue la bandera oficial del ejército español, y sus tropas sólo adoptaron la rojigualda cuando se instituyó como enseña nacional desde la Real Orden del 13-X-1843. Por eso muchas unidades carlistas emplearon la Cruz de Borgoña para identificarse en el campo de batalla, lo que es normal, pues significaba España, la España en lucha, los españoles en guerra. También la utilizaron las Armas cristinas o isabelinas hasta 1843. La Cruz de Borgoña expresaría el máximo esfuerzo y entrega, propio de un Imperio que fue donde nunca se ponía el sol... hasta el desastre de Cavite y Santiago de Cuba de 1898.
La bandera de Cruz de Borgoña se ha asociado al tradicionalismo político por lo mismo que estuvo asociada a España y a las Armas reales durante muchos siglos. La asociación fue correcta, aunque también será asociarlo a la bandera roja y gualda, lo que seguramente no gustará a los liberales de todo signo. Estos quisieran identificar a España con la Revolución liberal, ignorando que la verdadera España es la de siempre, con sus insignias, cierto desorden normativo y las banderas con las que se luchó por unos ideales religiosos, patrióticos, forales y monárquicos. Por algo será muy tarde cuando el 24-IV-1935 Fal Conde resolvió que la Cruz de San Andrés fuese la insignia oficial de los carlistas. Además, tengamos en cuenta que la bandera roja y gualda, con la que los carlistas se identificaban absolutamente, estaba perseguida por los republicanos. La oficialidad de la Cruz de San Andrés no excluía la propia de la rojigualda y desde luego burlaba las disposiciones republicanas pues aquella se identificaba con la España de siempre.
Decir Cruz de Borgoña era decir: ¡España!, enseña que había quedado indisolublemente unida a siglos y glorias, así como a la bandera rojigualda. Y decir rojigualda era decir también ¡España!, concomitante a la borgoñona que tenía el aleve peso de siglos de gloria. La unión de ambas banderas en una, fue realizada por los carlistas con todo cariño y entrega, con naturalidad, y dejando fluir los hechos de la vida.
Como siempre hay malas lenguas, malas lenguas liberales dicen que, durante las guerras civiles del siglo XIX, en el campo de batalla se encontraron los de la bandera de España frente a esos de la Cruz de Borgoña, según lo cual los españoles serían los liberales y los carlistas serían los extranjeros o algo así. Malas, malas lenguas.
Vean tranquilos y sosegados, contemplen las enseñas y estandartes del Cuarto de Banderas del palacio de Loredán, residencia de Carlos VII en Venecia, y digan si los carlistas no arropaban su alma en ambas banderas, fundidas en una, expresión de la España de siempre: rojo blanco, rojo y gualda. Por eso, el nacionalismo de los liberales y en mayor grado el de los separatistas de la periferia, que fueron malos vascos y malos catalanes, siempre fue anticarlista. España no la fundó la Revolución liberal sino que España es tan vetusta como su gloriosa tradición. España no ahoga a sus hijos, buenos vascos y catalanes, sino que en la plenitud de sus hijos, existe España.
Pasará el tiempo y las unidades militares españolas mantendrán la Cruz de Borgoña hasta hoy, al igual que el escudo de los borbones instaurados a partir de 1975 hasta don Felipe. Pero la bandera de Borgoña sigue flameante y mostrando la historia secular de España en las manifestaciones millonarias en Barcelona -por ejemplo-.
(1) José Antonio Gallego, en "La Cruz de Borgoña, primera Bandera de España" concluye así: "En cualquier caso, será a partir de esta fecha, 13 de octubre de 1843, cuando la Bandera roja y gualda, se convertirá en Enseña nacional, mientras que la Cruz de Borgoña, no será emblema carlista hasta el 24 de abril de 1935. Por tanto poner en manos de los carlistas la Cruz de Borgoña antes de esa fecha, es un tremendo dislate histórico, puesto que en cualquier caso de ponerla en manos de alguien antes, sería en manos de los Ejércitos cristinos durante la Primera Guerra Carlista, puesto que ellos se nutrieron de las unidades regulares de nuestro Ejército y en sus Enseñas figuraba.
Fermín de Musquilda
Fiesta de San Andrés, 30-XI-2017
La Cruz de San Andrés
Hoy es la festividad de San Andrés. Más de un amigo me ha dicho que comente algo sobre la Cruz de San Andrés, con su variante la Cruz de Borgoña.Vaya este pequeño comentario en honor de San Andrés, uno de los doce apóstoles de Nuestro Señor, y de aquellos que han enarbolado la Cruz de Borgoña como bandera de España durante siglos.
La Cruz de San Andrés representa el martirio de este apóstol de Nuestro Señor sufrido en una cruz con forma de X, en manos de los paganos de la ciudad de Patrás (en la Acaya de la antigua Grecia). Así lo representa Bartolomé Murillo en su famoso cuadro lleno de luz, color y hasta de un movimiento contenido, un lienzo grandioso y típicamente barroco. También se cuenta que el mártir estuvo durante tres días en la cruz, predicando la Fe a quienes se le acercaban a semejante púlpito. Por eso la cruz de San Andrés representa la humildad y el sufrimiento callado y perseverante, simbolizando en la heráldica al caballero sufrido e invicto en el combate. Buena enseña ésta propia de los Regimientos de Infantería españoles.
Las aspas de San Andrés lucían como Armas de la Casa ducal de Borgoña de la que era patrón en la época bajomedieval.
Felipe I el Hermoso, casado con Juana I la Loca de Castilla, vinculó la Cruz de Borgoña a los Reinos de Castilla una vez que fue rey el 12-VII-1506. Con su hijo Carlos I de Castilla y IV de Navarra, la borgoñona se generalizó llegando a ser el emblema de las Españas, pues Carlos recibió el ducado de Borgoña de su abuela María, junto a otras posesiones entre las actuales Francia y Alemania.
Es muy probable que la bandera con la Cruz de San Andrés ondease por primera vez como insignia española en la batalla de Pavía celebrada en 1525 entre las tropas de Carlos I y las francesas de Francisco I (César Cervera, 27-X-2016, ABC historia). Gloriosa batalla fue ésta. En ese momento las aspas rojas eran lisas, sin nudos alternos. Tales nudos serían los nudos o tocones de las ramas cortadas utilizadas para colgar de la Cruz al bueno del mártir San Andrés.
Sabemos que por entonces existía una identidad entre las Armas del Rey y las del Reino, identificando a ambos la Cruz de Borgoña en los territorios de España. Así fue con los Austrias, pero también será con los Borbones, que asumieron la cruz de San Andrés como emblema personal y regio. De esta manera, durante muchos siglos la Cruz de San Andrés se utilizó como bandera de España o las Españas. Allá donde se veía la Cruz de Borgoña, estaba España, una en su riquísima pluralidad de Reinos, Señoríos y condados con los Austrias, pero tristemente sin los Fueros públicos de la Corona de Aragón desde 1707 y 1716 por haber sido austracistas desde 1705.
Dicha bandera fue la principal de los famosos Tercios españoles y Regimientos de Infantería del siglo XVI hasta comienzos del XIX. El Ejército estaba identificado con ella, así como la sociedad.
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| Pintura de Augusto Ferrer-Dalmau, "Regimiento Asturias, sangre española" |
Pues bien, hasta el final de la primera guerra carlista en 1840 la bandera con la Cruz de San Andrés fue la bandera oficial del ejército español, y sus tropas sólo adoptaron la rojigualda cuando se instituyó como enseña nacional desde la Real Orden del 13-X-1843. Por eso muchas unidades carlistas emplearon la Cruz de Borgoña para identificarse en el campo de batalla, lo que es normal, pues significaba España, la España en lucha, los españoles en guerra. También la utilizaron las Armas cristinas o isabelinas hasta 1843. La Cruz de Borgoña expresaría el máximo esfuerzo y entrega, propio de un Imperio que fue donde nunca se ponía el sol... hasta el desastre de Cavite y Santiago de Cuba de 1898.
La bandera de Cruz de Borgoña se ha asociado al tradicionalismo político por lo mismo que estuvo asociada a España y a las Armas reales durante muchos siglos. La asociación fue correcta, aunque también será asociarlo a la bandera roja y gualda, lo que seguramente no gustará a los liberales de todo signo. Estos quisieran identificar a España con la Revolución liberal, ignorando que la verdadera España es la de siempre, con sus insignias, cierto desorden normativo y las banderas con las que se luchó por unos ideales religiosos, patrióticos, forales y monárquicos. Por algo será muy tarde cuando el 24-IV-1935 Fal Conde resolvió que la Cruz de San Andrés fuese la insignia oficial de los carlistas. Además, tengamos en cuenta que la bandera roja y gualda, con la que los carlistas se identificaban absolutamente, estaba perseguida por los republicanos. La oficialidad de la Cruz de San Andrés no excluía la propia de la rojigualda y desde luego burlaba las disposiciones republicanas pues aquella se identificaba con la España de siempre.
Decir Cruz de Borgoña era decir: ¡España!, enseña que había quedado indisolublemente unida a siglos y glorias, así como a la bandera rojigualda. Y decir rojigualda era decir también ¡España!, concomitante a la borgoñona que tenía el aleve peso de siglos de gloria. La unión de ambas banderas en una, fue realizada por los carlistas con todo cariño y entrega, con naturalidad, y dejando fluir los hechos de la vida.
Como siempre hay malas lenguas, malas lenguas liberales dicen que, durante las guerras civiles del siglo XIX, en el campo de batalla se encontraron los de la bandera de España frente a esos de la Cruz de Borgoña, según lo cual los españoles serían los liberales y los carlistas serían los extranjeros o algo así. Malas, malas lenguas.
Vean tranquilos y sosegados, contemplen las enseñas y estandartes del Cuarto de Banderas del palacio de Loredán, residencia de Carlos VII en Venecia, y digan si los carlistas no arropaban su alma en ambas banderas, fundidas en una, expresión de la España de siempre: rojo blanco, rojo y gualda. Por eso, el nacionalismo de los liberales y en mayor grado el de los separatistas de la periferia, que fueron malos vascos y malos catalanes, siempre fue anticarlista. España no la fundó la Revolución liberal sino que España es tan vetusta como su gloriosa tradición. España no ahoga a sus hijos, buenos vascos y catalanes, sino que en la plenitud de sus hijos, existe España.
Pasará el tiempo y las unidades militares españolas mantendrán la Cruz de Borgoña hasta hoy, al igual que el escudo de los borbones instaurados a partir de 1975 hasta don Felipe. Pero la bandera de Borgoña sigue flameante y mostrando la historia secular de España en las manifestaciones millonarias en Barcelona -por ejemplo-.
(1) José Antonio Gallego, en "La Cruz de Borgoña, primera Bandera de España" concluye así: "En cualquier caso, será a partir de esta fecha, 13 de octubre de 1843, cuando la Bandera roja y gualda, se convertirá en Enseña nacional, mientras que la Cruz de Borgoña, no será emblema carlista hasta el 24 de abril de 1935. Por tanto poner en manos de los carlistas la Cruz de Borgoña antes de esa fecha, es un tremendo dislate histórico, puesto que en cualquier caso de ponerla en manos de alguien antes, sería en manos de los Ejércitos cristinos durante la Primera Guerra Carlista, puesto que ellos se nutrieron de las unidades regulares de nuestro Ejército y en sus Enseñas figuraba.
Como dislate sería poner en manos de cualquiera de los contendientes durante esa Primera Guerra, la bandera roja y gualda, excepción hecha de alguna unidad de la Armada. Durante la Segunda Guerra Carlista, será el ejército liberal el que enarbole la Bandera roja y gualda, mientras que el carlista, reducido a pequeñas Unidades en esta contienda, usará normalmente emblemas de carácter religioso. Y en la tercera, serán ambos contendientes los que usarán la Bandera roja y gualda, además, por parte carlista, de Estandartes religiosos.
Porque, ironías de la Historia, la Bandera roja y gualda que nació hija del espíritu liberal, enemigo de las tradiciones patrias, terminó por representarlas, alcanzando su máximo significado en este sentido, cuando se convirtió en el símbolo de la Monarquía frente a la que enarboló la República el 14 de abril de 1931. (...)" (Web. Comunión Tradicionalista, 18-XII-2006).
Fiesta de San Andrés, 30-XI-2017
miércoles, 29 de noviembre de 2017
Al patrono de Pamplona - Pompaelo
SAN SATURNINO
ESTAMOS de enhorabuena. Hoy celebramos a nuestro querido patrono San Cernin o San Saturnino. Muchos siglos de celebraciones en Pamplona, y todavía tenemos que redescubrir a nuestro principal santo. Ante la santidad de vida y la actual corrupción de las costumbres, todo mensaje de verdadero bien es siempre nuevo.
Si vivimos es por nuestros mayores. Más que ellos, los pamploneses tenemos que buscar de nuevo nuestra conversión, pues de lo contrario el paganismo nos conducirá a la esterilidad, el engaño y la mayor corrupción. Jaungoikoari osasun ta ondasuna zor dizkiogu.
Él convirtió a los primeros cristianos de la ciudad de Pompaelo. La "Passio Saturnini" es uno de los más preciados documentos para conocer la historia de la Iglesia de las antiguas Galias, y al parecer se escribió entre los años 420 y 430. Entre nosotros recordó estos datos el canónigo de la S. I. catedral don Jesús Arraiza en 1989.
Saturnino presidía la comunidad cristiana de Toulousse (Francia) en calidad de Obispo. Le ayudaban sus discípulos Honesto y Papoul. El primero de ellos vino de misión a Pamplona. Luego, ante el interés por conocer la Fe cristiana del senador Firmo, Saturnino viajará a Pamplona acompañado de Honesto. En general, los escritores de Amiens afirman que era por la segunda mitad del siglo III o comienzos del IV, aunque otros lo retrotraen al siglo I. Ya en Pompaelo, Saturnino bautizará a muchos vecinos de la ciudad para luego, sembrada la primera semilla, regresará a su sede episcopal, donde recibirá el martirio. Así de mal estaban las cosas para los cristianos. Por su parte, Honesto quedó en Pamplona, enseñando a Fermín, uno de los jóvenes más ilustres de nuestra ciudad, nuestro futuro San Fermín.
Al Patrono de la Ciudad de Pamplona
ESTAMOS de enhorabuena. Hoy celebramos a nuestro querido patrono San Cernin o San Saturnino. Muchos siglos de celebraciones en Pamplona, y todavía tenemos que redescubrir a nuestro principal santo. Ante la santidad de vida y la actual corrupción de las costumbres, todo mensaje de verdadero bien es siempre nuevo.
Si vivimos es por nuestros mayores. Más que ellos, los pamploneses tenemos que buscar de nuevo nuestra conversión, pues de lo contrario el paganismo nos conducirá a la esterilidad, el engaño y la mayor corrupción. Jaungoikoari osasun ta ondasuna zor dizkiogu.
Él convirtió a los primeros cristianos de la ciudad de Pompaelo. La "Passio Saturnini" es uno de los más preciados documentos para conocer la historia de la Iglesia de las antiguas Galias, y al parecer se escribió entre los años 420 y 430. Entre nosotros recordó estos datos el canónigo de la S. I. catedral don Jesús Arraiza en 1989.
Saturnino presidía la comunidad cristiana de Toulousse (Francia) en calidad de Obispo. Le ayudaban sus discípulos Honesto y Papoul. El primero de ellos vino de misión a Pamplona. Luego, ante el interés por conocer la Fe cristiana del senador Firmo, Saturnino viajará a Pamplona acompañado de Honesto. En general, los escritores de Amiens afirman que era por la segunda mitad del siglo III o comienzos del IV, aunque otros lo retrotraen al siglo I. Ya en Pompaelo, Saturnino bautizará a muchos vecinos de la ciudad para luego, sembrada la primera semilla, regresará a su sede episcopal, donde recibirá el martirio. Así de mal estaban las cosas para los cristianos. Por su parte, Honesto quedó en Pamplona, enseñando a Fermín, uno de los jóvenes más ilustres de nuestra ciudad, nuestro futuro San Fermín.
JFG
Pamplona, 29-XI-2017
Imágenes del autor
jueves, 23 de noviembre de 2017
sábado, 18 de noviembre de 2017
Un gran carlista valenciano
OBITUARIO
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Rogad a
Dios por el eterno descanso de
Don Vicente Febrer Forés,
fallecido en
Gandía a los 89 años
el 15 de
noviembre de 2017.
+
Rogad a
Dios por el eterno descanso de
Don Vicente Febrer Forés,
fallecido en
Gandía a los 89 años
el 15 de
noviembre de 2017.
Nacido en Gandia en 1928, fue el primer
hijo de nueve hermanos.
Su padre Vicente Febrer Roig fue un
empresario de prestigio, siguiendo don Vicente sus pasos.
Valenciano de pro. Fue empresario, socio fundador de Citrosol y, desde 1977 hasta su
jubilación en 1995, director gerente de Electroquímica del Serpis.
Hombre de profunda oración y vida
interior, fiel a la Iglesia Católica y al Papa. Tradicionalista o carlista por
familia y por convicción personal. Activo y generoso en el servicio de la
Causa.
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Recuerdo el trato de igual a igual con
todos en las Jornadas de los seglares por
la Unidad Católica celebradas en Toledo y sobre todo en Zaragoza entre 1989
hasta 2017, a las que solía asistir y en las que ofreció una conferencia en
abril de 2013. También le recuerdo en todos los actos nacionales y Congresos de
la Comunión Tradicionalista Carlista
con el que coincidí repetidas veces.
Suscriptor y colaborador de “Ahora
Información” y “Acción Carlista”, de “Reino de Valencia” y el círculo Aparisi Guijarro,
del quincenal católico navarro “Siempre P’alante” cuyo padre ayudó a fundar, y
de la buena prensa.
Atraía a todos por su carácter afable y
sereno, por su gran laboriosidad y ser muy generoso. Siempre sonriente y sin
queja personal alguna. Hombre de ideas muy claras, recto corazón, sonrisa fácil.
Vivió la confianza en Dios y el apostolado, encogiéndose de hombros y con pocas
palabras cuando se refería a lo que no le gustaba nada en el gobierno de la
Iglesia y en España.
Escribió varios libros de empresa, otro
sobre su padre, y también sobre las Congregaciones Marianas a las que
perteneció.
Duele mucho cuando vemos que nuestros
mayores se van, pero nos alegramos por ellos, pues estamos seguros que el Padre
le habrá acogido en su seno por toda la eternidad.
Una oración por su alma.
Descanse en paz
Dios Patria Fueros Rey
J. F. Garralda
Foto: Jornadas de la unidad Católica en Zaragoza, 1998. JFG1998
Foto: Jornadas de la unidad Católica en Zaragoza, 1998. JFG1998
Traición de Estado y el Partido Popular como agente
NOTICIA
LOS CARLISTAS sabíamos, desde hace tiempo, que el Partido Popular es un partido traidor a España.
Pero muchos nos decían "exagerados", "ultras" y todas esas cosas feas. Decían que "es el mal menor", que "no hay otra cosa", que perjudicamos el ejercicio de los derechos que aún quedan en pie, que los curas y obispos no lo ven tan mal, y más cosas y bobadas a tal sazón.
Pues bien, la cúpula del PP es traidora a su electorado, pero también a la vida del concebido y no nacido, traidora al matrimonio como Dios manda, a la familia... Si uno es traidor a las grandes cuestiones de la vida, lo será siempre que le convenga a todo lo demás. Máxime cuando sabemos que hay gente infiltrada en todos los partidos de la partitocracia con las mismas ideas y prácticas. Los infiltrados son como una secta, siendo a su vez los que son secta los que se infiltran.
Sí, el Partido Popular -y lo siento por algún político/a honrado/a que conozco queda en él- es traidor a España. Los políticos que aún están en él se han equivocado de lugar. Como se equivocaron otros que han tardado mucho -demasiado- en de darse de baja.
Y ahora, ¿qué hacemos?
Pues lo que debieran hacer es dejarse de monsergas, reconocer el propio error públicamente (que no pasa nada y todos lo agradecerán), reconocer y agradecer la consistencia y resistencia de los tradicionalistas (que no son una ideología ni tienen el dinero, siendo los partidos que sí y rinden culto al dios fenicio Mammón), vivir y estudiar la tradición española, no ser acomplejados y no querer sobre todo ganar (unos dinero, otros posición e influencia... toda para nada).
No cortemos el buen árbol de la tradición, ni hagamos el juego a los enemigos contrarios a ella, sino sumémonos con la ilusión del primer día. Miren: gente normal (y excepcional ante Dios y los hombres) hay mucha y en todos los sitios.
Fermín de Musquilda
De "El Español":
Otra más -y hay más-:
LOS CARLISTAS sabíamos, desde hace tiempo, que el Partido Popular es un partido traidor a España.
Pero muchos nos decían "exagerados", "ultras" y todas esas cosas feas. Decían que "es el mal menor", que "no hay otra cosa", que perjudicamos el ejercicio de los derechos que aún quedan en pie, que los curas y obispos no lo ven tan mal, y más cosas y bobadas a tal sazón.
Pues bien, la cúpula del PP es traidora a su electorado, pero también a la vida del concebido y no nacido, traidora al matrimonio como Dios manda, a la familia... Si uno es traidor a las grandes cuestiones de la vida, lo será siempre que le convenga a todo lo demás. Máxime cuando sabemos que hay gente infiltrada en todos los partidos de la partitocracia con las mismas ideas y prácticas. Los infiltrados son como una secta, siendo a su vez los que son secta los que se infiltran.
Sí, el Partido Popular -y lo siento por algún político/a honrado/a que conozco queda en él- es traidor a España. Los políticos que aún están en él se han equivocado de lugar. Como se equivocaron otros que han tardado mucho -demasiado- en de darse de baja.
Y ahora, ¿qué hacemos?
Pues lo que debieran hacer es dejarse de monsergas, reconocer el propio error públicamente (que no pasa nada y todos lo agradecerán), reconocer y agradecer la consistencia y resistencia de los tradicionalistas (que no son una ideología ni tienen el dinero, siendo los partidos que sí y rinden culto al dios fenicio Mammón), vivir y estudiar la tradición española, no ser acomplejados y no querer sobre todo ganar (unos dinero, otros posición e influencia... toda para nada).
No cortemos el buen árbol de la tradición, ni hagamos el juego a los enemigos contrarios a ella, sino sumémonos con la ilusión del primer día. Miren: gente normal (y excepcional ante Dios y los hombres) hay mucha y en todos los sitios.
Fermín de Musquilda
De "El Español":
POLÍTICA GOLPE SEPARATISTA
Los 33 parlamentarios de la República catalana que cobran hasta 4.600 al mes de la vecina España
Los independentistas afirman que no abandonarán sus escaños hasta sus partidos o ya el extinto Govern se lo pidan.
Otra más -y hay más-:
POLÍTICA
Tardá y Xuclá se sientan en la Comisión de Secretos en pleno desafío soberanista
Tal y como adelantó EL ESPAÑOL, el PP ha apoyado la entrada de estos parlamentarios en una votación en la que sólo Cs se ha opuesto.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
155: Tomadura de pelo
OPINIÓN
OFRECEMOS una opinión fundada en la experiencia, la observación, y en la lucha para lograr que se escuche la voz de la Cataluña de siempre.
Pocos -o ninguno- lo han dicho tan bien como el dr. Barraycoa, tan ligado a la asociación civil SOMATEMPS.
155: Tomadura de pelo
Opinión/
15 noviembre, 2017
Cómo aplicar
el 155 en 55 días. Este también podría ser el título del artículo
pero nos decantamos por el que encabeza esta columna por su claridad evidente.
Los oprimidos tienen una extraña propensión al optimismo, especialmente al
menor atisbo de posibilidad de cambio de su triste condición. Deben ser los
restos de mesianismo cultural que aún quedan a modo de poso de nuestra alma
colectiva. Cuando el Gobierno español decidió aplicar artículo 155 de la
Constitución, no faltaron entusiastas que creyeron ver la tierra prometida y
soñar con la llegada a un nuevo país donde manaría leche y miel. Igualmente no
le faltó claca al presidente de Gobierno ni medios de derechas que le hicieran
la ola, a la par que el fariseísmo nacionalista se rasgaba las vestiduras. Pero
pocos se acordaron que a Moisés no le estuvo permitido, tras atravesar el
desierto, entrar en el reino prometido.
A moisés no se le concedió tiempo
vital para tal gracia, al igual que el Gobierno ha robado la esperanza de
muchos catalanes de ver resuelto el drama que vivimos desde hace décadas. Rajoy
no sólo ha aplicado el 155, sino que le ha dado la marcha atrás a un cronometro
electoral que acabará su recorrido el 21 de diciembre. Los aduladores
con Tribuna en los grandes periódicos alabaron esta decisión como una
genialidad estratégica digna de Rommel o Patton e hicieron de voceros de la
inminente salvación definitiva de Cataluña. A otros, simplemente se nos quedó
cara de tontos al contemplar la incapacidad de la ciudadanía de enjuiciar lo
que es una de las mayores tomaduras de pelo, y un nuevo agravio, que debemos
sufrir los catalanes. Los pocos días desde la aplicación del 155 han dado para
mucho y para poco.
Para mucho, lo ha sido en el
sentido que el gobierno ha podido adoptar estrategias para evitar el colapso
institucional de los efectos de la DUI. Recordemos que el 17 de octubre, la
jueza Lamela decidía encarcelar a los “jordis” y el 21 de octubre se aprobaba
la aplicación del 155. Los inocentes aplausos en un sector de la
población oprimida por el nacionalismo se trocaron en terror en los
despachos de la Moncloa, especialmente cuando el 2 de noviembre la jueza Lamena
también dictaba prisión incondicional como medida cautelar contra medio
gobierno autonómico catalán que aún permanecía en suelo patrio.
No haya nada que produzca más
espanto a los políticos que dicen defender la independencia judicial, que
encontrarse con un juez que ejerza el principio de la separación de poderes. La
prisión de Junqueras, y adláteres, desmontaba la estrategia de Rajoy: aparecer
ante la opinión pública conservadora como el salvador de España y convocar unas
elecciones apresuradas elecciones para aprovechar el bajón psicológico de las
huestes nacionalistas. Era una estrategia que le permitiría salirse del
avispero catalán proclamando el 155 sin haberlo aplicado. Un logro más para la
fama de los gallegos. Pero un escenario con potenciales candidatos en la cárcel
lo cambia todo. Los sondeos no favorecen al PP; como por arte de birlibirloque
el PSC resucita de la nada incorporando de la chistera a los camisas viejas de
Unió Democrática y en el PP aún no se explica porque los democristianos no han
llamado a su puerta; la audiencia de TV3, que estaba en estado de shock,
empieza a remontar de forma galopante; la CUP decide presentarse, contra todo
pronóstico para unos antisistema, a unas elecciones del sistema y Puigdemont
sigue vivito y coleando comiendo mejillones en Bruselas y acaparando portadas.
La única gran ocurrencia del Gobierno ante tal desborde de malas noticias ha
sido arrebatar el caso a la jueza Lamela y desde ahí intentar controlar la
situación; léase, conseguir que los Junqueras, y demás, hagan una campaña desde
la calle, que eso da menos votos que desde el presidio. Ya se sabe que los
catalanes somos muy melancólicos y ver llorar a la Forcadell o a Junqueras
desde la cárcel puede llenar urnas, y esta vez de verdad.
Y, como decíamos, el 155 ha dado
también para poco, para muy poco. Más bien ha dado para casi nada. El
potencial electorado catalán que por cuestión de principios y coherencia moral,
no puede participar de los postulados electorales de los partidos llamados
constitucionalistas (cuestiones de aborto, anti-bioética e ideología
de género están impresos en fuego en sus programas), se encuentra huérfanos de
candidatura. No ha habido tiempo de articular otra vía electoral frente al
separatismo que recoja el entusiasmo de muchísimos catalanes que han salido a
la calle y no gracias precisamente a los partidos constitucionalistas. Los
plazos impuestos por el gobierno lo han imposibilitado y nuevamente estamos
ante un escenario cercado por la partitocracia. Ello posiciona a muchos
votantes en el grave dilema de votar contra su conciencia moral o dejar que el
nacionalismo siga avanzando. La partitocracia se muestra especialmente
descarnada cuando obliga a elegir entre un mal o un mal. La aplicación real del
155 hubiera exigido generosidad en algunos partidos y firmeza en el gobierno.
Entre otras cosas se debía haber constituido un gobierno de concentración, la
intervención real en materias transferidas –como la educación- con políticas a
fondo y a largo plazo, apoyadas por reformas legales; limitar el gigantesco
poder de adoctrinamiento de los medios públicos catalanes; corregir unas
políticas de subvenciones dignas de un estado soviético y, por fin, retrasar el
calendario electoral varios años. Es necesario normalizar ayuntamientos,
Diputaciones, policía autonómica y delirantes políticas económicas que ha
llevado a Cataluña a una quiebra técnica. Pero de todo esto, nada de nada. Ha
sido aplicar el 155 y empezar la carrera electoral.
Mientras tanto, aún late una
Cataluña que ahora ilusionada acabará abandonada a escasos meses de la
celebración de las elecciones. Es una Cataluña viva pero que los partidos
políticos ya están carburando cómo devolverla a sus cómodos sillones de
casa. La política es para los profesionales. A modo de ejemplo, de
forma popular este fin de semana ha sido espectacular para el movimiento cívico
hispánico-catalán: viernes 10 de noviembre, apoteósica concentración ante el
Ayuntamiento de Sabadell para reclamar la reposición de la bandera española;
sábado 11: marcha sobre el barrio de Vilaroja en Gerona para apoyar al
vecindario más español de toda Cataluña y por la tarde concentración en Reus;
domingo 12: manifestaciones patrióticas en Manresa y Lérida. Y la cosa
continúa, este viernes hay convocatoria en Igualada, ante el Ayuntamiento, para
pedir que también se reponga la bandera española y se anuncian más
movilizaciones. Todo este más que meritorio esfuerzo ciudadano o bien ya ha
sido manipulado como campaña preelectoral. Por ejemplo en la concentración de
Sabadell, aparecieron a última hora lacayos de los partidos constitucionalistas
para atribuirse la convocatoria de la concentración. De ello se hicieron eco
todos los medios. Pero cuando los partidos no han podido controlar estas
concentraciones, los actos han sido ignorados o maltratados por los medios
“conservadores”.
En conclusión,
no hay dos Cataluñas, hay tres: la nacionalista, la dominada por la
partitocracia constitucionalista, y la que siendo catalana y no queriendo
renegar de su españolidad pero tampoco de principios fundamentales, quiere
encontrar su espacio. El 155 ha sido una
medida ajustada e ideal para las dos primeras. Por el contrario, para la
tercera, ha sido desengaño y tomadura de pelo.
Javier
Barraycoa
martes, 14 de noviembre de 2017
Víctimas y verdugos: ¿equidistancia ante los etarras?
ENTREVISTA
En el digital La Tribuna del País Vasco, Fernando José Vaquero Oroquieta entrevista a Víctor Javier Ibáñez (martes, 14 de noviembre de 2017), autor de Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo (Auzolan 2017):
http://latribunadelpaisvasco.com/not/7655/victor-javier-ibanez-la-equidistancia-entre-victimas-y-verdugos-es-una-bajeza-moral-/
R. de A.
En el digital La Tribuna del País Vasco, Fernando José Vaquero Oroquieta entrevista a Víctor Javier Ibáñez (martes, 14 de noviembre de 2017), autor de Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo (Auzolan 2017):
http://latribunadelpaisvasco.com/not/7655/victor-javier-ibanez-la-equidistancia-entre-victimas-y-verdugos-es-una-bajeza-moral-/
R. de A.
domingo, 12 de noviembre de 2017
Hacia el próximo asalto separatista de los golpistas
HEMEROTECA
Mejor no se puede decir. Recias palabras conforme a recias verdades. Tomado de HispaniaFortius.
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